
En las horas de la mañana las autoridades adelantaron la exhumación, en Neiva, Huila, de los restos del exministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, asesinado en abril de 1984.
El objetivo de esta exhumación es establecer las trayectorias de los disparos que recibió, ya que se sospecha que el carro fue detenido en algún momento y que recibió un disparo dentro del mismo.
Por ahora, se sabe que Lara Bonilla fue asesinado por sicarios que se movilizaban en una motocicleta y que se encontraban al servicio del cartel de Medellín, cuyo jefe era el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria.
Luego de su muerte, el expresidente Belisario Betancur aprobó la extradición.
“Se busca establecer si tal vez, como puede ser una hipótesis, en este homicidio no solo participaron los carteles sino si hubo connivencia de agentes del Estado y en concreto, si pudo haber proyectiles o balas provenientes incluso de la misma escolta del señor exministro», aseguró Perdomo.
La Fiscalía General tendría información que ponen en duda la versión oficial entrega en el primer momento sobre el ataque al exministro.
Una de las hipótesis indica que los sicarios se movilizaban en una motocicleta a 80 kilómetros por hora, abordaron el vehículo del ministro por la derecha, sin embargo existen registros que uno de los disparos se efectuó por el lado izquierdo del carro.
Al observar las fotografías del asesinato, se puede verificar que pese a que los asientos en los que se encontraban el conductor y el escolta de Lara Bonilla fueron alcanzados por las balas, ellos resultaron ilesos, esto ha generado una duda frente al hecho si el vehículo fue detenido o ellos salieron del mismo.
En la exhumación estuvo presente el fiscal general encargado Jorge Perdomo y Rodrigo Lara Sánchez, alcalde de Neiva, hijo del ministro.
