Plebiscito para refrendar acuerdos de paz se estará realizando en junio de 2016; Farc lo rechazan
–Aprobada la conciliación por el Senado y la Cámara de Representantes, el gobierno entrará a fijar tiempos para la realización del Plebiscito para refrendar los eventuales acuerdos de paz que se firmen con las Farc en La Habana, Cuba. De acuerdo con lo que ha manifestado el ejecutivo nacional, a más tardar en el mes de junio de 2016 se estará convocando a los colombianos para que en las urnas digan si aprueban o rechazan esos acuerdos.
Sin embargo, las Farc hasta ahora no han aprobado el mecanismo. En forma reiterada lo han rechazado, insistiendo en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para la refrendación.
El grupo guerrillero lo ha hecho de diferentes formas y en variados tonos. «Con paso firme hacia la conquista de la paz con justicia social y hacia la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente», afirmó en un comunicado el pasado fin de semana en el cual los cabecillas se declararon «listos para debatir de lleno el fin del conflicto».
«La rechazamos no solo por tratarse de una fórmula inconsulta, sino porque constituye la más inocua y menos propicia de todas las iniciativas que a propósito de la paz cursan actualmente en el Congreso», afirmó en anterior comunicado.
«El plebiscito es ajeno a la agenda. No produce seguridad jurídica ni nos compromete. Carece de capacidad vinculante», aseguró en su cuenta de Twitter alias Iván Márquez, cabecilla del equipo negociador del grupo guerrillero.
«El plebiscito es una iniciativa unilateral que resbala ante los acuerdos de La Habana. Nunca se tocó dicho tema en mesa de conversaciones», añadió.
Según las Farc el mecanismo idóneo y legal es la Constituyente, es serio, sólido y de alcance permanente.
El presidente Juan Manuel Santos defendió con vehemencia el plebiscito.
“Ahí todo el pueblo colombiano, a todos los que les gusta el proceso, pueden salir a votar y a todos los que no les gusta también pueden salir a votar. Si gana el No, eso será acatado y seguiremos en guerra durante 20 ó 30 años más”, advirtió el Presidente.
Y rechazo la exigencia de las Farc: “Algunos dicen que nos vayamos por un referendo, pero tiene toda clase de complicaciones ¿Se imaginan los 65 puntos sometidos uno a uno a un referendo? Es imposible. Por eso nos fuimos por la vía del plebiscito”.
Ahora, tras la aprobación de la conciliación, el presidente Santos trinó:
«Gracias a Congreso de Colombia. Aprobación del Plebiscito y de primera vuelta del Acto Legislativo son muestra de su compromiso con la paz».
El hecho es que Santos quedó facultado para convocar un plebiscito, para que mediante el voto, los colombianos aprueben o rechacen el acuerdo final de paz que se logre en las negociaciones con las Farc en La Habana.
La conciliación del Plebiscito para la Paz se aprobó por 56 votos a favor y sólo 4 en contra y ahora el texto aprobado pasará a revisión de la Corte Constitucional.
La norma exige a la organización electoral la participación de los colombianos, en condiciones de igualdad, equidad, proporcionalidad e imparcialidad, para que la campaña publicitaria en favor o en contra del plebiscito, no sea financiada por el Estado y que será equilibrada su divulgación en los diversos medios de comunicación.
El texto aprobado expone el carácter vinculante de la decisión ciudadana (lo expresado en las urnas por parte de los ciudadanos tendrá que ser de obligatorio cumplimiento en el país) para el desarrollo constitucional y legal del Acuerdo Final en el ámbito normal de competencia institucional.
Por otro lado, se crea una comisión legislativa de paz, confiere facultades al Presidente de la República para emitir decretos, con fuerza de ley, que se necesiten para el mismo fin y crea un fondo de inversiones para los próximos 20 años que permitan alcanzar una paz verdadera y duradera.
«Queda demostrada la confianza que le da el Congreso al Presidente Santos para conducir este país hacia el fin del conflicto y el compromiso del Congreso con la paz y la reconciliación de los colombianos» expresó el ministro del Interior Juan Fernando Cristo.
En el debate sobre la conciliación, se produjo un duro enfrentamiento entre la bancada gobiernista y a la oposición, representada por el partido uribista Centro Democrático.
Mientras el senador Roy Barreras a nombre del Partido de la U, defendió abiertamente en la plenaria de la Corporación el plebiscito para la paz, la bancada del Centro Democrático lo rechazó por considerarlo «una trampa» para los colombianos.
«Al plebiscito le hicieron cambios de orden estructural. Bajar el umbral del 50 por ciento del censo electoral, al 13 por ciento. Además, introducir una artículo que le da un marco jurídico a lo que se apruebe en la capital cubana, es una trampa para los colombianos y la el país», dijo el senador uribista Iván Duque.
«Senado aprueba por mayoría Plebiscito con participación estatal para el Si y amenaza d guerra a quienes lo nieguen que carecen de garantías», escribió en su cuenta en Twitter el expresidente y Senador Alvaro Uribe, quien agregó:
-Plebiscito sin democracia: Gbno no aceptó suspender derroche publicitario mientras sucede el plebiscito
-Plebiscito sin democracia: nadie en el sector privado financiaría campaña del No por temor a retaliaciones del Gbno
Uribe Vélez también fustigó el acuerdo sobre justicia con las Farc, así:
-Civiles, militares y policías no tienen por qué aceptar una jurisdicción creada por el Gbno con la Farc
-Si en aras de la paz se necesita una jurisdicción especial que se le aplique únicamente a Farc
-Ni justicia ordinaria ni jurisdicción especial deberían dar impunidad a cabecillas de Farc, sería fuente de más violencia
-Gbno y su bancada niegan ley de alivio a militares, que carece de impunidad y de justicia transicional, y los somenten a acuerdo con Farc
-A Farc bastará justificar un crimen para que los absuelvan, civiles y militares reconocerán crímenes no cometidos para evitar cárcel
-Farc dirá que masacraron a Bojayá porque había paramilitares y soldados y con eso bastará para que los absuelvan
-Qué será de l futura justicia después q este Tribunal obligue a militares y civiles a reconocer delitos no cometidos para evitar cárcel!
