Familiares de los estudiantes desaparecidos en el estado mexicano de Guerrero, subrayaron que el sólido nexo entre la impunidad, la corrupción y el narcotráfico que han asolado por años el país mexicano son los culpables de la muerte de los 43 jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, después de conocerse el informe de peritos forenses argentinos que confirmaba que en la pruebas realizadas de los restos óseos calcinados, uno es de los jóvenes buscados.
«Si piensan esos asesinos que con el hecho de haber coincidido uno de nuestros muchachos con el ADN, nosotros vamos a quedarnos a llorar, queremos decirles que se han equivocado, que a partir de este domingo, esta jornada de lucha va a llegar hasta encontrar con vida a nuestros 42 compañeros que faltan», dijo de la Cruz.
La información sobre la identificación de uno de los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, fue divulgado a través de su portal en la red social de Facebook, confirmando que los peritos argentinos les habían informado a los padres sobre los resultados de los estudios del ADN.
«Este domingo, 6 de diciembre, le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de los huesos encontrados me
corresponden», señala el mensaje divulgado por la Escuela Normal y que pone en primera persona como si fueran palabras del propio Mora Venancio.
Este mensaje, que va acompañado de la fotografía del estudiante, añade: «Me siento orgulloso de ustedes que han levantado mi voz, el coraje y mi espíritu libertario».
Peritos identificaron los restos de Alexander Mora Venancio, uno de los estudiantes desaparecidos en septiembre en el sureño estado de Guerrero, en un caso que ha sacudido al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
«Hoy seis de diciembre le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de mis huesos encontrados me corresponden», indicó un mensaje en primera persona publicado en la página de la red social Facebook de la escuela normal de Ayotzinapa, en Guerrero.
La notificación incluye una fotografía de Mora Venancio pero Reuters no pudo contactar de inmediato al autor del texto.
La fuente dijo a Reuters que los forenses argentinos trabajando en México habían informado a los familiares sobre la identificación del alumno normalista.
La fiscalía mexicana dijo que no podía confirmar la identificación positiva, pero convocó a una rueda de prensa para el domingo sin explicar el motivo.
El secuestro de los jóvenes, estudiantes de una humilde escuela rural hace 10 semanas, fue ordenado por el alcalde de Iguala -la tercera mayor ciudad del estado- y su esposa, señalados como operadores de la organización delictiva Guerreros Unidos.
Entre gritos de «Vivos se los llevaron, vivos los queremos», miles de manifestantes encabezados por maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y por familiares de los normalistas desaparecidos marcharon el sábado por céntricas calles de la capital mexicana en demanda de justicia.
«Ahora sabemos que sí son nuestros hijos», dijo a Reuters Nardo Flores, padre de otro normalista, tras recibir el aviso. «No nos queda esperar más que se haga justicia, que el Gobierno castigue a los responsables», agregó.
Desde hace semanas, decenas de miles de personas en varios puntos del país han salido a marchar indignados por el secuestro de los jóvenes, que se presume fueron asesinados y luego quemados en una hoguera en Guerrero, según declaraciones de tres detenidos.
El Gobierno ha reconocido que el episodio representa el peor dolor de cabeza con el que ha tenido que lidiar el presidente Peña Nieto desde que asumió en 2012, en una crisis que obligó en octubre al gobernador de Guerrero a dejar su cargo.
El Gobierno también envió a Austria otros restos para su identificación.
«Si las desapariciones y ejecuciones se han ido incrementando al largo de los años es porque la autoridad ha facilitado y permitido que esta ocurra», dijo Itzel Silva, abogada de derechos humanos en la marcha que concluyó en el simbólico Monumento a la Revolución. «La gente está harta de la impunidad», agregó.
Cerca de 104,000 personas han sido asesinadas y más de 22,000 están desaparecidas desde fines del 2006, cuando el ex presidente Felipe Calderón sacó a las calles a miles de militares para enfrentar a los cárteles del narcotráfico.
