
Las autoridades judiciales iraníes señalaron que expertos islámicos revisan la condena de muerte por lapidación a una mujer que fue culpada de adulterio, por lo que la pena podría ser cambiada por la horca.
Un tribunal musulmán condenó en 2006 a Sakineh Ashtiani a ser lapidada por cometer adulterio, y a 10 años de cárcel por asesinar a su marido en 2005, pena que finalmente quedó reducida a la mitad al considerar que su participación fue como cómplice, además recibió 99 latigazos como sentencia.
El jefe de la judicatura en la provincia de Azerbayán Oriental, Malek Ajdar Sharifi, explicó que para aplicar la sentencia “no hay prisa, nuestros expertos islámicos están revisando el caso de Ashtiani para ver si la ejecución de una persona condenada a la lapidación se puede realizar por medio de la horca”.
El funcionario aclaró que “La ejecución se llevará a cabo en cuanto nuestros expertos den su opinión”.
La presión de la comunidad internacional provocó que en septiembre del año pasado las autoridades iraníes decidieran suspender la lapidación de Ashtiani, aunque después matizaron que no su condena no había sido cancelada, por lo que el caso simplemente estaba siendo revisado.
Ya el año pasado, las autoridades judiciales provinciales habían declarado que la ejecución se había detenido por “dudas humanitarias”, pero en ningún momento descartó que la ejecución se fuera a producir.
La sharia (Ley Islámica), por la que Irán se rige desde 1979, condena a morir lapidados a los culpables de adulterio y a morir en la horca a los culpables de asesinato, violación, tráfico de drogas, robo con arma y apostasía.
Santa Fe con agencias


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