
Acompañados por un grupo de estudiantes de la Universidad de El Alto, la movilización de la Central Obrera Boliviana (COB) intentó llevar su protesta ante el Palacio de Gobierno en la capital, La Paz. Pero allí se encontraron con un fuerte operativo policial que resguardaba el lugar, ordenado por el presidente Evo Morales.
Aún no está claro como comenzaron los incidentes, pero los informes de la prensa local indican que ambas partes se enfrentaron durante varios minutos. Los marchistas utilizaron piedras, petardos y otros artefactos explosivos contra las fuerzas de seguridad, que respondieron de inmediato lanzando gases. No hubo ningún reporte de detenidos.
El viceministro de Régimen Interior y Gobierno, Jorge Pérez, sugirió que infiltrados en la marcha habían comenzado los disturbios. Denunció que se trata de personas que intentan desestabilizar al Gobierno y pidió que los hechos sean investigados.
Terminado el episodio de violencia, el líder de la COB, Juan Carlos Trujillo, responsabilizó de la violencia a la «actitud represiva del Gobierno» y anunció que habrá más marchas de protesta en los próximos días «hasta culminar en una huelga general indefinida».
El reclamo central es por mejoras salariales. La COB rechaza un aumento salarial de 8% decretado por el Ejecutivo, aunque el principal elemento de alianza con médicos y universitarios es el pedido para que sea anulada una legislación que amplía de 6 a 8 horas la jornada laboral de en el sistema público de salud.
«Ratificamos que para la discusión de cualquier tema, en cualquier escenario, está primero la abrogación de la (ley) 1126 (relativa a la jornada médica) y nosotros los trabajadores no vamos a retroceder en esa demanda de abrogación», dijo el líder de la COB, Juan Carlos Trujillo.
Los manifestantes rechazaron la decisión del presidente Morales de suspender temporalmente la ley hasta que una cumbre, prevista para fines de julio, defina un plan nacional para el sector y decida acerca de la ampliación del horario.
Esta protesta llega inmediatamente después de la huelga de transportistas que, durante 48 horas, bloquearon el país. Durante dos días, la ciudad, de más de un millón de habitantes, se sumió en una tranquilidad poco habitual, porque las principales calles y avenidas fueron bloqueadas por miles de vehículos del transporte público que impidieron la circulación de automóviles y camiones en cualquier función.
Información de David Mauricio Vanegas Duarte.