Foto: Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá.
Con la llegada de julio, Bogotá se convierte en refugio de cientos de tinguas azules que migran desde distintos rincones de Suramérica y se dirigen hacia las zonas altas de la Cordillera Oriental. Esta es una de las aves más emblemáticas del Distrito y pertenece a la familia Rallidae, un grupo de aves presente en todos los continentes que incluye fochas, gallinetas, polluelas, rascones y calamones.
Su nombre científico es Porphyrio martinica, que proviene del griego porphyrio («polla sultana») y porphyra («púrpura»), en referencia a su llamativo plumaje. El epíteto martinica hace alusión a la isla caribeña de Martinica.
El adulto mide cerca de 33 centímetros de longitud. Se caracteriza por su pico rojo con amarillo, frente azul clara, alas grises con tonos azulados y patas largas de color amarillo y suele habitar ecosistemas acuáticos y semiacuáticos como humedales y parques con cuerpos de agua y abundante vegetación flotante o emergente.
Es un ave generalmente silenciosa, de hábitos principalmente nocturnos, aunque también puede observarse durante las primeras horas del día. En época de reproducción puede mostrar un comportamiento territorial y agresivo para proteger su nido y sus crías.
La tingua azul para en el Distrito Capital en busca de alimento y refugio. Se alimenta de tallos, hojas, raíces, semillas, insectos, caracoles, lombrices y, ocasionalmente, de huevos de otras especies.
Cumple un importante papel ecológico al contribuir a la dispersión de semillas y al control de poblaciones de pequeños invertebrados.
En la capital ha sido registrada en todos los humedales distritales: Torca-Guaymaral, La Conejera, Córdoba, Juan Amarillo, Jaboque, Santa María del Lago, El Burro, La Vaca, Techo, Capellanía, Meandro del Say, Tibanica, El Salitre, El Tunjo y La Isla.
Aunque la mayoría completa su recorrido sin dificultades, algunas aves llegan deshidratadas o agotadas, por lo que la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá (SDA) hace un llamado a la ciudadanía para reconocer las señales de riesgo, ayudar a protegerlas y reportar oportunamente cualquier emergencia.

