Un buque con más de 700 inmigrantes a bordo naufragó este domingo a unas 70 millas (130 kilómetros) de las costas libias. De acuerdo con el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, este accidente sería la peor hecatombe ocurrida en el Mediterráneo.
En este momento, los agentes de salvamento «intentan encontrar a supervivientes entre los cadáveres que flotan en la superficie del mar», afirmó el primer ministro maltés, Joseph Muscat, durante un mitin político.
De acuerdo con cifras de los guardacostas italianos, se han recuperado hasta ahora 24 cadáveres. Aunque no confirmaron que hubiera 700 personas a bordo, los guardacostas indicaron en un comunicado que la embarcación, de 20 metros de eslora, tenía «capacidad para transportar varios centenares de personas».
Por su parte, la Unión Europea anunció que organizará una reunión de urgencia con sus ministros de Interior y de Relaciones Exteriores aunque no precisó ninguna fecha concreta.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), esta tragedia en el Mediterráneo se suma a otros dos naufragios ocurridos la semana pasada, uno de los cuales dejó 400 fallecidos y otro más de 40.
Desde el Vaticano, el papa Francisco instó a la comunidad internacional a actuar con «decisión y rapidez» para evitar nuevas catástrofes y recordó que los migrantes son «hombres y mujeres como nosotros, hermanos que buscan una vida mejor».
Mientras tanto, el presidente francés François Hollande pidió una reunión urgente de los ministros de Interior y Exteriores de la Unión Europea para hacer frente a la situación.
Más de 900 migrantes han perdido la vida en lo que va de año en su travesía entre Libia e Italia, sin contar esta nueva tragedia, frente a los menos de 50 que fallecieron el año pasado en el mismo periodo cuando Mare Nostrum todavía estaba en funcionamiento, afirmaron esta semana organizaciones humanitarias.
Fuente: AFP
