
El ejército egipcio mató este miércoles a 20 activistas en una incursión con helicópteros en el Sinaí, informó una fuente militar, tres días después de que un ataque atribuido a extremistas islámicos costara la vida a 16 soldados.
La operación se llevó a cabo en la localidad de Tumah, en momentos que las fuerzas de seguridad egipcias concentran fuerzas cerca del paso de Rafah, fronterizo con la Franja de Gaza, con vistas a un enfrentamiento decisivo con los grupos armados.
Un responsable militar del Sinaí, que pidió no ser identificado, declaró que «veinte terroristas murieron» en el bombardeo efectuado por un helicóptero Apache y por elementos de la Segunda División de Infantería en Tumah.
Es la primera vez en décadas que las fuerzas armadas egipcias proceden a bombardeos aéreos en el Sinaí.
«La operación continúa», añadió el oficial. Otros miembros de los cuerpos de seguridad mencionaron bombardeos cerca de Sheij Zuwayid, no lejos de Tumah.
Durante la noche, comandos no identificados atacaron varios retenes cerca de la ciudad de El Arish, precisaron esos responsables, que dieron parte de un soldado herido.
El ejército había prometido vengar a los 16 guardafronteras abatidos el domingo por «terroristas» que luego penetraron en territorio israelí, donde fueron neutralizados, con saldo de seis islamistas muertos.
Los llamamientos a la venganza fueron retomados el martes por los medios de comunicación egipcios, durante el funeral de los 16 militares.
Las fuerzas de seguridad egipcias realizaron el martes un vasto operativo de búsqueda y captura de sospechosos implicados en el ataque y se disponían a cerrar todos los túneles que comunican con la Franja de Gaza, que sirve para el aprovisionamiento de víveres de ese territorio palestino así como para el contrabando de armas de los grupos islamistas.
Egipto ya cerró el paso de Rafah, único punto de contacto del enclave palestino con el mundo exterior, dado que los demás comunican con Israel, que los bloquea desde que el movimiento islamista Hamas tomó el poder en ese territorio en 2007.
Israel entregó el martes a Egipto los cuerpos «completamente carbonizados» de los seis militantes del comando neutralizado, informó una fuente médica de El Arish.
Los cuerpos aún no fueron identificados, pero oficiales de los cuerpos de seguridad aseguraron que se trata de beduinos y de islamistas palestinos procedentes de Gaza.
El ataque del domingo puso de relieve el escaso control del gobierno egipcio sobre la Península del Sinaí, desde donde los islamistas lanzaron el año pasado ataques con cohetes y algunas incursiones contra territorio israelí.
También constituyó la primera crisis de seguridad grave para el presidente egipcio, Mohamed Mursi, del movimiento de los Hermanos Musulmanes, que mantiene buenas relaciones con el movimiento Hamas.
Mursi no asistió al funeral de los 16 soldados, donde se oyeron consignas contra los Hermanos Musulmanes y, según testigos, se produjo una tentativa de agresión contra el primer ministro, el islamista Hisham Qandil.
El portavoz de Mursi explicó que la ausencia del mandatario se debió al «carácter popular» de los actos, que ponía en riesgo su seguridad.
Los grupos islamistas reforzaron su presencia en el Sinaí tras la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak en febrero de 2011. AFP
