La Crónica

La despedida a ‘El Flaco’ Agudelo: un abuelo con alma de niño

En esta ocasión las lágrimas fueron cambiadas por risas y hasta carcajadas. Mientras unos recordaban historias y sobretodo chistes, otros entre jóvenes, niños y adultos pasaban a ver con algo de timidez y por ultima vez a través de un vidrio al hombre que por años los hizo reír y les enseñó que toda la vida es un cuenta chistes.

Cada uno de ellos compartía la misma esperanza: la de guardar en sus menorías la postrera imagen del muy querido y admirado humorista, Jaime ‘El Flaco’ Agudelo.

Una rosa y la bandera tricolor adornaban su cajón que llegó a la ciudad de Bogotá el día lunes 21 de diciembre luego de haber sido velado en el concejo municipal de Palmira en el Valle del Cauca. A su lado un pendón con su rostro que aunque afectado por los años, reflejaba la inocencia y dulce picardía de un pequeño niño porque sí, ‘El Flaco’ tenía alma de niño.

Sus más cercanos amigos y compañeros de trabajo del elenco del programa Sábados Felices, así como sus seguidores más fieles lo acompañaron en la funeraria Cristo Rey al norte de la ciudad.

Tal es el caso de Alexandra Restrepo quien lo recuerda como el niño consentido del programa. “El Flaco para nosotros era el niño consentido, el que siempre estaba contando chistes, el que siempre nos llevaba dulces, se reía en plena grabación y teníamos que cortar, andaba con la guitarra para todo lado.

“Fue un papá, un maestro el tenía una manera de ver la vida mas amplia. Se gozaba hasta los problemas. Se murió haciéndole chistes a las enfermeras, fue un ejemplo en todo el sentido de la palabra”, dijo con voz quebrada Restrepo.

Y es que en efecto la vida de este Flaco fue un correr de anécdotas.
Recuerda Restrepo un viaje que hicieron a Buenaventura “No nos dejó descansar en todo el camino y le daba rabia que nadie le parara bolas, entonces se ponía a insultar a la naturaleza pues le gustaba andar diciendo: Adiós árbol h…”

El artista nació en Palmira en el año 1926, en un humilde hogar conformado por un padre paisa y una madre payanesa. Antes de ser humorista, ‘El Flaco’ quería ser sacerdote, pues fue estudiante del seminario San Antonio de Bogotá. Sin embargo, pudo más su amor por el humor.

Según Restrepo, “él quería morirse haciendo lo suyo y lo logró. Fue un bendecido de Dios porque no sufrió y murió en su ley. Ojalá uno pudiera morir así”.

Personas de la vida pública, conocidos y no conocidos llegaron a la Funeraria como es el caso del hombre de la Banderita como se le conoce al personaje estrella de la Carrera Séptima con Jiménez en el centro de Bogotá. “Vine porque dijeron que se murió ‘El Flaquito’ entonces vine a mirarlo. Me gustaba porque sus chistes eran de niños”, señaló visiblemente emocionado.

La música fue una de sus grandes pasiones, por eso y con sus tradicionales ruanas y sus sombreros bien puestos, Jeremías Tanaina y Sacarías Remedios, amigos queridos y recordados por ‘El Flaco’ no quisieron irse sin tocarle una última canción a su Doctor, como lo llamaban.

“Fue un guen doctor. Lo seguimos recordando porque él era muy noble y de un humor muy lindo como lo hacemos Sacarías y Jeremías”.

Por su parte, Carlos Vargas, el Campesino Gomelo, comentó que la mejor manera de recordarlo es echar chistes y repartir dulces por doquier.
Recordó Vargas la astucia con que ‘El Flaco’ manejaba el humor negro y hasta se reía de la posibilidad de que algún día moriría. “Desde ya le pido autorización para imitarlo con todo el amor y respeto”.

Doña Aurora López, una fiel seguidora del humorista, proveniente del municipio de Ubaté aseguró que la tristeza que la invade es inexplicable pero que puede más su espíritu alegre. “Es lamentable para el país porque el alma de él no era de adulto, en realidad era un abuelo con alma de niño”.

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