Farc y paras, con los carteles mexicanos se «toman» negocio del narcotrafico en Ecuador

–Los temibles cárteles mexicanos de la droga, aliados con paramilitares y guerrilleros, le están ganando la guerra a sus pares colombianos y manejan ahora el multimillonario negocio desde Ecuador, según lo afirma el diario La Hora, de Quito.

En el informe, el periodico ecuatoriano hace las siguientes precisiones:

Para llevar a cabo sus grandes movimientos, se aliaron primero con los jefes de las organizaciones de Cali y del Norte del Valle, pero luego los abandonaron e incluso los delataron ante las autoridades por lo que importantes capos de esos grupos fueron capturados y extraditados a Estados Unidos, como en el caso de Diego Montoya Sánchez, ‘Don Diego’, a quien se le considera el sucesor de Pablo Escobar, o los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela.

Solo unos pocos mafiosos colombianos están inmersos ahora en las negociaciones que se hacen desde Ecuador, pero su influencia es relativamente de bajo perfil.

Ahora los mexicanos son los amos y trabajan apoyados por las ultraderechistas Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, y las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que operan a lo largo de los 700 km de la línea fronteriza.

Curiosamente, las dos organizaciones irregulares que se supone son enemigas declaradas, terminaron siendo socias en la exportación de estupefacientes.

Incluso, trabajan también -aunque con los mafiosos “civiles”- desertores de ambos grupos que hacen los papeles de vigilantes y entrenadores de sicarios.

En el negocio participan los frentes 48 y 29 de las FARC, así como el Bloque Libertadores del Sur, de las AUC, que operan en los departamentos limítrofes de Putumayo y Nariño.

Desde varias partes del territorio nacional transportan la cocaína y la heroína a diversos países y, de paso, sacan una mayor tajada, de acuerdo con una investigación realizada por LA HORA.

‘El Chapo’ Guzmán al frente

Una fuente antidrogas que prefirió no identificarse dijo que autoridades internacionales sospechan que el capo mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, quien dirige el cártel de Sinaloa, está detrás del asunto al que se añade el blanqueo de dinero y varios ajustes de cuentas que han causado numerosas muertes, en las últimas semanas, tanto en México como en Guatemala.

Pero también tiene que ver el Cartel de Juárez, una poderosa organización criminal, que tiene al frente a Ismael ‘El Mayo’ Zambada.

La terrible escalada ha dejado en lo que va de este año más de 300 ejecuciones, que incluyen a policías, funcionarios y familiares de capos.

La lucha por el control de plazas, zonas de cultivo y centros de recepción y distribución de enervantes se da, de manera concreta, entre los cárteles del Golfo y de Sinaloa, luego que la droga sale de Ecuador.

En el país, los mafiosos utilizan diversas células de enlace mediante tecnología de punta para concretar las operaciones, en forma empresarial.

“A veces hay transacciones sucias entre los grupos y ese sería el motivo de los enfrentamientos, por ejemplo cuando un cargamento de cocaína resulta falsificado y los afectados cobran venganza», precisó el informante.

El poder de las mafias

En lo que respecta a Ecuador, en la frontera norte se asienta el verdadero poder de las mafias. El trasiego se inicia en la zona de Sucumbíos, limítrofe con el departamento colombiano de Putumayo, desde poblaciones como Puerto Nuevo, Puerto El Carmen del Putumayo, San Miguel, La Bermeja, La Bonita, La Fama y Mataje (esta última ya en Esmeraldas).

Primero se recolecta la coca, para luego procesarla y llevarla –por vía fluvial, casi siempre- hasta la provincia de Esmeraldas, labor que está a cargo de las FARC.

Pero, los grandes laboratorios para procesar el clorhidrato de cocaína, están cruzando la frontera, en Putumayo y Nariño, donde ríos y esteros son utilizados para sacar la droga hacia las costas y zonas con dificultades topográficas que complican el acceso de los organismos de seguridad. Al llegar a Esmeraldas, el control pasa entonces a las AUC que se encargan de transportarla a Nariño, por tierra, para luego embarcarla por el Pacífico. O haciendo algunas escalas en puertos como Tumaco y Buenaventura. En territorio ecuatoriano se han encontrado laboratorios, pero de poca monta.

