
Los malos tratos por parte de sus cabecillas y las constantes operaciones militares, fueron las razones que motivó a que dos menores de edad y un sujeto se dieran a la fuga de la organización ilegal, en busca de una unidad militar del Ejército Nacional, en el departamento de Nariño.
La desvinculación voluntaria de los menores de edad se realizó en el municipio de Pradera, Valle del Cauca, cuando dos jóvenes al percatarse de la presencia de soldados pertenecientes a la Fuerza de Tarea Apolo, tomaron la decisión de salir al paso y manifestarle a los soldados, que ellos eran guerrilleros rasos del Sexto Frente de las Farc, y que deseaban desvincularse voluntariamente del grupo terrorista al que pertenecieron por más de dos años.
Los menores quedaron bajo la protección del Instituto colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
De igual forma, un integrante de la cuadrilla Jacobo Arenas de las Farc se presentó ante tropas adscritas a la Cuarta División, en el municipio de Granada, Meta. En diálogos con los soldados el individuo manifestó haber delinquido por espacio de cinco años en el Frente 40, un año en la guerrilla Mariana Páez del Embo a la que actualmente pertenecía.
Una vez comprobada la veracidad de la información, el sujeto pasará a integrar el plan de Atención Humanitaria al Desmovilizado liderado por el Gobierno Nacional.

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