En 25 años, el legado ha sido honestidad y verticalidad: viuda de Jaime Pardo

octubre 11, 2012 3:35 pm

Este 11 de octubre se conmemoran 25 años de la muerte de Jaime Pardo Leal, exmagistrado de la Corte que fue asesinado por orden de Gonzalo Rodríguez Gacha.

El magnicidio ocurrió cuando “veníamos de una finca que teníamos en La Mesa, salimos a las 3:14 y a la altura de Patio Bonito mataron a Jaime”, manifestó Gloria Flórez de Pardo a los 1070 A.M.

Los Pardo venían en un campero y un carro los igualó, en ese vehículo iban los hermanos Infante, hombres contratados por Rodríguez Gacha, para asesinar a Pardo Leal. “Con un solo disparo lo mataron” y para esto, alias ‘El Mexicano’ “pagó 30 millones”, añadió Flórez.

Hacia dos años, en 1985, el exmagistrado había sido retirado de su cargo por el paro judicial propuesto por él, razón por la cual fue relevado por orden de los Magistrados de la Corte, quienes “aprovecharon los logros que generó este paro”, afirmó la viuda.

En septiembre de este año reabrieron el caso con un nuevo fiscal para que revise el proceso, pues hasta entonces no se había vuelto a investigar al respecto, según la viuda, porque “Jaime era muy alejado de las grandes familias”.

La señora de Pardo comentó que le pidió a sus hijos “que no se dedicaran a la política, por el sin sabor que nos dejó este magnicidio”.

Escrito por Juan Sebastián Obando Sastre

3 Respuesta sobre “En 25 años, el legado ha sido honestidad y verticalidad: viuda de Jaime Pardo”

  1. harold bedoya asesino en octubre 11th, 2012 8:56 pm

    ¿CUAL ES LA FUNCION DE UN GOBIERNO?

    En estos tiempos de confusión, caos y manipulación, ya no se sabe que es una cosa y que es la otra y sobre todo no se sabe para que sirve un gobierno, cual es en definitiva su función.

    Y la campaña electoral en Venezuela lo ha puesto en evidencia: gobernar en beneficio de los pobres no se sabe si es populismo, clientelismo o algo peor, las opiniones están divididas, pero lo que si es clarísimo es que eso no es función de los gobiernos y por eso Chávez fue duramente criticado en la campaña, por la derecha, la extrema derecha y la prensa internacional como clientelista, como malversador de los recursos públicos.

    Y no sin razones. Hasta el neoliberalismo, el estado era la organización de los sectores dominantes en una sociedad para imponer, promover y defender sus intereses; después adquirió otras funciones entre ellas la de ser el socio capitalista de los capitalistas, el que pone la plata, monta el negocio y se los da para que se beneficien de las ganancias, eso lo llaman la alianza del sector publico y el privado, tan de moda, que por medio de leyes y estatutos pone a la población n manos de la voracidad privada, como sucede con el pago de peajes, los pagos obligados para un servicio de salud que no se presta, y las privatizaciones en general.

    La otra nueva función es la de convertirse en una empresa en si mismo, que como toda empresa y negocio tiene que ser rentable; y por eso la función publica se ha vuelto un negocio donde se cobra por todo y de todo se hace una renta; hay que seguir pagando los impuestos, la gasolina, hay que pagarla a precio de importación, asi sea producida en Barrancabermeja; hay que pagar el 4xmil, etc.

    En este contexto, Chávez es un saboteador que se esta tirando en el negocio; es un loco que se le ocurrió que el petróleo de Venezuela debe patrimonio de todos los venezolanos y que con estos recursos hay que ofrecer a toda la juventud venezolana, educación gratuita hasta la universidad, atención en salud gratuita con atención real, a toda la población; dotar de tierra y recursos productivos a los campesinos, etc. Como se puede ver, un verdadero despilfarro.

    Y son programas para resolver el problema, no para poner pañitos de agua tibia, limosnas para seguir pidiendo hasta volverse pordiosero, perder la dignidad hasta llega a venderse por un tamal, como nos pasa a los colombianos.

    Por un gobernante asi, paga votar y asi lo entiende la mayoría del pueblo venezolano; aunque hay otros que creen, como cualquier colombiano que son los ricos y sus gobiernos, quienes va a acabar con la miseria y la pobreza en el país; cuando precisamente su voracidad insaciable, su egoismo desmedido, sus altos niveles de corrupcion, son la causa de ellas.

