Industria armamentística, funciones todos los días

mayo 1, 2017 4:12 pm

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Se cumplen veinte años de la firma de la Convención sobre las Armas Químicas; nueve años de la adopción de la Convención sobre Municiones en Racimo y dos años del histórico Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), firmado por 130 Estados; que buscan respectivamente exterminar por siempre el flagelo de las armas químicas, no utilizar en ninguna circunstancia las municiones en racimo, y regular el comercio internacional de armas convencionales, desde las más pequeñas.

En relación con el TCA, la ONU no tolera que en tan corto tiempo de vigencia, algunos Estados Parte continúen incumpliendo ese instrumento internacional.
Como el comercio de armas es un negocio lucrativo en auge, a veces opaco, según Amnistía internacional (AI); aproximadamente un medio centenar de países fabrican y proveen indiscriminadamente armas, y los importadores aumentan anualmente sus presupuestos de defensa. Los principales vendedores internacionales de armas son los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN- (Estados Unidos, Francia, Italia, y Reino Unido); además Rusia, China, Alemania ,España, Ucrania e Israel, y 25 Estados integrantes de la Unión Europea (UE). Por lo menos la mitad de los Estados de UE incumple la suspensión para toda la UE de las transferencias de armas a Egipto, por lo que podrían ser cómplices de una oleada de homicidios ilegítimos, desapariciones forzadas y torturas, declaró Amnistía Internacional (AI), que anota igualmente que España ha multiplicado por 10 en la última década el volumen de exportaciones de armas.
El catálogo de aparatos que exportan esos países comprende desde armas pequeñas, armas ligeras, la mayoría en manos de particulares; hasta ametralladoras, aeronaves de combate, balas en número de 15 mil millones anualmente en el mundo; bombas, bomba casera, buques de guerra, carros de combate, cañones de agua, cartuchos de munición, cohetes, escopetas, explosivos, fusiles automáticos M-16, fusiles de francotirador, gas lacrimógeno, granadas, helicópteros de ataque, misiles y lanzamisiles, minas antipersonal, municiones en racimo, pistolas, revólveres, rifles AR-15, submarinos o ‘Agujero Negro’, tanques, torpedos, vehículos blindados Sherpa, y muchas armas secretas. En un 60% de violación de dd.hh. documentadas por AI estaban involucradas el uso de armas pequeñas y ligeras.

Sin embargo, todas las anteriores son lo de menos frente a las armas nucleares, “las armas más destructivas e indiscriminadas jamás creadas”, según AI. En 2017 por votación de la Asamblea General de la ONU, en marzo empezaron las negociaciones sobre un tratado para prohibir las armas nucleares.

“En todas partes del mundo, la fácil disponibilidad de armas y municiones ha llevado al sufrimiento humano, la represión policial, el crimen y el terror entre la población civil ”, señala la Oficina de Asuntos de desarme de las Naciones Unidas,( Onuda), que trabaja entre otros objetivos por un mundo libre de armas nucleares, el fin de las minas terrestres y de ramo, la completa eliminación de armas biológicas y químicas y un ciberespacio abierto, seguro, estable y pacífico. En EE.UU. cada habitante estaría pertrechado de su propia arma que compra en tiendas que aunque llevan un registro, éste se traspapela en los entes oficiales respectivos que no tienen computarizada la información, sino en físico o microfilmado. El presidente Trump a quien le quedan 1.360 días para el final, anunció el incremento el presupuesto militar del Departamento de Defensa de EE.UU, y su intención de “nunca atentar contra el derecho del pueblo a tener armas”. El argumento para que los Estados y la ciudadanía se armen es para defenderse de probables ataques contra su seguridad. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que el costo anual directo del crimen y la violencia en América Latina y el Caribe LAC asciende a US$261.000 millones, suma que duplica el promedio de países desarrollados y equivale al total que la región invierte en infraestructura. En la región vive menos del 9% de la población mundial, sin embargo en ella se concentra cerca de un tercio de los homicidios del mundo —un 90 por ciento de los cuales quedan en la impunidad—, indica la fundación InSight Crime, dedicada al estudio del crimen organizado en LAC. Ninguna región del mundo está exenta de las dramáticas consecuencias de la violencia armada, recordó Onuda.
El uso de las armas se desnaturaliza cuando se producen ataques contra la población civil y las fuerzas armadas, aún refugiadas en sitios de culto religioso, como ocurrió hace 15 años, el 2 de mayo de 2012, cuando las parcialmente desmovilizadas Farc-Ep, proyectaron una pipeta de gas con explosivos que cayó en la Iglesia en la que se auxiliaban los bojayacenses, 119 personas murieron, entre ellas 48 niños, y numerosas personas mutiladas. El uso irresponsable de las armas puede ser más dañino cuando entre Estados se hacen transferencias irresponsables que ocasionan mortandad por doquier; y particularmente cuando el arsenal se deja al alcance de niños y niñas; cuando para su tráfico se emplean menores de edad; cuando los escolares llevan en la mochila armas, en lugar de libros; las armas hechizas o fabricadas manualmente; el porte ilegal, la incertidumbre del destino final del arma, y la falta de voluntad de los fabricantes en decretar embargos de arma, y de ciertos gobiernos para cumplir los Tratados Internacionales referentes.

La Industria Militar de Colombia INDUMIL, lleva más de 61 años produciendo armas, municiones, granadas, explosivos en la Fábrica Antonio Ricaurte, en la Bárbara en Sogamoso. En Colombia se desconoce el número exacto de armas en poder de agencias de vigilancia privada y particulares, lo que sí tracendió es que a la Fuerza Aérea de Colombia llegarían aviones de combate suecos.
El que murió, fue sepultado, resucitó y se apareció, llama a “no alarmarse cuando oigan hablar de guerras y de rumores de guerras: es necesario que esto ocurra, pero todavía no será el fin” (Mc 13,7), aunque los conflictos comienzan por las pequeñas cosas y conducen, con «el tráfico de armas», a los «bombardeos de escuelas y hospitales» por «el poder» y «un trozo de tierra más», concluyó el papa Francisco.
@luforero4

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