Cultura

Celebre navidad en la Catedral de Sal de Zipaquirá con el show de luces

La Catedral de Sal de Zipaquirá abre sus puertas al show de luces y sonido en la temporada navideña y con el ánimo de permitir el fácil acceso a los turistas nacionales e internacionales ha programado conjuntamente con Viajes Meridiano una salida diaria a partir de las 7 p.m. y en vehículo de lujo desde la calle 85 con la carrera 15.

El espacio contará con guía turístico y acceso preferencial a la Catedral, recorrido al Viacrucis, la Cúpula, La Rampa, el coro, los Balcones, el Complejo de Nártex y la Gran Nave donde se presenta el show de luz y sonido. También incluye la visita panorámica a la ciudad de Zipaquirá.

El espectáculo contempla la instalación eléctrica y lumínica más grande realizada en una mina de sal y cuenta con la pantalla de leds más grandiosa de Latino América con capacidad de producir 1.67 millones de colores.

Esta portentosa mina de sal se encuentra a tan sólo 48 kilómetros de Bogotá. Está incrustada en el Cerro del Zipa (jefe máximo indígena).

De la Plaza Ceremonial se desciende a las profundidades, hacia el interior de la Catedral de Sal a través del Eje Sacro» el túnel de los robles», este recorrido procesional repara al peregrino en la transición de ascesis desde el mundo exterior visto como origen, hacia el mundo interior conceptual izando como destino.

El ingreso está marcado por la Grieta del Umbral, que simboliza el paso de la material a lo inmaterial, de lo terrenal a lo espiritual, se penetra la montaña bajo el Campanario y la Gran Cruz que de ella emerge y cuya proyección en la plaza es la Cruz Cardinal, símbolo de unión de los pueblos.

El proyecto está concebido con base al manejo de signos esenciales, plasmados la mayoría en imágenes abstractas – no figurativas, cuyo contenido simbólico y significación específicos, imprimen a la Catedral un profundo sentido de sacralidad y reafirman la sustancia espiritual que lo anima.

La conceptualización espacial, sus texturas, formas, dimensiones y estructura arquitectónica, buscan en tal sentido, dar respuesta a esta necesidad litúrgica específica. El manejo de la luz al interior, trasciende ante simbolismo específico, contribuyendo sustancialmente a la expresión sacro-mistérica del lugar.

El descenso hacia la Catedral es lento, durante su transcurrir se diluye la noción del tiempo, de la luz, del calor, del sonido, del color, del viento y el movimiento… es el camino a una nueva visión interior, un mundo subterráneo inmutable, de siglos, misterioso, que invita a la meditación, a la reflexión, a la oración, a una autentica experiencia cultural.

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