Internacional

Israel inicia su tercera fase de la ofensiva. Hamas no negociará mientras siga la violencia

El ejército israelí ha organizado esta noche incursiones aéreas y ha bombardeado objetivos palestinos en la Franja de Gaza, matando a diez palestinos e hiriendo a decenas de ellos, según fuentes médicas palestinas.

El ataque cumple la amenaza lanzada por el Gobierno de Olmert a través de octavillas: «Residentes de la Franja: próximamente el Ejército de Israel atacará con mayor intensidad los túneles, los arsenales y las actividades terroristas. Para su seguridad y la de sus familias, aléjense de los elementos terroristas». Este es el mensaje que contenían los papeles lanzados por aviones israelíes sobre territorio palestino en las últimas horas.

Se inicia así la tercera semana de esta ofensiva, con fuertes bombardeos de aviones y de unidades de artillería.

Este sábado, el Ejército bombardeó más de 60 objetivos, destruyendo siete túneles usados para contrabando en la frontera con Egipto, 10 depósitos de armas y tres puestos de Hamas.

Entre los lugares atacados figura la vivienda de Ahmed Yabri, el jefe del brazo armado de Hamás, las Brigadas de Azedín al Kasam. Yabri, como el resto de dirigentes de Hamás, se encontraba en la clandestinidad desde el inicio de la operación ‘Plomo fundido’, el pasado 27 de diciembre.

Según Al Yazira, la cifra de muertos de la parte palestina desde el inicio de la operación militar israelí el 27 de diciembre supera los 850. Entre ellos habría más de 300 combatientes de Hamas, según fuentes israelíes. Unas 3.500 personas están heridas.

Por su parte, este sabado, Hamas lanzó más de 20 cohetes contra territorio israelí.

Una mezquita en la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza, también fue bombardeada por tratarse de un «almacén de armas, campo de entrenamiento y lugar de reunión de miembros de Hamás», según el Ejército israelí.

Mientras siguen los ataques, continúa empeorando la situación humanitaria en la Franja de Gaza. Los habitantes afirman que se están terminando el agua potable y los alimentos.
Los militares piden definir la estrategia

Entretanto, continúan los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego. La jerarquía militar israelí cree que ha llegado el momento de que el Gobierno decida entre cesar las hostilidades o ampliar su operación con una incursión en los centros de población de miles de reservistas, según fuentes militares citadas por medios locales.

Según el diario ‘Haaretz’, Israel continuará la operación para presionar a Egipto para que acepte fuerzas internacionales en su frontera con Gaza, horadada por decenas de túneles subterráneos por los que entran de contrabando bienes de primera necesidad y armas. El Cairo, principal mediador en la crisis, considera esta posibilidad un golpe a su soberanía.

Altos mandos militares israelíes insisten en que sus fuerzas no pueden quedarse eternamente en Gaza a la espera de una decisión porque se convierten en blanco estático para las milicias palestinas. «No pueden quedarse de pie y esperar. Necesitan moverse», explica un oficial.

Los altos mandos militares coinciden en considerar un error estratégico detener ahora las hostilidades, en vez de profundizar su golpe a Hamás, cuyo brazo armado ha perdido unos trescientos hombres en los bombardeos y combates, según uno de ellos. Este sábado, el Ejército bombardeó más de 60 objetivos, destruyendo siete túneles usados para contrabando en la frontera con Egipto, 10 depósitos de armas y tres puestos de Hamas.

Según Al Yazira, la cifra de muertos de la parte palestina desde el inicio de la operación militar israelí el 27 de diciembre supera los 850. Entre ellos habría más de 300 combatientes de Hamas, según fuentes israelíes. Unas 3.500 personas están heridas.

El sábado, Hamas lanzó más de 20 cohetes contra territorio israelí.

Mientras, continúa empeorando la situación humanitaria en la Franja de Gaza. Los habitantes afirman que se están terminando el agua potable y los alimentos.