La Policía Nacional reveló que está brindando protección a 17 obispos y a un sacerdote en todo el territorio nacional, por haber sido declarados objetivos militares de grupos criminales.
El pronunciamiento lo hizo el director de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, general Orlando Páez Barón, a raiz de la intempestiva salida del obispo auxiliar de Medellín, Monseñor Víctor Manuel Ochoa, tras recibir amenazas de muerte.
Unas balas, una inscripción contra él y una nota alusiva al asesinato en el 2002 de monseñor Isaías Duarte Cancino, en Cali , contenía el sobre que le llegó a Monseñor Ochoa.
El general Paez Baron indico que los prelados de la iglesia cuentan con esquemas especiales de protección ofrecidos por la institución, bajo la coordinacion del Grupo de Seguridad Eclesiástica.
Desde 1984 a 2009 han sido asesinados 75 religiosos en todo el país, de ellos, dos obispos, 62 sacerdotes, ocho religiosos y tres seminaristas.
Mientras tanto, el obispo auxiliar de Medellín fue trasladado a un lugar secreto, para ponerlo a salvo.
El arzobispo de Medellín, Alberto Giraldo Jaramillo, señalo que luego de analizar la situación con el nuncio apostólico en Colombia, Monseñor Aldo Cavalli, se consideró conveniente que monseñor Osorio saliera de la Arquidiócesis de la capital de Antioquia.
«El contenido amenazante del texto y los demás elementos del paquete nos hicieron comprender que la amenaza era seria y representaba peligro para la vida de monseñor Víctor», precisó Monseñor Giraldo.
