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Fuertes medidas para reducir accidentalidad vial: Para obtener el «pase» habrá una especie de examen de estado

ACCIDENTES-VIALES-1–Con la meta ambiciosa de reducir al menos en un 8 por ciento las muertes por accidentes de tránsito al final del cuatrienio, y en un 26 por ciento para el año 2021 –lo que significa salvar más de 1.750 vidas al año–, el presidente Juan Manuel Santos anunció fuertes medidas, incluyendo cambios en la expedición de licencias de conducción para lo cual será necesario superar una especie de examen de Estado al estilo ICFES.

¡La licencia debe ser un merecido privilegio, y no un trámite más por salir del paso!, proclamó el presidente Santos al anunciar las nuevas medidas en el marco del lanzamiento de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, creada por una ley aprobada por el Congreso de la República.

El jefe del Estado advirtió que los accidentes de tránsito son la segunda causa de muerte violenta en Colombia –después del homicidio– y la primera entre niños de 5 a 14 años. Para decirlo de otra manera… hoy mueren más colombianos en las vías que por cuenta de la guerra, complementó.

En ese contexto, las mayores víctimas y –al mismo tiempo– los mayores “victimarios” son los motociclistas: tan solo en lo corrido de este año, la mitad de los muertos han sido ocupantes de una moto; y –a la vez– la mitad de los peatones lesionados fueron atropellados por estos mismos vehículos, añadió.

El presidente resumió: Nos mata la inconsciencia, porque –por ejemplo– hay menores de edad que andan en moto, con la complicidad de sus familiares de sus padres. Nos mata la imprudencia por andar en zigzag y por no mantener distancia suficiente –dos de las principales causas de accidentes–. Nos mata la ignorancia porque muchos se ponen frente a un volante sin tener el conocimiento suficiente para manejar –sin saber, incluso, las señales de tránsito, las más elementales– y sin entender la RESPONSABILIDAD de manejar un vehículo.

Dijo que más allá de un asunto “cultural”, este es un problema de salud pública: mientras los homicidios han disminuido de manera sostenida –afortunadamente tenemos la tasa de homicidios más baja en 40 años–, las muertes por accidentes de tránsito aumentan.

¡Esto no puede ni debe ser! No tiene sentido que estemos saliendo de medio siglo de conflicto armado para que nuestros compatriotas sigan muriendo a diario por cuenta de conductores imprudentes o de peatones descuidados. Tan solo en materia de lesiones, la última década ha dejado un saldo de más de 400 mil víctimas en accidentes de tránsito con secuelas graves para sus vidas y para su productividad, puntualizó.

Destacó que las «minas» sembradas por la guerrilla dejan muchas víctimas, pero por accidentes hay mucha más gente lesionada de por vida, cuando no muerta.

Cada año estos accidentes –500 al día– les producen millonarias pérdidas a las víctimas, a sus familias y a la sociedad. Pérdidas equivalentes a 2 puntos del PIB, que se reflejan en pérdida de oportunidades de empleo o de ingresos para los colombianos.

Santos citó diferentes iniciativas que se han venido aplicando, como la creación del Programa Integral para el Tránsito de moticicletas, además de la ley que endureció penas y sanciones para quienes consumen alcohol y luego manejan –una iniciativa que redujo este comportamiento en casi dos terceras partes–. Y añadió que estas normas han funcionado.

Hay que mantener esa disciplina, mejorarla cada vez más, añadió y subrayó que el principal objetivo siempre ha sido “salva vidas en la vía» y en ese propósito hoy damos un gran paso con la entrada en operación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que entra a operar con una hoja de ruta muy clara y muy bien definida: el Plan Nacional de Seguridad Vial, que también presentamos hoy.

Resaltó que este Plan de Seguridad Vial fue diseñado con mucha técnica, con mucho profesionalismo, para guiar políticas y acciones en todo el territorio. Además lo construimos teniendo en cuenta unos lineamientos de mejores prácticas, por ejemplo, los que aparecen en la ONU en el llamado “Plan Mundial” para la Seguridad Vial.

«Nuestras metas son ambiciosas: reducir al menos en un 8 por ciento las muertes por accidentes de tránsito al final del cuatrienio, y en un 26 por ciento para el año 2021 –lo que significa salvar más de 1.750 vidas al año–. Es así como la Agencia nace con una VISIÓN INTEGRAL DE LA SEGURIDAD VIAL, en donde el eje central –lo más importante– es el RESPETO A LA VIDA de todos los colombianos.

Reseñó que a través de la nueva Agencia se hará énfasis en 4 dimensiones –cuatro misiones principales– que nos permitan influir en la conducta de conductores, pasajeros, ciclistas y peatones, de manera que todos comprendamos el valor de cada vida en la vía.

Al efecto, el presidente Santos hizo las siguientes explicaciones:

La primera misión es consolidar a nivel nacional la nueva institucionalidad, lo que también significa ejercer controles y coordinar a todas las entidades corresponsables del tema.

