Hoy llega la nave Phoenix a Marte


Misión Phoenix / Lanzamiento 4 agosto 2007

Hace cuatro años y medio la NASA concluyó el aparatoso aterrizaje de sus robots exploradores sobre Marte. Ahora, tocará volver a sufrir ante la inminente llegada de la misión que tomará el relevo de los ya célebres autómatas geológicos.

‘Phoenix’, una plataforma capaz de excavar, estudiar muestras y analizar el clima del planeta rojo, se encargará de profundizar en uno de los dilemas científicos más apasionantes de las últimas décadas: ¿hay, o ha habido, vida microbiana en Marte?

La misión buscará bajo el congelado suelo del ártico marciano y tratará de trazar una historia del pasado acuático del planeta en todas sus fases, desde hace miles de millones de años.

Antes, claro está, tendrá que posarse sana y salva sobre la superficie del planeta, en una complicada maniobra que comenzará a la 1.46 de la madrugada (hora peninsular española) y que ya ha sido bautizada como «los siete minutos del terror».

La ‘Phoenix’, que lleva nueve meses viajando, entrará en la atmósfera marciana a unos 21.000 kilómetros por hora. Durante los temidos siete minutos, tendrá que realizar una complicada serie de operaciones hasta reducir su velocidad a sólo 8 kilómetros por hora, justo antes de que sus tres patas toquen el suelo.

Primero será la propia fricción con la atmósfera la que decelere la nave, después se desplegará un sistema de paracaídas y, por último, unos retrocohetes permitirán que el amartizaje sea lo más suave posible. A las 1.53 de la madrugada (hora peninsular española), si todo ha ido bien, los técnicos tendrán la confirmación desde Tierra de la llegada de ‘Phoenix’ a la superficie.

Pese a que la NASA ha gastado 420 millones de dólares en la misión, el éxito no está garantizado. De hecho, más de la mitad de las naves que han tratado de aterrizar en Marte han fracasado. Los ‘Mars Rovers’, antecesores del Phoenix, aún ruedan por el suelo del planeta rojo, pero dieron muchos quebraderos de cabeza a sus responsables durante el amartizaje. El primero de ellos, Spirit, pasó días fuera de contacto y casi se dio por perdido.