La presencia mexicana se ha hecho mayor desde hace unos dos años. No solo controlan la droga que sale de Ecuador sino que mediante ‘enviados especiales’ monitorean todas las operaciones.

Así, el control es tarea de varios. Es decir, todos los grupos –incluidas las FARC y las AUC- se dividen el cultivo, procesamiento, transporte y distribución de las drogas, al igual que la legitimación de los capitales.

Ejércitos y transporte

Los diferentes clanes y ‘padrinos’ ejercen presión en las zonas mediante verdaderos ejércitos privados, mientras que cientos de ecuatorianos trabajan, bien como ‘raspachines’ -o sea recolectando las hojas coca-, o como ‘químicos’ en el procesamiento de la droga.

La denominada ‘ruta del Pacífico’, que parte de Ecuador, está controlada aún en parte por el cártel del Valle del Norte, y es la más utilizada para transportar cocaína y heroína desde Colombia hacia México y de allí a Estados Unidos.

En algunas ocasiones, se navega por aguas internacionales, llegando incluso hasta las islas Galápagos –“despistando al enemigo”, como dicen- para después retornar por las costas de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala y, finalmente, arribar a las costas mexicanas de Oaxaca, Michoacán y Guerrero, y de ahí con destino hacia los Estados Unidos, teniendo como paso Ciudad Juárez.

A diferencia de años anteriores, los embarques más grandes ya no salen desde las costas de Colombia, sino de las de Ecuador.

El Corredor de Los Andes

El modus operandi más frecuente es el de los buques, algunos dedicados a la pesca y que parten de sitios como Galápagos o Manta que a su vez son ‘alimentados’ en alta mar por lanchas rápidas o ‘go fast’ difíciles de detectar por los radares.

En altamar algunas de estas lanchas, con 500 caballos de fuerza, difíciles de alcanzar, constituyen todo un espectáculo para los pescadores artesanales.

No obstante, tales aparatos tienen un alcance limitado, lo cual los obliga a buscar lugares seguros donde aprovisionarse. Estos se encuentran en la costa suroccidental de Colombia, cerca a Tumaco, en el departamento del Chocó y la región del Darién, en límites con Panamá. Así mismo, en Panamá y en diversos puntos de Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

Los barcos, a su vez, llevan grúas especiales, con las que se realiza el trasiego de las drogas mientras ambas embarcaciones están en marcha.

En cada parte los espera personal especializado que brinda protección y combustible y que recibe el respectivo pago tanto en dólares como en droga.
La tecnología empleada es tal que tampoco faltan pequeños submarinos artesanales hechos con ingeniería rusa, en los que se carga la droga.

Y llega el milagro

Curiosamente, en cada población donde las embarcaciones ‘estopean’, como afirman (tomando la palabra del inglés ‘stop’, parar, detenerse), han comenzado a surgir señales de riqueza.

No pocos de los habitantes de esos paraderos cuentan ahora en sus casas –que siempre han sido pobres- con plantas propias generadoras de energía, televisores y videograbadoras.

“Todas esas personas han vivido en la miseria durante años, De pronto, en menos de lo que canta un gallo, les llegó la riqueza sin que ningún gobierno interviniera, sin que la pesca creciera y sin que las cosechas aumentaran. ¿Cómo ha sido posible este milagro?”, se pregunta un investigador.

La realidad es que las paupérrimas condiciones imperantes a lo largo de la costa ecuatoriana como en todo el trayecto por donde se lleva a cabo el tráfico, ha echado a los residentes en brazos de los señores de la droga.

El alcaloide también va hacia Europa partiendo del Corredor de Los Andes que incluye a Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador, llegando a puertos de España, Gran Bretaña y los Países Bajos.

Datos de la Drug Enforcement Administration (DEA), o Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos, dan cuenta que los mexicanos ya no actúan como intermediarios de los colombianos en el comercio de la droga, sino que ahora son los mexicanos los que utilizan a los colombianos para introducir la droga en Europa.

