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Triunfo de Trump provoca temor entre inmigrantes latinos y minorias en EE.UU.

latinos-eeuu–Tras la agresiva campaña adelantada contra los inmigrantes, especialmente de origen mexicano, la victoria de Donald de Trump genera temor e incertidumbre entre la comunidad inmigrante y latina del país.

Ahora se recuerdan las amenazas de que el republicano llevará a cabo deportaciones masivas, suspenderá programas de protección para más de 700,000 “dreamers” y que construirá un muro en la frontera, confiscando o aumentando tarifas a remesas que envían los trabajadores mexicanos para pagarlas.

El Diario de Nueva York advierte que el temor también se ha hecho sentir en la comunidad musulmana, que fue objeto de los ataques del líder en más de una ocasión, llegando a proponer una moratoria temporal a los inmigrantes de esa religión.

Los medios informativos mexicanos destacan este miércoles que el pánico ante el triunfo del republicano hundió el valor del peso.

En Florida, un estado con una población diversa, Trump ganó por 38 puntos entre los votantes preocupados por “excesiva inmigración”. Según sondeos de salida, el voto latino del estado lo ganó Clinton, con 67%, pero el voto cubano americano estuvo dividido, y 45% habrían votado por el magnate, el único grupo nacional latino en favorecerlo.

En tanto avanzaba la noche y se consolidaba la victoria del magnate, los inversionistas comenzaron a entrar en pánico y el mercado de futuros bajó más de 750 puntos y el peso mexicano se hundió en valor.

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Para el diario Nuevo Herald de Miami, donde se ubica la más alta población latina en territorio estadounidense, el triunfo de Trump abre una era de incógnitas.

«Trump no es un candidato republicano tradicional. Para muchos, es un advenedizo que sin embargo logró ganar el apoyo de una parte considerable del electorado que al final lo llevó a la presidencia», precisa en su editorial, en el cual agrega:

«No se puede pasar por alto que su victoria se basó en una agenda controversial, un conjunto de ideas racistas y xenófobas, de promesas ruidosas y escaso sentido práctico, todo en torno al deseo de devolverle a Estados Unidos una grandeza que nunca especificó cuándo se perdió».

También señala: A pesar de la vaguedad de su mensaje, Trump ganó en buena medida porque muchos ciudadanos están hartos de la política habitual y quieren un cambio. Pero el cambio que Trump propone puede ser radical en muchos aspectos. En el tema de la inmigración, sus posturas son injustas. En política exterior, su menosprecio por las alianzas que Estados Unidos ha forjado cuidadosamente desde la Segunda Guerra Mundial puede abrir la vía hacia un desastre. Y está por ver si después que jure su cargo el próximo 20 de enero, será capaz de cumplir las promesas que sedujeron a media nación, como traer de vuelta los empleos y las fábricas que se han ido al extranjero.

«Desde luego–dice finalmente el editorial del Nuevo Herald–, no es lo mismo hacer promesas altisonantes en una campaña electoral que sentarse en la Oficina Oval a gobernar el país más poderoso de la Tierra. Es posible que al instalarse en la Casa Blanca, el choque con la realidad presidencial suavice la retórica explosiva de Trump. El combativo candidato ganó pero el pueblo estadounidense está dividido. A Trump le queda la dura tarea de unir a la nación, sin rencores, sin peleas y sin el drama de un reality show. Debe ser un presidente para todos».

Republicanos retienen mayorías

La embestida de Trump fue mucho más fuerte de lo previsto, ayudando a los republicanos a mantener su ventaja en la Camara de Representantes y también probablemente en el Senado, donde los demócratas esperaban tener una oportunidad de avanzar y tomar de nuevo la mayoría. Los demócratas ganaron terreno, agregando un senador y cuatro congresistas, lo que no fue suficiente para lograr las mayorias en ninguna cámara.

Al mismo tiempo, dos mujeres demócratas y de minorías fueron electas al senado, la latina demócrata Catherine Cortes Masto en Nevada y la también demócrata Kamala Harris, de ancestros jamaiquinos y de la India. En Florida, el republicano Marco Rubio ganó su reelección al senado y en Arizona, el republicano John McCain también se mantuvo firme.

Un Congreso unificado permitirá a Trump perseguir su plataforma y comenzar a delinear una nueva mayoría conservadora en la Corte Suprema, que aún permanece con ocho jueces y uno nominado por Obama, Merrick Garland, sin confirmar desde marzo por el comité judicial del senado, ante la negativa republicana de realizar audiencias al respecto. Si esta cámara finalmente permanece con mayoría republicana, Trump tendrá la oportunidad de rescindir el nombramiento y hacer el suyo propio, de una lista de jueces conservadores que ya presentó hace meses.

Desde el primer momento, Trump fue un candidato improbable, lanzando una candidatura sobre la fuerza de su personalidad y de posturas extremas y de corte nacionalista, y sin la disciplina normal en este tipo de campañas nacionales, lo que hizo que muchos descontaran su posibilidad de triunfo. Pero Trump, contra todo pronóstico, derrotó a 16 contrincantes republicanos, algunos de ellos muy bien financiados y favorecidos por la clase republicana tradicional, como Jeb Bush y Marco Rubio, para hacerse con la nominación de ese partido.

El triunfo de Trump en las primarias generó muchas divisiones dentro del partido republicano, y muchos de sus líderes tradicionales denunciaron al candidato y anunciaron que votarían en su contra, o se abstuvieron de hacerlo, pero al final, durante la convención republicana de Julio, coalescieron a su alrededor con contadas excepciones, como el senador Ted Cruz, quien más adelante lo apoyó. (Con información de El Diario de Nueva York)