Radio Santafe está estimulando la “Paranoia patológica” que sufre el ex presidente Álvaro Uribe al facilitarle que todos los días arremeta contra las personas que aparecen en su fijación mental. Uribe esta enfermo y no se le puede tener como noticia de hechos que ya no lo son.
La «personalidad paranoica» se caracteriza por una hipertrofia del yo, con un orgullo exagerado, total ausencia de autocrítica y susceptibilidad muy acentuada. Desconfianza patológica, rigidez de pensamiento, agresividad contra quien lo contradiga. Se manifiesta con delirios sistematizados que se expresan en forma ordenada y con aparente coherencia y lucidez,
La segunda guerra mundial brindo ejemplos de paranoias notorias en los mayores responsables de la política mundial. La suerte de millones de seres humanos estuvo en manos de paranoicos. En ambos bandos los hubo. Y entre unos y otros contribuyeron a la consumación de terribles matanzas. No se puede quedar en el tintero los veinte millones de muertos de Stalin y la implantación del comunismo.
Se planteó que tendría que haber una especie de tribunales médicos internacionales que dictaminasen sobre la salud mental y el equilibrio emocional de nuestros gobernantes. Es inevitable, aquí esta en problema, que sus desequilibrios personales pesen en las decisiones que toman a ser parte del manejo de los respectivos países.
El concepto médico establece que la paranoia es una verdadera enfermedad mental que, sin ser de las más frecuentes, tiene una incidencia poblacional significativa por lo peligrosa. En la Clasificación Internacional de Enfermedades, en su apartado psiquiátrico, se sitúa la Paranoia entre los llamados Trastornos de ideas delirantes.
Son trastornos psicóticos son enfermedades parecidas a la Esquizofrenia pero difieren en las que se produce en el paciente un quiebro de la realidad y otra imagen totalmente diferente dentro de su mente. Dos entornos para un a sola persona-.
La Paranoia y los demás trastornos de ideas delirantes, como su propio nombre indica, se caracterizan por la presencia de delirio o ideas delirantes, que pueden definirse como falsas creencias de diferentes temáticas o contenidos Existen delirios de de grandeza, de infalibilidad, de persecución, de enfermedad, de seducción, de ruina… y de muchos mas temas.
Estos delirios de basan en una incorrecta valoración de la realidad exterior es característico que las creencias delirantes se mantengan firmes y no sea posible rebatirlas con una argumentación lógica, por ejemplo el caso de un delirio de persecución donde la persona delirante esta convencida de ser perseguida y atacada en todo momento por quienes piensan diferente a él.
A pesar de toda clarísima evidencia en contra en un delirio de grandeza autoproclamarse, con certeza rotunda el enfermo se considera de ser elegido de Dios y que todo lo hecho por él es perfecto e imposible de cambiar porque de lo contrario la humanidad desaparecería o caería en el caos. Algunas veces se trata de una idea única y otras de complejísimos entramados delirantes.
En el caso concreto de la Paranoia la temática del delirio es el perjuicio. Suele ser un delirio bien estructurado en el sentido de que el sujeto que lo padece se siente victima de las acciones de una persona o de varias personas o de una institución, Cree que actúan en su contra con ánimo de perjudicarlo, con un entramado argumental comprensible, pero no real, con el que intenta justificar su delirio.
Un ejemplo con el caso de Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, que indudablemente sufre paranoico delirante. Llegó a crear en su mente un minucioso entramado de ideas que ya habla, en todo sitio, lugar y hora de un complot contra su persona, su imagen y su gobierno. En esa acción imaginaria involucra a quien se le va viniendo a la cabeza. Hace tantas poses y caras de ingenuidad agresiva que muchas gentes llegan a creerle su delirio como realidad.
El paciente paranoico siente que hay cámaras y micrófonos para vigilarle y aunque no los ve puede incluir en su delirio a vecinos e incluso desconfiar de sus propios familiares y los vincula en una enorme confabulación que a todas luces es errónea y patológica. El paranoico altera toda su forma de vida y la de quienes lo rodean, pudiendo llegar a presentar claras alteraciones de conducta y agresividad.
