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Inasistencia de congresistas entorpece hundimiento de Reforma a la Justicia

Luego de adelantar la primera jornada de sesiones extraordinarias el miércoles para abordar las objeciones presentadas por el Gobierno Nacional a la polémica Reforma a la Justicia, el Congreso espera que hoy los legisladores de la Unidad Nacional lleguen a un acuerdo para hundir la iniciativa, aunque esto parece dificultarse por la inasistencia de los congresistas.

En la mañana del jueves, el quórum necesario para sepultar la tercera enmienda constitucional todavía no se completa, dada la masiva radicación de certificados de incapacidad radicados en el Congreso, por el momento ya van más de 50.

Esta segunda jornada de debates se da luego de que el presidente, Juan Manuel Santos, convocara el pasado domingo a extraordinarias, luego de la ola de críticas sobre los efectos negativos de la reforma constitucional en caso de entrar en vigencia.

“Le pido al Congreso, frente a todos mis compatriotas, que archive este proyecto que, en su redacción final, no sólo es inconstitucional e inconveniente sino que, además, contraría la expresión prácticamente unánime de la opinión pública”, dijo Santos.

El texto de la reforma judicial, que fue aprobado en el último día de sesiones ordinarias el 20 de junio tras más de año y medio de debates impulsados por el gobierno, quitó a la Fiscalía General la facultad para llevar las investigaciones de ministros, magistrados, embajadores, gobernadores, generales y almirantes, entre otros funcionarios con fuero.

Con los cambios aprobados sería una nueva sala de la Corte Suprema de Justicia, aún por crear, la que llevaría esas investigaciones y por consiguiente unos 1.500 procesos de averiguación que adelanta ahora la Fiscalía quedarían paralizados y los investigados en libertad, según han advertido el propio Santos y la Fiscalía General.

Ante las críticas, el gobierno detuvo la publicación de la reforma en el diario oficial, un tecnicismo para evitar que entrara en vigencia, y poco después llamó a las sesiones extraordinarias para archivar el texto y detener lo que el propio mandatario calificó de un horror de reforma.