Carlos Fradique Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (89)
La Constitución ordena que la familia, la sociedad y los funcionarios del Estado debemos garantizar a niños, niñas y adolescentes una alimentación equilibrada y buena salud.

PROHÍBESE, PROHÍBASE, EXPENDIO, CONSUMO

La ley 124 de 1994 dispone “Prohíbese el expendio de bebidas embriagantes a menores de edad” y ordena que en los establecimientos que expendan bebidas embriagantes deberán colocar en sitio visible el texto de esta ley.

Esta orden parece letra muerta. Veamos. Lo que prohíbe la ley es el expendio, o sea el despacho o la venta de las bebidas embriagantes pero no el consumo.

Y la publicidad escrita y verbal dolosamente dice PROHÍBASE como deseo y no prohíbese que es imperativo y además lo dicen con retahíla que no se entiende y más parece un mensaje que excita a un mensaje que previene.

Los vendedores públicos y privados de bebidas embriagantes son quienes tienen mayores ganancias en el mercado y estudian los mejores medios para vender y lograr clientes o mejor adictos. Por eso patrocinan toda clase de eventos masivos tales como equipos deportivos, verbenas populares y concursos en todas las modalidades. Y no pierden la oportunidad para ofrecer degustaciones a las personas que pasen cerca de sus tiendas móviles y entre ellos prefieren a los niños, niñas y adolescentes quienes son sus potenciales clientes de futuro.

Y da tristeza que sean los vendedores de aguardiente, monopolio de los departamentos, los que ofrezcan los productos utilizando el gancho de jovencitas semidesnudas para atraer clientes.

Y en cuanto a la obligación de que en todos los establecimientos de venta de licores se publique la ley nadie la cumple y ni la policía, ni las autoridades la hacen cumplir.

NI LOS ALCALDES, LA POLICÍA, EL I.C.B.F, NI LAS COMISARIAS DE FAMILIA PREVIENEN EL CONSUMO.

Por todos los medios he invitado a estas instituciones a que cumplan con la ley 124 de 1994 y cuando se les pregunta por el resultado de su vigilancia se limitan a decir lo que las normas disponen y que no observaron nada irregular siendo que la realidad es que especialmente los fines de semana y en los “eventos culturales” papás e hijos menores de edad se emborrachan ante la presencia indiferente o ausente de estas autoridades y luego aparecen titulares de prensa que informan sobre el hecho alarmante de que los menores de edad comienzan a consumir cigarrillos, licor, drogas y se embarazan desde la tierna edad de los 12 años. O no quieren prevenir o por compromisos políticos no pueden actuar. Grave la situación para nuestros adolescentes.

EMBORRACHA PARA SANCIONAR

Es irónico que el primer agente vendedor de licor sea el Estado, porque entre más licor se venda, más dinero recibe en impuestos para la salud y la educación de niños, niñas y adolescentes. Es un contrasentido que los borrachos aporten para estos dos derechos fundamentales. La atención a los enfermos por licor, económica y socialmente vale más que lo recaudado en impuestos.
Y para culminar con la contradicción, luego de emborrachar, sanciona al borracho. No hay derecho.

TODO EN EXCESO ES PERJUCIAL

La ley 30 de 1986 dispone que “En todo recipiente de bebida alcohólica nacional o extranjera deberá imprimirse, en el extremo inferior de la etiqueta y ocupando al menos una décima parte de ella, la leyenda: «El exceso de alcohol es perjudicial para la salud».

La advertencia sobre el perjuicio del consumo de alcohol se toma literalmente la idea de etiqueta para que la leyenda no se lea y en muchos casos que no se vea. En todas las demás formas de etiqueta se burla la ley.

La sabiduría popular enseña que todo en exceso es perjudicial, en tanto que no toda escasez es dañina. La comida abundante genera obesidad, el rigorismo en las creencias genera fanatismo y ha sido causa de guerras, el demasiado cuidado en las comidas puede generar bulimia o anorexia, el ratón de biblioteca puede terminar enfermo mental, la adicción al trabajo es causa de aburrimiento y divorcio. El consumo en exceso de licor genera embriaguez, adicción, torpeza, puede llevar a la ruina, al consumo de sustancias psicotrópicas y estupefacientes, a la comisión de delitos y a la ruina de la familia. Hay exceso de consumo de licor desde la embriaguez en primer grado, en promedio 2 cervezas y dos tragos de aguardiente o semejante.

Los padres debemos ser rigurosos para evitar que los adolescentes consuman licor y además en exceso.

LA CULTURA DEL LICOR.

El mundo no puede vivir sin licor. Pero hay que saber tomarlo. Una cerveza calma la sed, una copa al día de vino rojo previene infartos, una champaña alegre el brindis del cumpleaños. Un aguardiente sirve para vencer los nervios en un discurso y un buen Whisky ayuda a tener un buen viaje en avión. Pero hacer la fiesta de bautismo, o de quince años de la hija y la de matrimonio para invitar amigos que se emborrachen hasta caer vencidos en el pavimento es una gran torpeza y falta de respeto con la persona a quien se ofrece la fiesta.

MORALEJA

El licor no estimula la alimentación equilibrada ni la buena salud. Por el contrario, genera adicción y es enemigo número uno de la sana convivencia en la familia.

Bogotá, 6 a 12 de junio de 2016.

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2 respuestas a «ADOLESCENTES Y LICOR»