@-Jurisdicción de paz de La Habana no nace del Estado de Derecho sino de imposición del terrorismo
En la aprobación del informe de conciliación en el pleno de la corporación, su colega y copartidario José Obdulio Gaviria dejó una constancia en la que afirmó que «el plebiscito es instrumento del fraude constitucional, moral, conceptual que implica y contiene la política de sometimiento de Santos al terrorismo».
El siguiente es el texto del documento que expuso Gaviria en la plenaria del Senado:
¿Fue sabio y prudente que el Gobierno iniciara conversaciones con una organización terrorista, no para su sometimiento a la justicia, sino para discutir como partes iguales sobre los temas de la agenda país?.
¿Son equiparables los intereses del Estado y de la sociedad colombiana con los de una organización criminal?
Éticamente, el interés legítimo de las Farc en la negociación era la discusión sobre las condiciones de su sometimiento: que fueran razonables, que las penas se disminuyeran, que los sitios y condiciones de reclusión fuesen condicionadas…
Pero no. Este Gobierno ha discutido con las Farc toda la agenda política, económica y social y, además, aceptó condiciones de impunidad y elegibilidad para quien cometió crímenes sistemáticos como el secuestro, reclutamiento de niños y el aborto forzado de niñas y jóvenes en sus filas.
Un proceso de paz con las Farc debió ser en interés de la comunidad y no de las Farc.
Ingenuidad es la palabra que define el comportamiento del Gobierno en estos tres años: ¡demasiada confianza en las Farc, en Castro, en Maduro, en Diosdado! Ninguna advertencia sobre su maldad.
¿Plebiscito para la paz?
No se trata de decir sí o no a la paz. Eso. Queremos saber cuál paz. La manera de llegar a ella.
¿A través de la impunidad?
¿Qué concesiones puede y quiere hacer la sociedad colombiana?
Eso pide Colombia que se le consulte.
Si la pregunta fuere: «Sí impunidad o no impunidad para las Farc», el No derrotaría al sí.
Si la pregunta fuere: «Sí o no a la elegibilidad a los cargos de representación del pueblo para criminales de las Farc, el No derrotaría al Sí.
Si la pregunta fuere: «Sí o no a un Tribunal especial formado por magistrados recomendados por las Farc y el Gobierno para juzgar a funcionarios, dirigentes políticos, militares, empresarios que se opusieron y denunciaron los crímenes de las Farc, el No derrotará al sí.
Si la pregunta fuere: «estamos de acuerdo, sí o no, que entre gobierno y Farc se maneje un fondo constitucional de 32 billones de pesos anuales para invertir con plena libertad y sin controles del congreso», el No derrotará al sí.
Este remedo de plebiscito se querrá hacer para evitar que esas preguntas se hagan y esas respuestas se produzcan.
Es que si hubiera preguntas directas, si no hubiera trampas y cepos conceptuales, el umbral nos sería indiferente.
Denunciamos el fraude constitucional, moral, conceptual que implica y contiene la política de sometimiento de Santos al terrorismo, del cual este plebiscito es sería un instrumento.
La falta de agallas de este Gobierno para enfrentar las obligaciones del Estado, para dirigir la guerra contra el terrorismo, su negligencia para dirigir el combate, lo condujo a entenderse con las Farc desde una posición de debilidad: debilitó moralmente al Estado y la justicia de su causa. Creció al agresor, lo definió como luchador de causas justas, de motivaciones altruistas. Y luego nos dijo que las Farc eran inderrotables. Contra toda evidencia. Cuando solo faltaba el puntillazo final, inventó la doctrina del empate entre el Estado y los terroristas y la consecuente doctrina de la seguridad negociada.
Al elegir a Santos, Colombia creyó que estaba preparado para la prueba de concluir la campaña triunfante contra el terrorismo. No. Él estaba preparado para la traición, la claudicación, para abrir la puerta de nuestras murallas al agresor terrorista y a sus socios políticos en el continente.
Es obvio que si un bando pelea y el otro no, el primero es invencible, por más fuerte que sea el segundo, como en efecto lo es el Estado colombiano.
Colombia aspira a una paz digna.
¿Son capaces las Farc, en alguna hora, de aceptar una propuesta tal?
¿Pedir que no se acepten sus reiteradas exigencias fundamentalistas y tremendistas es intransigencia?
No aceptamos el comportamiento servil frente a quien nos amenace, solo porque nos amenace y para evitar el esfuerzo de la lucha.
No aceptamos paz con el terrorismo a cualquier precio.
Y estamos dispuestos a luchar para que Colombia entienda ese mensaje y nos acompañe.
El derrotismo frente al terrorismo es un delito de lesa patria. No tiene perdón.
Sin ira, sin odio, con la sola fuerza de las convicciones, llamamos a los colombianos a no rendirnos frente al terrorismo. A decir que Colombia tiene derecho a excluir de la vida pública a quienes tienen sus manos tintas en sangre.
A una política de sometimiento al terror nos están conduciendo gentes estrechas de miras, ignorantes de los temas de la justicia y carentes de generosidad y espíritu de lucha. No es así el pueblo colombiano. Si llegare a haber un plebiscito, así lo habremos de demostrar.
Las luchas las ganan quienes tienen más fuerza de voluntad. Y eso es lo que tiene el pueblo colombiano. Y eso es lo que tiene el Centro democrático.