Bogotá

Zona G: libre de exceso de velocidad y riesgos de seguridad vial para los peatones

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Para la alcaldía de Enrique Peñalosa la protección de la vida de los diferentes actores viales es una prioridad. Por esta razón, durante el primer semestre del 2016 se han venido implementando medidas de pacificación del tránsito en diferentes puntos de la ciudad que privilegian la seguridad vial. Este es el caso de la carrera 5 entre las calles 68 y 72 donde fueron instalados reductores de velocidad para contrarrestar los 125 siniestros de tránsito que entre el 2007 y el 2015 se presentaron en ese punto.

Esta medida fue tomada teniendo en cuenta las características de la carrera 5: una zona residencial que cuenta con un tránsito importante de peatones que visitan todos los días los restaurantes de la llamada Zona G.

Por lo tanto, no se trata de un corredor de alta velocidad, sino de un espacio vital y concurrido de peatones, algunos de ellos personas mayores, que ha llevado a adoptar las acciones necesarias para la protección de sus vidas, como limitar la velocidad en esta vía a 30 kilómetros por hora. Esto toma mayor relevancia teniendo en cuenta que los peatones son las víctimas más recurrentes en los siniestros viales fatales (49% del total de víctimas) en Bogotá.

La implementación de estas medidas, estudiadas y analizadas por un equipo especializado de profesionales en seguridad vial de la Secretaría Distrital de Movilidad, ha contado además con el acompañamiento permanente de la comunidad del sector. Esta ya venía manifestando el riesgo permanente contra la vida de peatones, ciclistas, motociclistas y conductores de vehículos por las altas velocidades de circulación que se presentaban en el corredor.

¿Por qué se necesita reducir la velocidad sobre la carrera 5 en la Zona G?

El exceso de velocidad es la principal causa de las colisiones con efectos graves en las víctimas debido a que el cuerpo humano tiene un límite de tolerancia al impacto. Estudios internacionales sostienen, por ejemplo, que recibir un impacto a 80 kilómetros por hora genera las mismas consecuencias para una persona que cae de un noveno piso de un edificio, dejando una probabilidad casi nula de sobrevivir.

Basado en el mismo ejemplo, estos estudios demuestran que así como a medida que las posibilidades de supervivencia por esta caída aumentan si la altura es menor, en un choque o siniestro de tránsito estas probabilidades también son mayores si la velocidad es inferior. Así, un impacto a 30 kilómetros por hora es comparable a caer desde un segundo piso, y por ende hay una mayor posibilidad de recuperación.

Los semáforos no garantizan un tránsito a velocidades seguras

Los reductores de velocidad fueron implementados para mitigar este riesgo expresado tanto por las autoridades como por la propia comunidad. Estos son elementos paralelos a los semáforos que ya estaban instalados en algunas de las intersecciones del sector, aclarando que la función de estos dispositivos es la regulación de la circulación de los vehículos, bicicletas y peatones.

Los semáforos asignan por tiempos establecidos turnos para el paso, pero no garantizan que los vehículos transiten a velocidades seguras de manera contínua. Un vehículo al encontrar un semáforo en verde puede mantener o incluso aumentar su velocidad poniendo en riesgo su vida y la de los demás. Esta situación, incluso, puede darse con mayor incidencia en las noches.

A través de intervenciones en la infraestructura como la realizada en la carrera 5, se está influenciando directamente el comportamiento de las personas disminuyendo así las posibilidades de siniestros fatales, principalmente para los peatones que se movilizan en la Zona G. Una velocidad moderada que no supere los 30 kilómetros por hora es fundamental en este sentido.

Una vez realizada la implementación de las medidas de pacificación del tránsito, la Secretaría Distrital de Movilidad realizó el monitoreo del corredor para evaluar las características de operación del tramo y los tiempos de viaje de los vehículos en la situación actual. Los recorridos realizados la Dirección de Seguridad Vial de la SDM demostraron que desde el ingreso a la carrera 5 con la calle 72 hasta la calle 68, marcaron un tiempo promedio de 2 minutos en el recorrido, tiempo que demuestra que los reductores de velocidad además de garantizar la seguridad de los usuarios no incrementa significativamente los tiempos totales de los viajes de los usuarios.

Se trata de un tiempo prudente teniendo en cuenta las características de la zona, sumadas a los 125 siniestros de tránsito presentados allí entre el 2007 y el 2015 ocasionados en gran parte por el exceso de velocidad.