¿Qué pasó el 16 de mayo de 1984 en la Universidad Nacional de Colombia?; Comisión de la Verdad recibe informe 37 años después
–La pregunta ¿Qué pasó el 16 de mayo de 1984 en la Universidad Nacional?. no ha tenido respuesta en 37 años en Colombia, como otras tantas respecto a hechos anteriores como ¿Quién mato a Mamatoco; ¿Quién mató a Jorge Eliecer Gaitán?, y posteriores, crímenes más recientes como los de Luis Carlos Galán y Alvaro Gómez, entre muchos otros.
El interrogante sobre los sucesos del 16 de mayo de 1984 en la Universidad Nacional, resurge porque sobre esos hechos este miércoles Archivos del Búho entregó un informe a la Comisión de la Verdad.
“La entrega de este informe es una especie de foco que se le pone a uno de los hechos más importantes de la historia, de lo que ha sido el conflicto armado en las universidades”, declaró la comisionada Marta Ruiz.
“El 16 de mayo no puede entenderse de manera aislada, sino que debe ser entendido como un punto de quiebre, como un día en el que confluyen varias disputas que se venían dando al interior de la universidad”, dijo a su turno, Carolina Gómez de Archivos del Búho.
“Reventando silencios: memorias del 16 de mayo de 1984 en la ciudad universitaria”, así se titula la investigación, la cual, según sus autores, “contribuirá a la comprensión y el esclarecimiento de los hechos violentos ocurridos en esa fecha en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)”.
También, afirman, busca aportar al reconocimiento y dignificación de las víctimas y sobrevivientes.
Destacan, además, que el documento describe los acontecimientos del 16 de mayo desde el inicio de las acciones conmemorativas lideradas por la comunidad estudiantil para rechazar el asesinato de Jesús “Chucho” León, presidente de Cooperación Estudiantil de esa época, como el ingreso de la fuerza pública y su actuar al interior del campus universitario, situaciones que desencadenaron violaciones a los derechos humanos.
Agregan que igualmente esta investigación busca contribuir a la comprensión del impacto del conflicto armado en las universidades, como el uso de la violencia por parte de diferentes actores.
“Con esta entrega, finalmente, buscamos alcanzar escenarios de compromiso institucional, político y social para que se dignifiquen las memorias de quienes vivieron los hechos y que hoy, más de 30 años después de lo ocurrido, deciden contribuir a levantar el gran manto de los silencios que se ha tejido sobre la Ciudad Universitaria”, puntualiza el informe.
La Comisión de la Verdad destaca que meses atrás realizó el primer espacio de escucha sobre las afectaciones y resistencias del sector universitario en Bogotá, «siendo este informe parte del proceso que lleva a cabo la Comisión para analizar las dinámicas, afectaciones y resistencia del sector universitario en el país».
Sobre los hechos ocurridos en la Ciudad Universitaria en Bogotá, en verdad es poco o nada lo que se sabe.
La literatura que hay al respecto se limita a señalar que el 16 de mayo de 1984 estudiantes de la Universidad Nacional realizaban una protesta rechazando el homicidio de Chucho León Patiño, estudiante de Odontología de la UN, quien fue desaparecido y encontrado muerto con símbolos de tortura en Cali.
Y reseña que durante la protesta, desarrollada en momentos en que el país estaba bajo “Estado de Sitio”, ingresó la Policía y el GOES (Grupo de Operaciones Especiales).
El Movimiento Nacional de Crímenes de Estado, Movice, precisa:
“Aún no se sabe con claridad qué fue lo que ocurrió ese día en la Universidad, algunas personas han denunciado la desaparición, tortura y asesinato de estudiantes y otros simplemente sostienen que es un mito.
“Lo cierto es que la Universidad –añade–estuvo cerrada durante un año, que bastó para limpiar algunos recuerdos, dejarlos en el olvido, acabar con las residencias universitarias y terminar con los beneficios del Bienestar Universitario.
Por eso, advierte, hoy nos preguntamos ¿Qué pasó el 16 de mayo de 1984? ¿Qué pasó ese día que ellos no se atreven a recordar ni nosotros a olvidar?
El movimiento El Rebelde ahonda en detalles, así: Hacia las dos de la tarde distintos cuerpos de la Policía Disponible, el Escuadrón de Motorizados, el Grupo de Operaciones Especiales y los servicios de inteligencia del F-2 ingresaron de forma violenta al campus por la entrada de la calle 26, desalojando las instalaciones y destruyendo a su paso vidrios de edificios, los elementos de los estudiantes e incluso asesinando estudiantes sin consideración alguna, producto de lo cual la universidad seria cerrada completamente por el periodo de un año, al cabo del cual, al reabrir, las residencias, el comedor y el conjunto del bienestar estudiantil desaparecería, hasta hoy..».
Por su parte, “Memoria UN” establece que el 10 de mayo (aunque algunas versiones dicen que fue el 9), ‘Chucho’ León fue interceptado en la ciudad de Cali y desaparecido; su cuerpo, con claras señales de tortura, apareció después en el campus de la Universidad del Valle, lo cual generó mucha agitación dentro de los estudiantes.
Tras conocerse ese hecho, se convocó una protesta en la Universidad Naacional de Bogotá el 16 de mayo de 1984, la cual derivó en una confrontación entre estudiantes y uniformados.
