Política

La carta de respuesta del Ministro de Defensa Luis Carlos Villegas a los generales retirados

–El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas descartó que las zonas veredales en las cuales se concentran las Farc se conviertan en «repúblicas independientes», e igualmente desvirtuó los temores alrededor de la creación de una organización de escoltas pertenecientes a la misma organización guerrillera.

Los pronunciamientos los hizo Villegas en una carta de respuesta a la misiva que enviaron al presidente de la República los generales retirados, quienes también plantearon inquietudes alrededor de la justicia transicional.

A continuación reproducimos el texto de la carta de Luis Carlos Villegas al general retirado y exministro de defensas, Rafael Samudio:

Señor General:

El señor Presidente Juan Manuel Santos recibió el pasado viernes la carta que se hizo pública el jueves anterior, firmada por usted y por oficiales generales y de insignia en uso de buen retiro. Sus preocupaciones sobre la seguridad nacional y sobre los miembros de la Fuerza Pública, «a modo de reclamo o expectivas de los subalternos que antiguamente» ustedes comandaron, coinciden con las del Gobierno para defender a nuestros soldados y policías de hoy y para mostrar ante la sociedad colombiana y ante el mundo, que han sido esos soldados de hoy, esos policías de hoy y su mando, quienes reportan como fruto de su sacrificio, un nivel de seguridad nunca antes alcanzado en la República.

Dudas y desinformación son palabras muy acertadamente incluidas en su nota. Por eso ante las dudas, el Gobierno no ha escatimado esfuerzos en su aclaración; y ante la desinformación proveniente de sectores políticos recalcitrantes, a veces en connivencia con oficiales en retiro y uno que otro ex civil del sector defensa, lo que nos hemos esforzado en hacer es informar una y otra vez. Pero en nada contribuye a disipar dudas y a combatir la desinformación, la alusión a las «repúblicas independientes» de los sesentas, que hace usted en referencia a las zonas donde están concentradas las Farc. Olvida esa alusión el proceso de desarme en la que está esa organización ilegal, su desmovilización en curso y el hecho de que las zonas están monitoreadas y verificadas por la Organización de Naciones Unidas.

También se señala que, en desarrollo de los Acuerdos se conformará dentro de la UNP una organización de escoltas pertenecientes a las Farc que generarían intranquilidad ciudadana. Los mecanismos de supervisión que usted declara ausentes existen y funcionarán paralelamente de la manera más estricta, cumpliendo con la ley.

Es apenas obvio que destaque usted el interés del señor Presidente Santos por garantizar seguridad jurídica a los miembros de la Fuerza Pública sub judice. Durante casi 7 años el Presidente ha venido construyendo un sistema de justicia que garantice amplios beneficios para la Fuerza Pública de manera diferenciada, simétrica, equitativa, equilibrada y simultánea, que al mismo tiempo provea una seguridad jurídica sólida. Esa determinación nos ha llevado a la aprobación de leyes ya vigentes y al trámite de un acto legislativo al que le falta un solo debate en el Senado. Esta legislación garantiza -que no habrá impunidad; garantiza que habrá tratamientos benéficos para los integrantes del Estado, cuyas conductas se deriven del conflicto armado; y el cierre de todas las causas judiciales y disciplinarias en contra del sentenciado, culpable o inocente, por la Justicia Especial para la Paz. Este justo medio surge fuerte como respuesta democrática a los extremos que quisieran ver un sistema del que se derive plena aplicación de la justicia ordinaria al final de esta guerra de más de 50 años, o plena impunidad para quienes participaron en ella. La que tendrán a su disposición nuestros soldados y policías sub judice, es una justicia que permita castigar sus errores sin impunidad, pero que permita también cerrar el conflicto; no exacerbarlo_ Y déjenme recordarles que todas las mejoras que ha sufrido este proyecto han sido con las instrucciones del Presidente: el aval del Gobierno es requisito inexorable para el trámite de modificaciones al texto legislativo en la vía rápida.

