NO HAY DIVORCIO CON LOS HIJOS

septiembre 21, 2015 9:43 am

Carlos Fradique Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (48)
El Art. 44 de la Constitución consagra los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes y señala entre otros,
1) los de tener una familia y 2) no ser separados de ella, 3) el cuidado, 4) el amor, 5) la educación, 6) la cultura, 7) la recreación sana y 8) la responsable y libre expresión de su opinión.

La Constitución ordena que los progenitores, padre y madre, deben ser responsables y esta responsabilidad debe manifestarse desde por lo menos un año antes de engendrar o darle vida fetal al hijo.

Vivimos una época en la que el matrimonio tiende a ser efímero, temporal y estas circunstancias de alguna manera se trasladan a los hijos. También parece arraigarse una cultura de maternidad sin convivencia que está dando lugar a una generación sin padres presentes. Es verdad indiscutible que, salvo fuerza mayor, los hijos necesitan la presencia de sus padres y quieren tenerlos junto a ellos y disponibles las 24 horas del día.

La opción de terminar la familia por separación, divorcio o nulidad del matrimonio, ceremonia o consensual, ha dado lugar a una comunidad que podemos llamarla la de los ex. Mi exmarido, mi exesposa, mi excompañera, mi excompañero. Y como la soledad no es buena amiga las personas tienden a formar nuevas parejas de las que con frecuencia aumenta la población de ex y a los hijos se les obliga a que entiendan o acepten que papá o mamá tienen derecho a tener nuevas parejas y de esta forma tenemos un incremento importante de padrastros y madrastras que muchas veces se sienten con derecho a ejercer funciones de papás o de mamás, sin que los hijos acepten estos nuevos roles.

Conforme a la ley constitucional y también a la ley natural, ausente de ideas moralistas infranqueables, la relación paterno o materna filial es para toda la vida. Quien abandona a sus hijos, dice el adagio popular, parece que no tiene corazón. Y ese abandono es más frecuente en los padres que en las madres, en los abuelos paternos que en los abuelos maternos.
Cuando una pareja se separa o se divorcia, quienes la formaron comienzan a llamarse exmarido o exmujer, pero jamás podrán llamarse expadre o exmadre o referirse a su exhijo o exhija. En términos amplios podrían llamarse examigo o examiga, aun cuando hay casos, especialmente de personas que tienen reconocimiento social que afirman que, ahora separados, si bien no son marido y mujer han logrado ser excelentes amigos y afirman que sus hijos ahora tienen cuatro papás. Pero la verdad es que los hijos solo quieren tener un papá y una mamá y con cierto recelo aceptan otros hermanos en las nuevas familias de sus papás separados.

Cuando los progenitores se separan y tienen hijos es muy importante que, con ánimo positivo, reciban orientación de un experto en el manejo de conflictos de pareja y asuman conductas que les generen el menor daño posible a los hijos quienes comienzan a extrañar qué papá o mamá ya no llegan en la tarde a la casa.

A un hijo, hoy de 23 años, de un cantante muy querido por los colombianos y por gente de otros países le preguntaron: ¿Cómo cambió su vida con el divorcio de sus papás? Y respondió: “Los divorcios nunca son fáciles para los hijos. Uno siempre está acostumbrado a ver a los papás juntos en la casa. Eso es lo que da seguridad y lo que hace que uno sienta que en realidad está en casa. Me dio muy duro, a mi hermana también; nos golpeó mucho a todos. Pero esas cosas pasan y muchas veces uno se da cuenta de que hay personalidades con las que ya no puede convivir. Es muy natural. Sí hay un antes y un después, y no significa que el después sea tan bonito como el antes. Muchas de las cosas que he vivido me han fortalecido. En vez de odio y de rencores, eso ha servido para construir, madurar y crecer.” ¿Cómo le va con la nueva familia de su papá? “ NN, ha sido una ayuda grande, una persona muy pendiente. Me llevó bien con ella, Es una relación cotidiana, una relación muy normal, de respeto mutuo. Obviamente no es el gran cariño y amor que uno le tiene a su mamá. A veces los niños son egoístas y ven a la novia o la nueva esposa del papá como ‘esa persona que separó a mi familia’; pero, pues, uno crece, madura y se da cuenta de que al igual que la mamá, el papá se puede volver a enamorar.”

Amables lectores: Saquen sus propias conclusiones

Bogotá, 21 de septiembre de 2015.

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