
En Kenia, la policía forestal redujo a cenizas los hogares de 1.000 familias indígenas para forzarlas a abandonar los bosques donde han vivido durante siglos, con el fin de «proteger» las fuentes de agua de las ciudades colindantes.
Por otro lado, se conoció que el Banco Mundial ha donado millones de dólares a ese gobierno en apoyo a la policía forestal,
por lo que el Congreso de EE.UU acaba de exigir al Banco el cese de los desalojos o se arriesgará a perder financiación estadounidense.
La ONU Por su lado, ha manifestado que instó al Gobierno de Kenia “a asegurar que los derechos humanos del pueblo indígena Sengwer sean plenamente respetados, en estricto cumplimiento de las normas internacionales que protegen los derechos de los pueblos indígenas”.
Además, el Relator Especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya, expresó su profunda preocupación debido a información que señala que la policía está a punto de desalojar por la fuerza a indígenas del pueblo Sengwer de sus hogares en el bosque de Embobut en las colinas Cherangani, en el oeste de Kenia. “Los pueblos indígenas no serán trasladados por la fuerza de sus tierras o territorios”, dijo el Anaya citando la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas: “No se procederá a ningún traslado sin el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas interesados, ni sin un acuerdo previo sobre una indemnización justa y equitativa y, siempre que sea posible, la opción del regreso”.
Desde la década de los 70, las autoridades de Kenia han tratado repetidamente de desalojar por la fuerza a la comunidad Sengwer del bosque, para reasentarlos en otras zonas.