El Gobierno ha defendido, con éxito sin duda, y con el apoyo ampliamente mayoritario del Congreso, la no automaticidad en la aplicación de la ley penal internacional, por el solo hecho de que los textos del Estatuto de Roma y las legislaciones domésticas no sean idénticos. Seguiremos sosteniendo que la Justicia Penal Internacional opera solo por defecto de aplicación de la doméstica; no porque la aplicación de la doméstica tenga consideraciones o preceptos que no son exactos a los contenidos de la internacional. En la calificación jurídica y en la responsabilidad del mando por conductas relacionadas directa o indirectamente con la confrontación, se incluyó claramente la legislación penal nacional. No hay una receta única para terminar los conflictos, principal razón de existir del Estatuto de Roma. El final de nuestra guerra de más de cinco décadas, coronada por la victoria de la paz, tiene su propia idiosincrasia, sus propias características, su propio cierre. Por eso se aplicará plenamente la justicia, se aplicarán novedosamente el DIH y las normas operacionales acordes con la ley y se logrará que para unos y otros participantes del conflicto armado haya una solución sólida, definitiva y más beneficiosa, que clausure la guerra; no que la reviva.

En ese orden de ideas me ha parecido aventurado, y por supuesto causa de desinformación, su afirmación de que el Gobierno ha anunciado el aplazamiento de la libertad transitoria para los miembros de nuestra Fuerza Pública, sub judice. El resultado del plebiscito de octubre pasado obligó al gobierno a hacer los ajustes del caso y a refrendar nuevamente los acuerdos, con la demora correspondiente. De otra manera, ya tendríamos a nuestros hombres en sus casas, con sus familias, libres. Con la legislación ya vigente, con los listados ya construidos, una vez se dé el último debate de la Justicia Especial para la Paz en el Senado, y con la participación del secretario de esa nueva jurisdicción, estaremos tramitando la anhelada y merecida libertad para nuestros soldados y policías.

También sé del compromiso del Presidente Santos con la probidad, neutralidad, imparcialidad y formación profesional de los magistrados que conformarán el Tribunal Especial para la Paz. Muchos intereses contrarios unos con otros se pueden presentar en esa selección. No pueden ser profesionales del Derecho que den si quiera un indicio a priori de que fallarán a favor o en contra de quienes se sometan a su rígida vara. El Gobierno hará su mejor esfuerzo para que sin que se pierda la independencia en la elección, se garantice que la justicia será ciega y equilibrada para cerrar el conflicto. Pero no debe olvidarse que, al final del día, el principio de inescindibilidad es el garante del equilibrio de este sistema.

Daré siempre fe de la manera generosa, defensora del interés nacional y moderno como el mando activo de las Fuerzas Armadas participó desde el principio en la confección de los acuerdos que nos llevaron al fin del conflicto con las Farc. Unas Fuerzas que sin perder su disciplina, su profesionalismo, su fortaleza, construyeron los acuerdos sobre el fin del conflicto y sobre justicia transicional. El apoyo al Proceso de Paz, y en él, a la construcción del ddr y a la justicia Transicional, son actitudes gallardas de milicia y policía activas, que ganaron la paz pero prefirieron defender el interés nacional a su propia gloria. Por eso son referente mundial de dignidad, de ética, de servicio público. Nunca antes habían tenido tal reconocimiento internacional o nacional. Y tampoco nunca antes, en ninguna de las etapas que ustedes comandaron, existieron unas Fuerzas Armadas tan poderosas, tan bien financiadas, tan respetadas por los colombianos y tan apoyadas por su presidente, como las que hoy tienen a su cargo los mandos militares y policiales.

Y sí. Enemigos de la paz hay de carne y hueso y esos son enemigos de Colombia. Más grave aún si el ánimo de que no haya paz se deriva de un interés criminal, como en el caso del crimen organizado, o personal en el de la política.

El Presidente de Colombia representa la unidad nacional. Y Juan Manuel Santos, también representa una escuela de gobierno abierta a la crítica y a la construcción de políticas públicas con debate. Aunque de igual manera ha sido claro que la politización de la Fuerza Pública activa es inadmisible para la salud de la Nación. Si algunos oficiales de la reserva activa deciden entrar a la política sectaria, será su libre e irredimible pecado. Por el momento, las fuerzas activas representan la institucionalidad y la Victoria.

Con toda atención,

LUIS C. VILLEGAS
Ministro de Defensa Nacional