“Ahora contratan a las organizaciones criminales de Colombia para que introduzcan la mercancía al mercado europeo», dijo un agente de ese organismo.

Control efectivo

Los grupos irregulares han extendido su influencia en la región norte de Ecuador, que se ha convertido, en «un punto importante para el tránsito de cocaína, compuestos químicos y suministros para esa y otras organizaciones involucradas en el tráfico de drogas en Colombia», de acuerdo con un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, conocido por este diario. ‘Paras’ y ‘Güerros’ negocian y ayudan a traspasar la pasta base de coca, el hidrocloruro de cocaína y la heroína de Colombia y Perú por ríos limítrofes y trochas, hasta llegar a puertos marítimos y aeropuertos de Ecuador “en cargamentos que van desde unos pocos cientos de gramos a varias toneladas», según el mismo documento.

En los últimos años, el número de buques de bandera ecuatoriana, con drogas, capturados por el Servicio de Guardacostas de EEUU “excedió, por primera vez, la captura de embarcaciones similares de bandera colombiana», según las autoridades estadounidenses.

El cierre de Manta

Es de anotar que Ecuador recibe al año unos 19,8 millones de dólares en ayuda estadounidense contra narcotráfico frente a los 3.600 millones que recibe el Plan Colombia antidrogas.

No obstante, el Gobierno se apresta a terminar el convenio por el cual Estados Unidos opera una base antinarcóticos en Manta, considerada por Washington la punta de lanza de la lucha antidrogas en el Pacífico.

«La decisión de cerrar la instalación ha sido tomada por el Gobierno de Ecuador de forma soberana, pero resaltamos, no obstante, que el cierre dejará un serio vacío en los esfuerzos de EE.UU. y de sus socios de luchar contra el narcotráfico en la región», dijo al respecto desde Washington el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.

De acuerdo con McCormack, las operaciones efectuadas desde la base militar de Manta «probaron ser extremadamente útiles en los últimos nueve años».

La presencia del contingente estadounidense en Manta generó, desde su instalación, en 1999, sospechas de amplios sectores sociales de que ese puesto servía para apoyar la lucha contra la guerrilla en Colombia.

Además, la captura y el hundimiento de barcos pesqueros que transportaban de forma ilegal emigrantes ecuatorianos hacia EE.UU. generó duras críticas en el país.

En esta situación, todo es más fácil cada día para los narcotraficantes.

Difícilmente hubieran podido escoger un ambiente más hospitalario que el de Ecuador.

Operativos importantes

Son tan importantes y millonarias las negociaciones que se realizan que hace un año, el ciudadano ecuatoriano Jairo Motta-Vargas fue acusado por el Departamento de Justicia de EEUU de intento de asesinato de un agente de la DEA, como represalia por la confiscación en Londres, nueve años atrás, de 20 kilos de heroína.

Este hombre sostenía que el agente había sido responsable por la confiscación, y el 12 de julio de 1999, en Quito, le disparó cuando el funcionario de la DEA se encontraba en un vehículo. Motta-Vargas fue arrestado varios días más tarde por la policía ecuatoriana.

En otro caso, en 2005, un operativo conjunto de las policías ecuatoriana y colombiana desmanteló una red de narcotraficantes que operaba en Colombia, en Ecuador y en otros países de América del Sur.

Según la policía, los narcotraficantes enviaban un 70% de las ganancias al grupo radical musulmán Hezbolá. El kilogramo de cocaína era comercializado hasta por 100 mil dólares.

Un ecuatoriano y otros seis extranjeros, incluido el libanés Rady Zaiter, líder de la red y buscado en Francia por narcotráfico, fueron capturados.

Otra éxitosa operación antinarcóticos fue la denominada “Tormenta del Pacífico” efectuada en mayo de 2006, en las provincias del Guayas, Manabí y Esmeraldas, mediante la cual se desmanteló a una organización internacional que operaba en el país mediante el acopio, transporte de estupefacientes, contando con una gran infraestructura de lavado de activos.

Una respuesta a «Farc y paras, con los carteles mexicanos se «toman» negocio del narcotrafico en Ecuador»