El paciente esta totalmente seguro de la certeza de sus creencias y no se le puede convencer de su error mediante el razonamiento lógico. Esta es la base de todo trastorno delirante y ahí es donde este el problema grande ya que cada día la situación imaginaria es creciente.
La desconfianza, más o menos exagerada, es un rasgo paranoide. La acentuación suele encontrarse en los afectados de Paranoia y no es raro descubrir en estos sujetos antecedentes de suspicacia fácil, creencias exageradas de las posibilidades agresivas del prójimo, vivencias de hostilidad con respecto al entorno y resentimiento.
Son frecuentes también la rigidez y el autoritarismo, como rasgos de carácter previo, con mala tolerancia a que se les lleve la contraria y dificultades para la autocrítica. También es frecuente la frialdad emocional, presencia de egocentrismo, problemas en las relaciones interpersonales y dificultades de diversa índole.
Las escuelas psicoanalíticas han entendido los síntomas paranoides como un intento adaptativo para suplir determinadas carencias (los temas paranoides, centrados en el perjuicio, el daño y la persecución son las manifestaciones psicopatológicas mas arcaicas, mas antiguas, en nuestra evolución cono seres humanos y por eso mas regresivas que las que aparecen en la neurosis y en la depresión) con que el paciente se protege frente a una depresión y es frecuente que aumenten las ideas paranoides al tiempo que disminuye la sintomatología depresiva y viceversa..
Ante la sospecha de un delirio, como los descritos previamente, un paciente debe ser evaluado siempre por un médico, preferiblemente un especialista en psiquiatría. El diagnostico se iniciará con la historia clínica en la que se identificarán los antecedentes de cuadros similares y los rasgos paranoides de personalidad, así como la
Generalmente las de perjuicio, daño y persecución, que son las manifestaciones clínicas más frecuentemente. El paciente afectado de Paranoia mantiene conservado un juicio correcto sobre todos aquellos aspectos que no afecten al contenido delirante, no presenta alucinaciones y puede funcionar bien en tanto no se roce el tema de sus ideas delirantes.
Además, se considera necesaria una exploración general y neurológica dentro del proceso diagnostico y en ocasiones deben efectuarse exploraciones complementarias tales como análisis de sangre, iones, pruebas de función hepática y tiroidea, electrocardiograma, radiografía de tórax o pruebas de neuroimagen como TAC o RMN, para descartar de manera razonable la presencia de enfermedad somática, medicación, consumo de tóxicos o enfermedad psiquiátrica (depresión, manía, demencia.)
Como causa del delirio, la paranoia es, por definición, un trastorno delirante primario, esto es que no es causada por una enfermedad mental orgánica ni por un trastorno afectivo como la depresión y en su evolución no se asocia a deterioro cognitivo.
El psiquiatra confirmará el diagnostico, iniciará el tratamiento farmacológico con neurolépticos y seguirá la evolución del cuadro, pero hemos de saber que el paciente con paranoia no suele tener conciencia de estar enfermo y por tanto, en general, no acude espontáneamente al médico y es la familia quien tiene que hacer el esfuerzo de llevarlo.
En ocasiones puede ser necesario un ingreso en un hospital psiquiátrico dependiendo de la intensidad de los síntomas delirantes, de los riesgos de conductas agresivas para el o para otros, o de la resistencia al tratamiento farmacológico en episodios anteriores. Caso de Álvaro Uribe.
No deben esperarse grandes resultados con el tratamiento farmacológico, lo más probable es que solo se atenúe el delirio y en consecuencia repercuta menos en la vida del paciente, pero no siempre se consigue que desaparezca. Hay que propiciar apoyos para las familias y las personas que puedan sufrir las repercusiones del delirio del paciente.
By: Alirio Gómez
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