
Por esta razón, la Procuraduría General destituyó e inhabilitó por el término de 10 años a Jorge Ramírez Vega, por haberse referido en varias ocasiones a su jefe de ‘bruja’, en el Juzgado Quinto de Familia del Circuito de Bucaramanga.
Para la Procuraduría este tipo de adjetivos por parte del funcionario que se desempeñaba como asistente social, se constituyeron en conductas de acoso laboral que son sancionables dentro del régimen disciplinario.
“En reiteradas oportunidades el disciplinado utilizó expresiones verbales ultrajantes contra la titular del despacho al que se encontraba adscrito, en presencia de los compañeros de trabajo, al referirse a ella como “bruja” y manifestarle que hacía parte de un “aquelarre”, términos que menoscabaron el autoestima y la dignidad de su superior jerárquica”, señala el fallo de la Procuraduría.
Se sabe que el hombre durante un año cometió varias acciones descalificadores contra sus superiores y demás personas que iban al despacho, obstaculizó el cumplimiento de la labor del juzgado haciéndola más difícil para la juez.
Ramírez Vega, además de los apelativos que utilizó contra la juez, también incumplió con sus deberes al ausentarse varias veces de su puesto, afectando las funciones públicas dignas de ese cargo.
La Procuraduría calificó esta conducta como gravísima a título de dolo haciéndolo responsable de ‘falta disciplinaria tipificada en la Ley 1010 del 2006 como acoso laboral fue confirmada por la Procuraduría Regional de Santander’.