El 16 de mayo de 1984, recuerda Memoria UN, se organizó una protesta después de las asambleas estudiantiles que se llevaron a cabo aquel día. Comenzó el caos.
“El saldo de heridos, muertos y desaparecidos nunca se supo a ciencia cierta. Según medios de la época hubo 22 uniformados lesionados, seis estudiantes desaparecidos -dos de ellos murieron por heridas de bala-, pero nunca una cifra concreta”, puntualiza.
A su vez, el colectivo de abogados José Alvear Restrepo tiene una reseña sobre los acontecimientos, sin tampoco llegar a conclusiones:
“La historia -tiene un día clave- el 21 de septiembre de 1982 cuando un grupo de 80 estudiantes irrumpen en los edificios “Uriel Gutierrez” y “Complejo de residencias estudiantiles Camilo Torres Restrepo».
“Este hecho no era fortuito, tenían el firme propósito de recuperar los edificios para que fueran empleados por los estudiantes de las regiones como vivienda. Esta había sido la razón inicial por la que se habían construído, pues apróximadamente por dos décadas habían albergado a estudiantes y sus familias, pero a finales de la decada de los 70´s habían sido desalojados obligándolos a vivir en piezas arrendadas a altos costos o incluso bajo los puentes de la ciudad.
“Después de tomar control sobre las edificaciones, los estudiantes hicieron una serie de peticiones entre las que estaba que se respetara el accionar estudiantil en defensa de lo que ellos denominaban piedra angular del bienestar universitario, -la vivienda digna-.
“El paso seguido fue la conformación de la agencia de cooperación estudiantil que cumpliría la función de velar por el buen funcionamiento de las residencias y cuyos miembros serían los representantes de los diferentes “combos” o grupos de estudiantes que habitarían dichos espacios.
“El 11 de mayo de 1984 fue encontrado en la ciudad de Calí el cadaver de Jesús Humberto León Patiño, miembro de la agencia, con marcados signos de tortura. Este estudiante de Odontología había sido clave en los últimos meses en la lucha por la re-adecuación de las edificaciones como vivienda estudiantil.
“La muerte de Chucho terminaría siendo la chispa que desencadeno los sucesos el 16 de mayo del 84. Al medio día, un bus fue quemado en la plaza Che. Acto seguido, se inicia el tropel sobre la calle 26 que terminaría con la entrada de fuerzas armadas del Estado, en la que atestiguan los ex- estudiantes se usaron armas de fuego contra la comunidad universitaria. Se rumoraba que habían alrededor de 17 muertos y también se denunciaron varias capturas que hicieron de forma irregular a estudiantes que vivían en las residencias. El 20 de mayo renuncia el rector Fernando Torres y la Universidad es cerrada por más de un año, el argumento usado consistió en mostrar a la institución ante la sociedad colombiana como un espacio invadido de violentos infiltrados que perturbaban el orden nacional. El resultado fue el quiebre del proceso estudiantil en pro del Bienestar y finalmente la perdida total de éste”, concluye el Colectivo de Abogados.
Mientras tanto, Memoria y Palabra, hace “memoria del movimiento estudiantil” y señala que el olvido es uno de los problemas más grandes que sufre la comunidad universitaria de la Universidad Nacional en Bogotá.
El “movimiento estudiantil”, cambiante por definición–subraya–, tiene muchas cosas que contar. En esta ocasión solo nos interesa detenernos en un día. El 16 de mayo de 1984. El 16 de mayo de 1984 hubo un desalojo violento del campus, de la Universidad Nacional por parte del ejército y de la policía”, indica y complementa:
“Desaparecieron varios estudiantes, no se sabe cuantos. ¿Cómo pasaron los hechos?, ¿hay responsables?, ¿qué pasó con los sobrevivientes? ¿Qué pronunciamientos oficiales hubo? Muchas preguntas quedaron, mucho miedo quedó”.
Recuerda igualmente que “la Universidad duró un año cerrada y al volver, los estudiantes la encontraron con cambios físicos y académicos, ¿tuvo esto algo que ver con el desalojo y los trágicos hechos del 16 de mayo? No se sabe. Los hechos de este día no son claros, ni los responsables, ni las intenciones de estos. No hay versiones oficiales, solo olvido y silenciamiento. Pero persiste en algunos la certeza de que algo sucedió, en los testigos el recuerdo y el dolor luego de tantos años de miedo”
Reseña que a través de la Historia oral y acompañándola de las escasas fuentes escritas sobre el hecho, se pretende reconstruir este evento y tratar de entenderlo luego de 37 años para revivirlo dentro de la memoria estudiantil de la Universidad Nacional mientras que se hace una análisis de como persiste en la memoria de pocos por una suerte de tradición oral universitaria.
Finalmente indica que recuperar “esta parte de la memoria es luchar contra el olvido pero sobre todo contra el silenciamiento de hechos que pretenden ser borrados”, por lo que invitó “a las personas que estuvieron en esos días en la Universidad Nacional o que conozcan algo sobre este hecho a ayudarnos a reconstruir la memoria, pues el movimiento estudiantil tiene muchas cosas que contar”. (Fotos Memoria y Palabra, El Rebelde, Memoria UN).


