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La desgraciada tragedia de Colombia por las minas antipersona sembradas por las Farc y el Eln

–Ni los mismos terroristas de las Farc y del Eln se atreven hoy a pasar por cientos de lugares del territorio colombiano donde sembraron las minas antipersonales.

A propósito del Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz de la Presidencia de la República registra que desde enero de 1990 al 28 de febrero de 2023 se han presentado 12 mil 322 víctimas por minas antipersonal y munición sin explosionar. La entidad también afirma que en lo que va corrido de este año se han presentado 21 víctimas entre militares y civiles.

Entre los años 2003 y lo que va del 2023, según el Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos y Minas del Ejército Nacional (CENAM), 8 mil 139 personas han sido víctimas del nefasto flagelo de las minas antipersonal y los artefactos explosivos improvisados.

En 2023 por el empleo de minas antipersonal han sido asesinados dos soldados y heridos otros nueve, los cuales se encontraban desarrollando operaciones militares para garantizar la seguridad de los colombianos, sumados a los diez soldados que fueron asesinados y a los otros veinte heridos por artefactos explosivos improvisados.

En la última década este enemigo silencioso del pueblo colombiano, de acuerdo con el Centro Nacional contra Artefactos Explosivos y Minas del Ejército Nacional, ha causado la muerte de 1.715 militares, pero, además, dejó con heridas imborrables los cuerpos de otros 6 mil 417 miembros de la institución.

Para contrarrestar esta compleja situación, el Ejército Nacional viene realizando labores de desminado militar a lo largo y ancho del país, para evitar que más colombianos caigan en estos artefactos.

Durante este periodo, los departamentos en los que los militares han sufrido mayor afectación por minas antipersonal y artefactos explosivos improvisados son Antioquia, Meta, Norte de Santander, Caquetá y Arauca.

Hasta diciembre del 2022, ante este universo de militares afectados por artefactos explosivos, han sido incluidos 2 mil 954 militares y sus familias en el Registro Único de Víctimas de la Unidad para las Víctimas.

Entre el año 2003 y 2023 se han neutralizado 292 mil 795 artefactos explosivos improvisados, 3 mil 260 de ellos en lo corrido de este año. En total, se han despejado más de 400 mil metros cuadrados de minas, en 258 municipios del territorio nacional. Actualmente más del 70 por ciento del territorio nacional está libre de sospecha de minas antipersonales.

El Ejército Nacional continúa trabajando para evitar hechos en los que más colombianos pierdan la vida por las minas antipersonal y los artefactos explosivos improvisados, y para ello tiene desplegados soldados en los territorios con mayor contaminación de minas. Ellos trabajan en la destrucción de estos artefactos prohibidos por el Tratado de Ottawa.

Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia reporta que entre enero y marzo de 2023 se registraron 73 víctimas de artefactos explosivos en el país, de ellas 18 fallecieron.

Las víctimas fueron 37 son civiles, entre ellos 3 menores de edad, 33 integrantes de la Fuerza Pública y 3 integrantes de los mismos grupos terroristas que las sembraron.

Las tragedias se registraron en 9 departamentos del país, así: Nariño 20 víctimas, Norte de Santander, 18; Cauca, 9; Antioquia, 6; Chocó, 6; Putumayo, 6; Bolívar, 5; Huila, 2 y Arauca, 1 víctima.

A propósito del Día internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas, Erik Tollefsen, jefe de la Unidad de Contaminación por Armas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), dijo lo siguiente:

Las lesiones que han alterado la vida de tantas personas demuestran que realizar actividades cotidianas como plantar un huerto o incluso caminar por la propia comunidad entrañan un nivel de riesgo mortal. Los niños son particularmente vulnerables a los daños que causan estas armas explosivas.

Los efectos de las minas terrestres y los restos explosivos de guerra en las personas que viven en zonas contaminadas, regresan a ellas o las transitan perdurarán durante años. Se necesitan más recursos financieros y equipos para retirar los artefactos sin estallar y educar a las comunidades sobre cómo protegerse.