Bogotá

Transmilenio por la Séptima también mostrará retrazos: Contralor

El contralor distrital, Miguel Ángel Morales Russi, manifestó que los “ostensibles atrasos” que se han registrado en las obras de implementación de la troncal de Transmilenio por la avenida 26, ocasionarán retrasos en la fase correspondiente a la Carrera Séptima.
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De acuerdo con el funcionario, el grupo Nule –concesionario encargado de la construcción de un tramo del trazado- presenta un atraso en la ejecución de las obras, al que se le suma un reclamo contra el Distrito que asciende a 69.000 millones de pesos por un desequilibrio financiero entre el presupuesto y los gastos de ejecución.

En este sentido, hasta la fecha las obras tienen un retraso de 15 meses que tendrá como consecuencia el que los proyectos sólo puedan ser entregadas hasta el próximo año, ocasionando una nueva demora en las operaciones de la llamada fase III del sistema de buses articulados que afectará la construcción de la Carrera Séptima.

Si bien el Distrito tiene su parte de responsabilidad en las demoras debido al retraso que se ha registrado en el cambio de redes de acueducto y algunos diseños relacionados con este trazado, al contratista se le dio un anticipo de 98.000 millones de pesos de los cuales sólo ha ejecutado 49.000 millones, según explicó Morales.
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“Por flujo de fondos hay recursos para que se hubiera avanzado en las obras pero sin embargo están semiparalizadas debido a que hay problemas operativos y administrativos en el proyecto”, agregó el Contralor, quien formuló un llamado de urgencia para que se adoptaran medidas alternativas de manera inmediata.

“Le ha tocado muy duro a este Alcalde (Samuel Moreno), porque el contrato lo recibió él”, aseveró el funcionario, agregando que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) debería preguntar a la aseguradora del proyecto sobre el concepto que se tenía respecto a la recurrencia en el incumplimiento de los proyectos y la responsabilidad que tenía el contratista; eventualidad en la que se debería considerar la liquidación del proyecto.

Sea cual fuere la alternativa definitiva, Morales destacó que los costos de la tercera fase se elevarían de una manera desmesurada e incluso podrían afectar el buen desempeño de otros proyectos en virtud de que la demanda de transporte se vería comprometida en sectores como los de la Séptima.

“Sin la tercera fase en la estación de la Sabana, ubicada en la Avenida Jiménez entre carreras Trece y Décima, se recibirían aproximadamente 25.000 pasajeros, además de que también se vería afectada la adquisición de los nuevos buses articulados que operarían en el nuevo tramo”, puntualizó el titular de la Contraloría Distrital.