Camioneros no ceden. El paro ya deja millonarias pérdidas

paro-camioLos cafeteros se convirtieron en las primeras víctimas declaradas del paro del transporte de carga, que se inició el pasado miércoles y que es organizado por la Asociación de Camioneros de Colombia (ACC).

Gabriel Silva Luján, gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros, reveló ayer que el fin de semana se podría frustrar la exportación de 100.000 sacos de café. Las cuentas del gremio indican que esto podría traducirse en pérdidas de 18 millones de dólares, que en moneda nacional son más de 30.600 millones de pesos.

Al cierre de nuestra edición el Gobierno y la ACC no habían podido lograr un acuerdo para normalizar el servicio de transporte de carga. La directora Ejecutiva de ese gremio en Antioquia, Elizabeth Guerra, indicó que ayer se ordenó el cierre de los patios en los que se cargan y descargan de 300 a 400 contenedores diarios.

La decisión se tomó porque en la mañana se vio mucho flujo de vehículos y la orden impartida desde Bogotá por sus dirigentes es inmovilizar las mulas y camiones.

La vocera regional de la ACC expresó que, por ahora, los automotores están parqueados a un lado de las carreteras. Aún no se ha decidido bloquear las vías, porque la idea es ir presionando poco a poco.

Elizabeth Guerra ratificó que la única petición de la Asociación de Camioneros de Colombia que hay sobre la mesa es que el Gobierno Nacional haga cumplir la tabla de fletes.

¿Por qué no bajan?
Fuentes del sector empresarial, consultadas por EL COLOMBIANO, dijeron ayer que al propio ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, le han expresado su inconformidad con las tarifas del transporte de carga, pues las califican de muy elevadas.

Los llamados generadores de carga, y el mismo Consejo Colombiano de Competitividad, sostienen que al transporte de carga le falta más formalización, un manejo más empresarial, para evitar que el anuncio de una nueva tabla de fletes se siga viendo acompañada de la declaratoria de un paro.

También les inquieta mucho el alto grado de informalidad que reina en el sector.

En 2006, por ejemplo, existían en el país 22.630 tractomulas, de las cuales 2.000 habían entrado gracias a operaciones de leasing, en tanto que 2.160 adicionales estaban formalizadas. Los generadores de carga tenían 2.703 vehículos, mientras que en manos de personas naturales se hallaban 14.800 tractomulas. Estos últimos agentes del mercado no están debidamente organizados, carecen de contratos de mediano plazo y es frecuente verlos canibalizándose entre ellos para asegurar el movimiento de la carga.

Los empresarios se preguntan por qué los fletes no ceden, a pesar de que se han presentado mejoras en aspectos como: La reducción de tiempos de espera en los puertos; la recuperación de la seguridad en las vías, y el mejoramiento de muchas carreteras. Así mismo, han mostrado análisis, con buen respaldo técnico, según los cuales el alza de los fletes y el margen de 12,5 por ciento que el Gobierno les fijó a los transportadores, eleva en 0,5 puntos la inflación.

Con razón el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas Echeverri, ha preguntado reiteradamente en su periplo por las asambleas seccionales del gremio, ¿quién le está pidiendo cuentas al ministro de Transporte por el impacto de sus medidas en la inflación?

Todo indica que la cuenta de cobro se la van a comenzar a pasar al ministro, Andrés Uriel Gallego.