
Milagrosamente, el deportista australiano se salvó de ser literalmente devorado por el escualo, gracias a que pudo esquivarlo y escapar, para posteriormente ser auxiliado por personal de la organización de la competencia.
“Era de los grandes. Estaba sentado, parado, y noté algo al lado de mi pierna. Rápidamente salté para esquivarlo. Solo pude ver una aleta. Mientras esperaba que me mordiera le golpee en la espalda’”, narró el australiano.
Esta es la primera vez que se produce un ataque de tiburones en la historia del surf profesional.
