Las canciones son mentirosas, manejan romanticismos, emociones, fantasías, nostalgias, es sólo la idea de una persona que la compuso y que le salió muy bonita con la música y nos identificamos con ella.
Las canciones son como un sicoanálisis reducido de un momento de angustia y una persona escribe, le salió y le pone música.
Dependiendo del proceso de evolución cada persona hace que capte las cosas de manera diferente; alguien puede decir: sin ti no podre vivir jamás y yo creo al pie de la letra, esa es su versión es su verdad.
Sin embargo, puede decir otra persona: no para mí ya no, hace rato entendí que la mayor fuente de placer y felicidad soy yo misma. Lo que no hemos entendido es que todos somos diferentes porque nuestro proceso de evolución cambia en cada persona.
Las personas con mayor evolución no se enamoran con locura, sin que quiera decir que no ame, sino que sabe que ese sentimiento es un complemento en la vida. Me acompañas pero no me llenas.
En cuanto al miedo que los individuos tienen a la vejez, porque entendemos que ser mayor es el prototipo de viejo decrepito tirado en un ancianato, pero llegar a la tercera edad ha cambiado en nuestros tiempos.
Tenemos una vejez distinta a nuestros padres. Llegaremos a los 80 años más lúcidos, haciendo cosas. Las personas que tenían 40 años hace un tiempo, ya se sentían viejas y no hacían nada.
Nadie a los 53 años se sienta a morirse, es el momento adecuado para disfrutar de la vida, viajar, conocer, estudiar, es cerrar ciclos.