Tras un año de rehabilitación, el águila que había sido decomisada en una vivienda en Usme y que presentaba un estado lamentable, fue liberada este fin de semana en el páramo Cruz Verde en la localidad de San Cristóbal.
Con pocas plumas, dificultad para volar, poca fuerza, sobrepeso y domesticada. Así fue decomisada un águila de páramo en una vivienda de Usme, el 3 de octubre de 2009. Al parecer el ave adulta fue capturada en lugares cercanos al páramo de Sumapaz e iba a ser comercializada ilegalmente en algún sitio del país.
Los funcionarios de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) llevaron al águila al Centro de Recepción de Fauna Silvestre para iniciar el proceso de rehabilitación, que incluía enseñarle al ave a volar, a cazar, que recuperara los instintos rapaces y a que se apartara del comportamiento humano.
Tras un año, el equipo de biólogos, zootecnistas y veterinarios de la SDA y la Universidad UDCA cumplieron su propósito. El águila recuperó sus instintos, volvió a cazar pequeños animales vivos, recordó sus planes de vuelo y bajó los kilos que tenía de más.
“El color marrón de su plumaje indica que ya es un ave en etapa adulta que puede sobrevivir en su hábitat natural. Además, ya está en capacidad de adquirir su propio alimento y competir con otras águilas por su territorio. El hecho de que no acepta la presencia de los seres humanos y les huye es un indicador de que no está domesticada”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, secretario Distrital de Ambiente.
Funcionarios de la SDA y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) se dieron cita el pasado 24 de septiembre para observar el tan esperado vuelo, trayecto que duró más de una hora desde el barrio San Cristóbal hasta la punta del páramo Cruz Verde.
En un abrir y cerrar de ojos, mientras un cuidador abría la caja, el ave adulta salió disparada y se perdió entre la tupida neblina del páramo. Según don Reinaldo, cuidador de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EAAB), quien vigila esta zona, en Cruz Verde hay otra águila macho, que podría reproducirse con la hembra recién liberada.
Un proceso largo
Luego de una época de cuarentena, el ave fue trasladada a una jaula de vuelo en donde tuvo el mínimo contacto visual y sonoro con el exterior. Debido a una dieta inadecuada, el águila pesaba 2.200 gramos, lo que le dificultaba alzar vuelo.
Además de las presas vivas que le fueron suministradas, el animal solo visualizaba a un cuidador, quien poco a poco le ayudó a recobrar su destreza para cazar. Su dieta consistía en cabeza de conejo, pescuezos de pollo y pequeños roedores.
Las clases de vuelo empezaron en febrero de este año, justo cuando la dieta empezó a dar sus frutos; pasó de 2.200 gramos a 1.815. Todos los días, Nelson Ballesteros, el cuidador, cogía al águila, la soltaba y analizaba sus tiempos de vuelo. Esta práctica mejoró su resistencia física, a tal nivel que realizaba 25 vuelos sin fatigarse.
Recuperadas sus habilidades para volar y cazar, el plumaje afectado empezó a crecer. Ahora el águila tiene plumas fuertes y brillante.
Funcionarios de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) fueron los responsables de la recuperación de esta águila de páramo. Pasó de estar casi calva y con dificultades para volar, a un ave con plumas brillantes e instintos rapaces.
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