Los familiares del joven grafitero Diego Felipe Becerra y el conductor del bus de servicio público, Jorge Narváez, no llegaron a ninguna conciliación, luego de más de una hora de reunión.
La familia del menor asesinado, presuntamente por un patrullero de la Policía, buscaba que el conductor se retractara de las acusaciones en las que señalaba que el joven intentó atracar con arma de fuego a los pasajeros, cerca donde sucedieron los fatales hechos.
Narváez, quien poco después cambió la versión, fue acusado por los familiares del joven garitero de hacer parte del montaje que manipuló la escena del crimen, ocurrido el pasado 19 de agosto en la avenida Boyacá con calle 106.
Posteriormente Narváez manifestó que el hurto a su vehículo no fue el 19 de agosto, día de la muerte del joven grafitero, sino un día antes.
“Yo fui y miré las fotos, los ojos y las trenzas, y le digo a la Policía que es él (Diego Felipe Becerra) quien estaba con los tres jóvenes que me atracaron el 18 de agosto de 2011” dijo el conductor del bus público, quien después de siete meses volvió a presentar su declaración pese a las constantes citaciones.
