Política

En el Congreso habrían comisiones fantasmas

Cada semana, durante el período legislativo, en la agenda de trabajo del Congreso de la República aparecen registradas un sinnúmero de actividades de las comisiones legales permanentes y las especiales de seguimiento.

Pese a tanto anuncio de trabajo, de no haberse presentado esta semana la renuncia de todos los miembros de la Comisión de Acusación, encargada de juzgar a las altas dignidades del país, esas células hubieran seguido pasando inadvertidas.

Estas comisiones ‘fantasmas’ son paralelas a las constitucionales (en las que se aprueban los proyectos de ley y se hacen debates de control a los funcionarios) y buscan complementar las actividades que no alcanzan a cubrir las principales.

Están incorporadas por mandato de ley en el Reglamento Interno del Congreso desde el año 1992.

Como son de apoyo o alternas, no tienen un aparato formal de funcionamiento, incluso es difícil buscarlas en el edificio del Congreso, porque no tienen oficina principal y sus equipos de trabajo son pequeños; en la mayoría de los casos son el secretario de la Comisión y máximo cuatro personas más que hacen funciones administrativas.

En lo financiero dependen del presupuesto general del Congreso, en el cual se asigna un rubro determinado para cubrir salarios. Las audiencias o viajes están supeditados a los recursos generales que tengan en la corporación respectiva.

Pese a la aparente austeridad, hay algunas que tienen funciones muy importantes, como la citada de Acusaciones, único estamento en el cual se puede investigar a los funcionarios públicos de más alto nivel: el Presidente de la República, los magistrados de las altas cortes y al Fiscal General de la Nación.