El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo el jueves que es poco probable que los presidentes de Rusia y Estados Unidos firmen un nuevo tratado para limitar sus arsenales nucleares cuando se reúnan esta semana en Copenhague.
Lavrov también se quejó de que los negociadores de Estados Unidos han reducido el ritmo de las negociaciones en los últimos dos días en Ginebra, perjudicando los esfuerzos por culminar un pacto que reemplace al sucesor del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas de 1991 (START, por su sigla en inglés).
«Es improbable que ocurra en Copenhague», dijo Lavrov. «Aún tenemos una enorme cantidad de trabajo -de carácter puramente técnico- frente a nosotros», agregó.
Tanto el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como el mandatario ruso, Dmitry Medvedev, son esperados en la capital danesa esta semana, para que participen en una cumbre sobre cambio climático, lo que brinda una posible oportunidad para que los líderes firmen el nuevo tratado.
«En los últimos días hemos notado de desaceleración en la posición de los negociadores de Estados Unidos en Ginebra. Ellos explicaron que esto es por la necesidad de recibir instrucciones adicionales. Pero nuestro equipo está listo para trabajar», dijo Lavrov.
«Creo que si los negociadores rusos y estadounidenses se concentran en implementar estas órdenes restantes de los presidentes, alcanzaremos un acuerdo dentro de un período muy breve», agregó.
START, la mayor reducción de armas nucleares acordada en la historia, debía expirar el 5 de diciembre, pero ambas partes acordaron que debía seguir en vigor hasta que se logre un pacto sucesor.
Firmar el acuerdo daría más señales respecto a que las anteriormente tensas relaciones entre Washington y Moscú están mejorando.
El tratado START-1, firmado por el entonces presidente de Estados Unidos George H.W. Bush y el líder soviético Mikhail Gorbachev, tomó cerca de una década de negociaciones. Bajo el pacto, Rusia redujo a más de la mitad su arsenal nuclear, ha dicho el ministerio de Relaciones Exteriores.
Durante la última década, las relaciones entre Moscú y Washington se tensaron debido a la guerra en Irak, la expansión de la OTAN hacia oriente y la guerra en Georgia del año pasado, pero Obama prometió mejorar las relaciones cuando se convirtió en presidente.
En julio pasado, Obama y Medvedev delinearon el marco del nuevo tratado, restringiendo el despliegue de ojivas estratégicas hasta entre 1.500 y 1.675, a la vez que limita el número de plataformas de lanzamiento a entre 500 y 1.100.
Bajo tales parámetros, Estados Unidos y Rusia siguen conservando la capacidad de fuego para destruir al mundo varias veces.
