Desde 1925, con los teléfonos hasta las comunicaciones satelitales, pasando por el transistor, el fax y las redes de los operadores móviles, los Laboratorios Bell han sido artífices en la transformación del mundo. Esta es su nueva predicción del futuro.
¿Y si se pudiera predecir el futuro? Ese es el sueño de la humanidad y por el que se han hecho tantas películas o escrito libros de ciencia ficción sobre el tema del tiempo. La curiosidad sobre ver qué pasará en muchos años hace que instituciones científicas estén constantemente innovando para anticipar el futuro.
Los Laboratorios Bell, reconocido centro de investigación y desarrollo creado a mediados del siglo pasado y hoy corazón creativo de Alcatel-Lucent, es uno de ellos. Con siete Premios Nobel, un Premio Grammy, un Premio Oscar y una nominación por el desarrollo de una de las tecnologías más innovadoras en este 2012, este pilar de innovación sigue siendo reconocido por transformar las ideas en adelantos que al cabo del tiempo impactan la forma en que todas las personas vivimos e interactuamos.
En el pasado, algunos de sus científicos fueron capaces de soñar con la forma de mandar información de un lugar a otro y de allí nació el fax, padre del correo electrónico; en algún otro momento, uno más de ellos pensó en cómo sería llevar un teléfono en el bolsillo y es así como nació el celular; hoy sus investigadores se atreven de nuevo a anticipar el futuro.
¿Qué pasará en las telecomunicaciones en 50 años? El director de Tecnología de Alcatel-Lucent, Marcus Weldon, ha analizado el paso del tiempo dentro de los Laboratorios Bell y piensa que al llegar a la próxima década de los sesentas existirán asistentes digitales personales que nos acompañarán a todos los lugares y nos entregarán información de cualquier medio y en cualquier dispositivo. “Unos avatares que reemplazarán la compañía humana, satisfarán sus necesidades y nos acompañarán a asentarnos en Marte”.
Para dar este gran paso es que –según el director tecnológico de Alcatel-Lucent- debemos empezar a prepararnos desde ahora para la meritocracia global y el hecho de que la economía será definida por la capacidad de conexión y el ancho de banda.
Con 850 científicos e investigadores y más de 2.600 inventos patentados solo en 2011, una de las más grandes preocupaciones de los Laboratorios Bell en la actualidad es cómo hacer para comunicarnos de una forma rápida, efectiva y eficiente. Es allí –dice Weldon- que un avance como lightRadio se constituye en la temprana respuesta a unos retos que se convertirán en realidad en un futuro no muy lejano.
Esta tecnología, que recién se empieza a adoptar en diferentes países y que potencia las redes móviles haciéndolas más veloces y eficientes, se aterriza en unos pequeños cubos que contienen una antena, un amplificador y un procesador. Todo un sistema cuya implementación y mantenimiento se realiza bajo el modelo de tecnología en la
nube, reduciendo drásticamente los costos de operación e impactando positivamente en asuntos medioambientales como lo es el consumo de energía.
Puede ser un panorama que para muchos puede estar aún muy lejano o que por su terminología quizás muchos no terminen de entender en este momento, pero es cuestión de tiempo, así como lo fue en su momento hablar de satélites que permitirían comunicarnos con personas al otro lado del planeta o con tecnologías como la láser, que ayudarían a curar enfermedades sin necesidad de procedimiento quirúrgicos tradicionales. Hoy por hoy, los científicos de los Laboratorios Bell desean seguir pensando en qué es lo que necesitan las personas, mirando al pasado, trabajando en el presente y pensando en qué será importante para comunicarnos mejor en un futuro: eso es en lo que en la industria de las telecomunicaciones se reconoce como innovación.