El eje Venezuela-Cuba-Bolivia rechaza golpe a Dilma Rousseff y culpa a Estados Unidos
–«El golpe contra Dilma no es solo contra Dilma, es contra todos nosotros, es contra América Latina, es contra Unasur, es contra Celac», aseguró el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien al igual que sus colegas de Cuba y Bolivia, reaccionó enérgicamente contra la suspensión y el juicio político contra la mandataria brasileña.
«Yo no tengo ninguna duda de que este golpe de Estado tiene la factura ‘Made In USA’ (…). Es una señal muy grave y peligrosa para la estabilidad y la paz del continente», afirmó Maduro, llamando a todos los venezolanos a tener en cuenta que «las fuerzas imperiales alinean sus fuerzas también contra Venezuela para destruir la revolución bolivariana».
Maduro concibió lo ocurrido en Brasil como parte de una arremetida contra las fuerzas populares del continente.
Sin embargo, notificó que «los pueblos de América Latina y el Caribe no se van a entregar frente a la arremetida de las fuerzas oligárquicas que buscan acabar con los movimientos y los liderazgos de izquierda y revolucionarios de la región».
«Una nueva ola de movimientos sociales, progresistas y revolucionarios se levantará en toda América Latina y el Caribe, y si ustedes nos cierran las puertas, esa nueva ola vendrá con una fuerza desconocida, inaudita, transformadora de todo. Pero América Latina no se va a arrodillar ni se va rendir», declaró Maduro y puntualizó:
«Sé que ahora vienen por Venezuela», agregó. «La derecha ahora alinea sus fuerzas contra nosotros. Han intentado destrozar, derrocar a la Revolución Bolivariana por distintas vías, no han podido, ni podrán. Primero porque tenemos la fuerza moral, el proyecto, y además la decisión absoluta de lucha por defender nuestra Patria, preservar la revolución y derrotar al fascismo contrarrevolucionario de esta derecha».
De hecho afirmó que este jueves «se consumó la primera fase de un golpe de Estado para acabar con una era de fuerzas y liderazgos populares», al referirse a la maniobra aprobada este jueves por el senado brasileño que dio inicio a un juicio político que separa del cargo a la mandataria electa por más 54 millones de votantes.
La acción de la derecha brasileña —expresó Maduro— es una señal grave y peligrosa para la estabilidad y la paz de la región y evidencia que «poderosas fuerzas oligárquicas, mediáticas e imperiales han decidido acabar con las fuerzas progresistas, los liderazgos populares, de izquierda y revolucionarios del continente».
Maduro destacó que quienes promueven el golpismo en Brasil reconocen la importancia del gigante suramericano para América Latina y el Caribe, como ha quedado demostrado con la participación de los gobiernos de Lula Da Silva y de Dilma Rousseff en la creación y la consolidación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Además del papel de la nación amazónica dentro de los Brics (Unión conformada por Brasil, Rusia, India, Suráfrica y China) y las iniciativas para fundar un banco de desarrollo del mundo y explorar la posibilidad de crear un nuevo sistema monetario internacional.
«Contra los Brics ha habido y hay una arremetida. Este golpe de Estado en Brasil, no me queda ninguna duda, es un golpe de Estado para que Brasil se detenga, para neutralizar a Brasil y para dañar a los Brics, no me queda ninguna duda. Es un golpe contra Suramérica, el golpe contra Dilma no es solo contra Dilma, es contra todos nosotros, es contra América Latina, es contra Unasur, es contra Celac».
CUBA
Mientras tanto, el Gobierno de Raúl Castro en Cuba en un comunicado oficial, califica lo ocurrido en Brasil como un golpe de Estado «disfrazado de legalidad» y señala que se trata de un «artificio armado por sectores de la oligarquía en ese país».
«Lo que ocurre en Brasil es parte de la contraofensiva reaccionaria del imperialismo y la oligarquía contra los Gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe, que amenaza la paz y la estabilidad de las naciones», subraya el comunicado, cuyo texto integral es el siguiente:
«El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba ha denunciado de manera reiterada el golpe de estado parlamentario-judicial, disfrazado de legalidad, que se gesta desde hace meses en Brasil. Hoy se consumó un paso fundamental para los objetivos golpistas. La mayoría de los senadores brasileños decidió continuar el proceso de juicio político contra la presidenta legítimamente electa de Brasil, Dilma Rousseff, y con ello, separarla “provisionalmente” de su cargo por un período de hasta 180 días, en que el Senado debe decidir, mediante el voto de dos tercios de sus integrantes, la destitución definitiva.
Se trata, en realidad, de un artificio armado por sectores de la oligarquía en ese país, apoyados por la gran prensa reaccionaria y el imperialismo, con el propósito de revertir el proyecto político del Partido de los Trabajadores, derrocar al gobierno legítimo y usurpar el poder que no han podido ganar con el voto electoral.
Lo que ocurre en Brasil es parte de la contraofensiva reaccionaria del imperialismo y la oligarquía contra los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe, que amenaza la paz y la estabilidad de las naciones, contraviniendo el espíritu y la letra de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la CELAC en enero de 2014 en La Habana por los jefes de estado y de gobierno de la región.
Como expresara el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en la clausura del VI Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 29 de diciembre: “La historia demuestra que cuando la derecha llega al gobierno no duda en desmontar las políticas sociales, beneficiar a los ricos, restablecer el neoliberalismo y aplicar crueles terapias de choque contra los trabajadores, las mujeres y los jóvenes”.
El pueblo brasileño, las fuerzas políticas de izquierda y los combativos movimientos sociales de esa nación rechazan el golpe y se opondrán a cualquier intento de desmantelar los importantes programas sociales desarrollados por los gobiernos del Partido de los Trabaja-dores, con Lula y Dilma al frente, como “Bolsa Familia”, “Más Médicos”, “Mi Casa-Mi Vida” y “Hambre Cero”, que cambiaron la vida de decenas de millones de personas en ese país.
Dilma, Lula, el Partido de los Trabajadores y el pueblo de Brasil cuentan y contarán siempre con toda la solidaridad de Cuba».
EVO MORALES
El presidente de Bolivia, Evo Morales, también se sumó al rechazo expresado por los gobiernos de Venezuela y Cuba a la suspensión de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, con un mensaje de solidaridad publicado en su cuenta de Twitter en el que asegura que comparte su indignación por «el golpe congresal y judicial» que ha estremecido al país.
«Hermana Presidenta @dilmabr sentimos la misma indignación que usted y su pueblo frente al golpe congresal y judicial», escribió Morales.
El mandatario también ha destacado que «los pueblos humildes condenamos el atentado contra la democracia y la estabilidad económica del Brasil y la región».