Coltefinanciera hace un llamado a incentivar la cultura del ahorro

octubre 20, 2014 2:39 pm

Coltefinanciera2Colombia ha logrado importantes avances en cuanto a inclusión financiera. Solo un municipio de los 1.123 registrados por el Dane en el país, carece de presencia financiera.

El 63 por ciento de la población adulta en Colombia tiene por lo menos un producto bancario. Sin embargo, llama la atención la limitada penetración de una cultura del ahorro consistente y sostenible, que cumpla con el objetivo fundamental de esta práctica: reservar para el futuro.

El mes de octubre se ha destinado para promover en los colombianos la importancia sobre el hábito de ahorrar. Coltefinanciera lleva más de tres décadas ofreciendo oportunidades a los usuarios para incorporar una práctica frecuente en este sentido. Sergio González, Vicepresidente del Segmento Personas, afirma que en la Entidad, durante los últimos doce meses el número de cuentas abiertas creció en 23 por ciento.

“Esta cifra casi triplica el comportamiento general del mercado, que según los ultimos datos publicados por la Superfinanciera registró un crecimiento del 8 por ciento anual comparando el cierre de julio de 2014”, afirmó.

Coltefinanciera presenta un saldo en cuentas de ahorro a septiembre 30 de 2014 de $31.358 millones que, comparado con el mismo mes del año anterior, que cerró con $20,449 millones, representa un crecimiento del 53 por ciento, es decir, cuatro veces superior al crecimiento promedio del mercado que es del 13 por ciento anual, según la Superfinanciera.

De acuerdo con el último reporte de la Superintendencia Financiera sobre resultados del sector, se revela que el ahorro de los colombianos creció 3,14 billones de pesos gracias a la apertura de CDT. El crecimiento anual en este producto fue de 9,46 por ciento.

Algunos expertos opinan que la percepción del usuario está cambiando hacia prácticas más conservadoras, de reserva y menos de consumo acelerado. En Coltefinanciera hay más de 12.000 titulares de estos certificados y el porcentaje de renovación es de 86,1 por ciento, una señal de confianza de sus ahorradores.

Sin embargo, hay que destacar que todavía hay retos a la hora de fortalecer esta cultura. De acuerdo con el tercer informe de inclusión financiera, elaborado por la Superintendencia Financiera y el programa de inversión Banca de las Oportunidades, uno de los productos de mayor crecimiento e incidencia en el indicador de bancarización corresponde a las cuentas de ahorro.

“Se estima que 59 por ciento de la población adulta del país (cerca de 18 millones de personas) tiene al menos una de estas cuentas. La importancia de este producto se asocia a factores como su fácil apertura y utilización, la existencia de algunos beneficios para empleados –como la posibilidad de acceder a productos de crédito–, su remuneración y el hecho de que cada persona tiene derecho a tener una cuenta de ahorro exenta del Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF)”.

Pero pese a estos elementos, el informe destaca que la mayor parte de estas cuentas aparecen como inactivas o su saldo promedio es inferior a 5 salarios mínimos. En otras palabras, la destinación que se hace de estos productos se basa fundamentalmente en la administración de las finanzas básicas privadas, por ejemplo, recibir la nómina, retirar efectivo para el pago de las obligaciones mensuales y que sirvan de soporte para el acceso a créditos.

Un estudio publicado por el Banco de la República denominado El ahorro en los hogares colombianos, muestra cómo la práctica empezó a mostrar un descenso desde la segunda mitad de los años 90. “El ahorro de los hogares desciende de 6.3% del PIB a 6.0% del PIB entre 1995 y 1999. La reducción en el ahorro de los hogares se explica principalmente por la caída en el ingreso disponible, como consecuencia de la crisis económica de finales de la década de los noventa y del aumento de los impuestos. Los niveles de consumo de los hogares, por su parte, también registraron una caída, al pasar de 65.7% del PIB en 1995 a 64.4% del PIB en 1999”.

Más adelante, con el repunte de la economía, se esperaba que en los hogares se recuperara el interés por ahorrar como medida hacia el futuro, sin embargo, las oportunidades de acceder a crédito de consumo y a bienes y servicios vinculados a una cuenta de bancaria volvieron a interponerse en el fomento del ahorro.

De acuerdo con las cifras del informe de bancarización en 2013, 1,7 millones de personas abrieron una cuenta de ahorros, mientras que el año anterior esta suma fue de 825.000. Lamentablemente, para la directora de Banca de las Oportunidades, Juliana Álvarez, este incremento no se refleja en un capital de reserva que asegure tranquilidad para las personas en caso de que se dé una emergencia financiera o aparezca la oportunidad de acceder a un bien de mayor trascendencia, como vehículo o casa propia.

Y no se trata solamente de guardar un recurso mensual para liquidarlo al final de año, una práctica que sí se ha afianzado en miles de familias. La meta es mirar más alla, tener una conciencia crítica del tema. Los analistas del Fondo Monetario Internacional, Tim Callen y Alexander Tiemann agregan que vale la pena ahorrar para “crear un recurso que permita enfrentar contingencias graves que afecten el ingreso de una familia, como la pérdida del empleo o una enfermedad de alto costo. Tener recursos disponibles con los cuales enfrentar variaciones menores cotidianas de nuestro consumo y gasto regular permiten vivir de manera más tranquila”.

Coltefinanciera hace un llamado para que dentro de las prácticas habituales en la economía de los hogares se incorpore el ahorro. Todo el mes de octubre se destina para el fomento a esta cultura, una opción que hace la diferencia entre seguridad e incertidumbre.

Según Sergio González, Vicepresidente de Coltefinanciera, razones hay muchas para el ahorro. “Es la base para la formación de capitales que permite el progreso personal y económico de los habitantes de un país. Una persona con disciplina de ahorro tendrá al alcance la realización de sus metas, alguien que no sea adinerado, no podrá acumular un capital si no ahorra. Quien ahorra favorece sus hábitos de gasto pues focaliza recursos en alcanzar metas a largo plazo y menos en gastos del día a día. Quien ahorra es más organizado en sus finanzas y eso favorece su progreso y su capacidad de respuesta ante imprevistos”, concluye el directivo.

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