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Nóbel de Paz a Liu Xiaobo: China lo califica de blasfemia; el mundo pide su excarcelación

Mientras que distintos gobiernos del mundo, al igual que las organizaciones humanitarias celebraron la decisión, el régimen chino calificó de «blasfemia» el otorgamiento del premio Nobel de la Paz al disidente encarcelado Liu Xiaobo.

Además le notificó al comité del Nóbel y al gobierno noruego que esta decisión afectará las relaciones con Pekín. Este es el único Nóbel, de los 7 existentes, que se decide y se entrega fuera de Suecia, concretamente en Oslo, Noruega.

Inmediatamente se produjo una reacción del gobierno noruego. El ministro de Asuntos Exteriores de este país, Jonas Gahr Støre, advirtio que el Comité Nobel, que distinguió al disidente chino Liu Xiaobo con el premio de la Paz, es independiente, y pidió a China que acepte las críticas que vienen de fuera.

«Hemos dicho todo el tiempo que hay una clara línea entre un Comité independiente y el Gobierno noruego. Deben entender que así funciona nuestra sociedad», declaró a la televisión pública NRK Støre, quien añadió: «No tenemos que pedir perdón por el trabajo del Comité».

El pronunciamiento del régimen chino, lo hizo en un comunicado en la página web el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Ma Zhaoxu, quien aseguró que las relaciones de Pekín con Noruega, “que fueron buenas estos años en interés de los dos pueblos” y con el Comité del Premio Nóbel, sufrirán las consecuencias.

La nota expresa abiertamente la contrariedad por la decisión, ya que el premio, según el Gobierno comunista de Pekín, “debe ser concedido a quienes trabajan por la armonía étnica, la amistad internacional, el desarme y a quienes se reúnen pacíficamente”.

La nota recuerda que “Liu Xiaobo fue juzgado y encontrado culpable de violar la ley china y condenado a prisión por los órganos judiciales chinos”.

“Las acciones (de Liu) son contrarias al propósito del Nobel de la Paz. Al concederle el premio a esa persona, el comité del Nobel ha violado y blasfemado el galardón” que es algo sagrado, añade el comunicado.

A su turno, el Dalai Lama sumó su voz a las ONG y activistas del mundo, para pedir la excarcelación del nuevo premio Nóbel de Paz Liu Xiaobo.

El jefe espiritual tibetano señalo que con el premio, la comunidad internacional reconoce las voces dentro de China que claman por una reforma.

El Dalai Lama, quien vive en el exilio, exhortó también al gobierno chino a que libere a otros «encarcelados por ejercer su libertad de expresión».

Liu cumple desde el año pasado una condena de 11 años por subversión, después de haber firmado con otros activistas un documento que reclama mayores libertades.

El Dalai Lama recibió el galardón en 1989. China lo declaró traidor por aspirar a una mayor autonomía para Tibet.

Grupos pro derechos humanos aprovecharon también la ocasión para pedir a las autoridades chinas que liberen a todos los prisioneros políticos de las cárceles del país.

La organización Human Rights Watch señalo que el premio «es una victoria para los derechos del hombre en el mundo y para todos los disidentes chinos, activistas, abogados, defensores de los derechos del hombre».

A su vez, la organización Reporteros sin Fronteras señalo:»Es un gesto histórico en favor del movimiento por la libertad de expresión en China».

El premio, añade la ONG, es «un mensaje de esperanza para el laureado, condenado a 11 años de prisión, e igualmente para los disidentes detenidos en todo el mundo y para el pueblo chino».

Activistas pro derechos humanos de Rusia coincidieron en calificar de merecida la concesión del Premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo.

«El activista chino recibió el premio por su lucha a favor de los derechos humanos en China donde, como todos sabemos, estos derechos se violan. Este año el premio fue concedido a un candidato que se lo merece, que lo merece más que otros en años anteriores», afirmó Oleg Orlov, líder de la organización pro derechos humanos Memorial.

El disidente y abogado de derechos humanos Teng Biao, uno de los más destacados en la lucha por la democracia en China, dijo hoy sentirse «emocionado» por la concesión del premio Nobel de la Paz al activista chino encarcelado Liu Xiaobo.

‘Por los disidentes, activistas, abogados, defensores de los derechos’
«Me siento muy emocionado», declaró el abogado, que se mantiene en contacto con la familia del disidente, profesor de Literatura.

«Yo también trabajo por promover la democracia en China. Espero que el premio ayude a Liu Xiaobo a conseguir la libertad», agregó Teng.

El abogado destacó la actitud pacifista de Liu en su lucha, que incluso le ha granjeado cierta oposición entre la propia disidencia china, y que Teng considera crucial para lograr avances en la defensa de las libertades en el país.

El activista, que se ha ocupado de la defensa de numerosos casos de derechos humanos en su país, agregó que cree que «el premio ayudará al desarrollo de la democracia en China».

La esposa del disidente, Liu Xia, también pidió la excarcelación.
Ella se encuentra bajo vigilancia domiciliaria desde que el opositor fue detenido en diciembre de 2008, y es la única que puede visitarlo una vez al mes y bajo custodia.

Teng expresó sus dudas acerca de quién recogerá el galardón: «No sé quién va a ir a recogerlo, pero sé que el Gobierno chino no quiere que lo recoja su mujer».

Varios gobiernos europeos se congratularon por el galardón.

El Gobierno alemán felicitó hoy al ganador del Premio Nobel de la Paz y le expresó su deseo de que salga pronto en libertad.

«Liu Xiaobo es un hombre valiente, que lleva adelante una lucha pacífica», destacó el portavoz oficial del gobierno germano, Steffen Seibert, en nombre de la canciller alemana, Angela Merkel.

El Gobierno alemán, prosiguió el portavoz, «es consciente» de que China está inmersa en un «proceso complejo», cuyas decisiones dependen de su cúpula, ante la que continuará intercediendo a fin de que Liu salga en libertad.

Seibert hizo estas declaraciones inmediatamente después de darse a conocer la concesión del Nobel al destacado disidente, en reconocimiento a su largo compromiso por la defensa de los derechos humanos en su país.

Desde París, el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, ha aprovechado la concesión del premio a Liu para reclamar su liberación al Gobierno de Pekín. (Agencias Internacionales)

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