Un estudio de la Universidad de Rutgers – Nueva Jersey, demostró que no siempre tiene que haber relaciones sexuales para llegar al orgasmo, esto gracias a que el estímulo del cerebro basta para alcanzar el clímax.
Según el mencionado estudio, durante el clímax tiene lugar un descenso del flujo sanguíneo del área orbitofrontal del lado izquierdo del cerebro, además de una activación de la ínsula, una zona relacionada con el procesamiento de sensaciones corporales.
Por ejemplo, una persona puede llegar al orgasmo teniendo un sueño erótico sin que necesariamente tu órgano sexual haya sido estimulado. En este caso, el orgamo provocado por contracciones involuntarias de la musculatura peripelviana se alcanza durante las fases REM del sueño (comienza 90 minutos después de dormirnos)