Por ejemplo, en materia de salud la Agencia se articulará con las entidades del sector para garantizar la atención y rehabilitación física y emocional de todos esos colombianos que han sido lesionados en los accidentes –de forma que se minimice el impacto de un accidente en sus vidas y en su productividad, en sus ingresos–.

Otros pendientes abarcan desde la expedición de un nuevo Código de Tránsito –técnico y que haga énfasis en salvar vidas–, hasta vigilar que se cumplan los requerimientos mínimos de seguridad en vehículos y vías, algo en lo hay que reconocer hemos avanzado mucho.

Las concesiones viales 4G, por ejemplo –que ya empezamos a construir–, contemplan pasos urbanos, curvas con peralte, bermas, y modernos sistemas de contención y señalizació. Incluso, las dobles calzadas que hemos construido –y que seguimos construyendo– no solo sirven para mejorar la movilidad, sino que contribuyen a evitar choques frontales que son tan fatales.

La segunda gran misión de la Agencia es transformar un poco la manera de pensar, la cultura y el comportamiento de los colombianos en las calles y carreteras.

Eso me hace recordar un poco que la gente se burlaba, por ejemplo, cuando fue alcalde Antanas Mokus, de esas señas. Pero eso dejó un legado y eso es importante para la cultura ciudadana.

No es una tarea imposible. Hace unos años muchos consideraban utópico el uso masivo del cinturón de seguridad, o el respeto a las cebras en las ciudades grandes, pero hoy los colombianos somos conscientes de la importancia de estas medidas.

No podría ser de otra manera porque todos –a pie o sobre ruedas– somos los principales responsables y beneficiarios de la seguridad vial.

Y aquí hay que decir que los primeros que deben dar ejemplo somos los funcionarios públicos: la ciudadanía tiene toda la razón cuando protesta por carros oficiales mal parqueados o que usan la escolta para abrirse paso de forma abusiva –deteniendo el tráfico y saltándose semáforos–.

Aquí quiero hacer un llamado a todos los que se movilizan en vehículos estatales para que sean responsables y den ejemplo, porque todos tienen los mismos derechos y deberes en las vías.

Este es un tema de educación y por eso vamos a trabajar, entre otras cosas, para que la licencia de conducción se obtenga luego de superar una especie de examen de Estado, es decir, una prueba que acredite –con seriedad– el pleno conocimiento que todo conductor debe tener de sus responsabilidades en la vía.

¡La licencia debe ser un merecido privilegio, y no un trámite más por salir del paso!

La tercera gran misión de la Agencia es asistir y ayudar a los mandatarios regionales en la elaboración y ejecución de sus planes locales de seguridad vial. Ese es el típico ejemplo donde el nivel nacional tiene que estar totalemente coordinado con el nivel regional.

Ya hemos preparado una guía para el diseño de planes locales de seguridad vial, dirigida a distritos, municipios y departamentos.

Por otro lado, me complace poder decir que vamos a apoyar con recursos a 14 ciudades capitales, a otros 2 municipios y a un departamento –San Andrés– para implementar las primeras estrategias integrales en puntos de alta accidentalidad (…).

Con ellos, con los mandatarios locales, acabamos de firmar el “acuerdo para salvar vidas en la vía”, y desde aquí extiendo la invitación a las demás ciudades y departamentos, para que trabajemos juntos por salvaguardar la integridad de los colombianos, de los ciudadanos, en todos los caminos, en todas la calles y en todas las carreteras del país.

La cuarta y última misión de la Agencia –en la que quiero hacer énfasis– es involucrar a las empresas en este propósito nacional.

Ya pusimos en marcha los “Planes Estratégicos de Seguridad Vial” para que todas las empresas –incluyendo las públicas– implementen programas orientados a priorizar la vida.

Hemos ampliado el plazo –hasta junio– para que las compañías con más de 10 vehículos estructuren e implementen estos planes.

Esperamos que más de 7 mil empresas de servicio público –y otras muchas empresas privadas de diferentes sectores económicos–, presenten sus planes e impulsen una nueva cultura empresarial donde prime la prevención y la protección de la vida.

Cuánto le cuesta a un empresa con cada accidente de cualquiera de sus empleados que queda lisiado de por vida o que se muere en un accidente. Con una mínima prevención eso se puede evitar.

Todos los días invito a los colombianos a que avancemos hacia la paz, pensando también en cómo podemos salvar vidas, a que dejemos de matarnos, a que reparemos a las víctimas, pero –sobre todo– a evitar que haya nuevas víctimas.

Porque la guerra es eso, la guerra es una fábrica de víctimas. Paremos esa fábrica para que no haya más víctimas.

Pues hoy quiero también invitarlos a que dejemos atrás esa inconsciencia –hagamos una contrición de corazón y un propósito de la enmienda–, esa imprudencia y esa ignorancia, y empecemos a obrar con sensatez, con responsabilidad, con respeto en las calles y carreteras.

Ese es un principio elemental del comportamiento humano civilizado. Es una tarea de todos –está en nuestras manos–. Así como la paz está en manos de todos nosotros, este paso hacia un país normal, más civilizado, también está en manos de todos nosotros, evolucionar hacia una nueva sociedad que realmente respete la vida por encima de cualquier otra consideración.