Osetia del Sur se ha convertido esta tarde en el escenario de cruentos combates entre las tropas de paz rusas y los soldados de Georgia, que aseguran haber tomado el control de gran parte del país, incluida la capital, Tsjinvali. Después de meses de tensiones, Georgia y Rusia han empezado a librar una batalla por la provincia separatista, convirtiendo a esa región del Cáucaso en un polvorín.
Ni georgianos, ni surosetas, que se acusan mutuamente de haber desatado las hostilidades, han respetado el comienzo de los Juegos Olímpicos de Pekín, acontecimiento deportivo durante el cual los combates suelen cesar en muchas regiones en conflicto en el mundo.
La capital suroseta, de apenas 30.000 habitantes, ha quedado «prácticamente en ruinas» debido a los ataques. El presidente surosetio, Eduard Kokoiti, ha informado de que por lo menos hay 1.400 muertos tras los bombardeos registrados esta mañana en la capital separatista, Tsjinvali. «Este es el tercer genocidio del pueblo oseta cometido por Georgia», ha asegurado Kokoiti a la agencia rusa Interfax en conversación telefónica.
Moscú ha respondido a la operación militar emprendida esta madrugada por Tbilisi con tropas y artillería pesada para apoyar a las fuerzas de los rebeldes surosetios. Los oficiales georgianos han comunicado que la aviación rusa ha bombardeado la base aérea militar de Vaziani, a las afueras de Tbilisi, capital de Georgia.
Sólo más producirse esta movilización del Ejército ruso, las autoridades georgianas han lanzado un comunicado donde aseguran que Rusia ha hecho «una agresión militar directa» contra su país. El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, ha dicho en declaraciones a la CNN que «Rusia está librando una guerra en nuestro propio territorio» y ha pedido la ayuda urgente de Estados Unidos. Asimismo, ha anunciado que retirará 1.000 de los 2.000 soldados que tiene desplegados en Irak para reforzar las tropas que combaten a los rusos.
Marat Kulajmétov, comandante en jefe de las fuerzas de paz rusas destacadas en Osetia del Sur, ha asegurado que «los combates son encarnizados por toda la ciudad». Entre los muertos se encuentran doce soldados de paz rusos, además de 150 heridos, desplegados en la zona para mediar en el conflicto desde hace más de quince años.