  2. justicia en octubre 23rd, 2012 6:24 pm

    25 años del asesinato del líder de la Unión Patriótica y excandidato presidencial Jaime Pardo Leal, uno de esos crímenes políticos de finales de los 80 sobre los cuales no se ha fomentado entre los colombianos la capacidad de recordación.
    Omisión inexcusable en este caso, cuando lo que se produjo fue un auténtico magnicidio, así por las calidades excepcionales que como ser humano distinguieron a la víctima como por el momento histórico en que se consumó el atroz crimen y por sus secuelas políticas.

    Pardo fue hombre del pueblo, nacido en Ubaque (Cundinamarca). Inicialmente quiso fraguar su destino como sacerdote. Sin embargo, el día de ingreso al seminario -y como prueba de tantas exclusiones en este país por años consagrado, paradójicamente, al corazón de Jesús- no fue admitido por ser hijo extramatrimonial, como solía recordarlo con su proverbial simpatía.

    El paso de la vida demostró que con esa negativa, y dadas su inteligencia y dedicación al estudio, a Pardo se le truncó un sueño, pero la Iglesia católica perdió a quien hubiera sido un brillante purpurado.

    Estudió derecho en la Nacional y desde un comienzo descolló por su personalidad descomplicada, su sensibilidad social y su condición de líder nato.

    Hizo la carrera judicial desde juez municipal hasta magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, y habría alcanzado la Corte Suprema si no le hubiesen cobrado sus posiciones de izquierda. Porque nunca negó su ideario, y prácticamente fundó el sindicato de jueces, hoy Asonal Judicial.

    De probidad diamantina, jamás sus enemigos políticos de la derecha pudieron endilgarle la menor fisura ética. En la cátedra universitaria se destacó por el dominio temático, el manejo de la ironía, su fino humor y hasta por un inconfundible tic visual que le permitía burlarse de sí mismo.

    Nunca empuñó un arma ni justificó la lucha armada.

    Al producirse los acuerdos de paz, durante el gobierno Betancur, acogió entusiasta la causa de la paz y, en 1986, aceptó la candidatura presidencial por la Unión Patriótica, partido político legalmente establecido.

    Contra todas las previsiones, obtuvo más de 300.000 votos, superando a todos los candidatos de izquierda, que hasta entonces no habían alcanzado más de 100.000 votos.
    Aun jueces liberales y conservadores distantes de su ideología le dieron el apoyo, por su compromiso con la causa popular y su frontal defensa del Estado Democrático de Derecho en las peores épocas del Estado de sitio.

    A lo mejor, esa votación asustó a la extrema derecha, que, en alianza con el temible narcotraficante Rodríguez Gacha (alias el ‘Mexicano’), terminaron acribillándolo cuando -inerme, lúcido y bonachón- salía de una pequeña finca de descanso en La Mesa rumbo a Bogotá, en compañía de Gloria, su inseparable esposa, y de sus hijos.

    El caso de Jaime Pardo, como el de Bernardo Jaramillo, su sucesor y luego candidato presidencial para el año 90, no fue el único en esa larga cadena de muerte: devastador genocidio contra toda una agrupación política que provocó la desaparición física de senadores, representantes, diputados, alcaldes y concejales de la Unión Patriótica.

    Con actitud tan torpe se ahogó en sangre un proceso de paz que nos hubiera ahorrado los miles de muertos y los inconmensurables daños y sufrimientos a la Nación por cuenta del conflicto armado.
    Es una lección dura y elocuente. Porque si queremos la paz, es necesario saber la verdad, pasando por el esclarecimiento pleno -aunque no necesariamente en el terreno judicial- de quiénes asesinaron a Jaime Pardo Leal y a más de 3.000 militantes de la Unión Patriótica.

    Conocer tal verdad sería digno tributo a la memoria de ese ciudadano ejemplar.

  3. Fernando Acosta Riveros en octubre 27th, 2012 12:48 pm

    Saludo fraternal de paz y bendiciones desde México. La vida del patriota Jaime Pardo Leal es necesario estudiarla para que sirva de ejemplo a las nuevas generaciones de colombianos y de los pueblos de nuestra América. Pardo Leal, candidato a la Presidencia por la Unión Patriótica era un hombre de paz, de ideas progresistas. Soñó igual que Jorge Eliecer Gaitán, Camilo Torres Restrepo, Manuel Marulanda Velez, Luis Carlos Galán Sarmiento, Bernardo Jaramillo Ossa y muchos más una Colombia con deberes y derechos para todos. El recuerdo de Jaime Pardo Leal sirve de aliento al actual proceso de paz entre las autoridades y el movimiento político-militar Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).Pido a Dios, el Creador, bendiga al querido pueblo colombiano y lo guie hacia la justicia social y la paz. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, lector de Voz,La Verdad del Pueblo