Industria cauchera colombiana, gota a gota

agosto 3, 2017 8:44 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Desde mediados del siglo XIX en el país, proveniente de la Amazonia brasilera, se siembra caucho como árbol ornamental creciendo hasta 3 metros, o de manera industrial en los que puede llegar a alturas de 30 metros o el doble.

Las regiones heveícolas por excelencia son los departamentos del Caquetá, Santander, Antioquia y Meta, concentrando los cuatro el 72% del área sembrada en caucho natural (Hevea brasiliensis); el 28% lo aportan otros siete departamentos de la Orinoquía, Amazonía y el alto y bajo Magdalena. En el mundo sólo 27 países presentan producción de caucho natural, mayormente en Asia, según la FAO. En América, Brasil es el mayor productor de caucho natural seguido por Guatemala, México, Bolivia y Ecuador. A Colombia le compran caucho, principalmente llantas, Venezuela, México, Ecuador, Brasil y Chile, de acuerdo al DANE.

En la cadena productiva la mano de obra de este commoditie, ayer y hoy, es el eslabón más excluido; en el siglo XX «el sistema de trabajo estuvo basado en el terror»; situación que en 1924 registró José Eustasio Rivera en la novela La Vorágine. Hoy es común la falta de capacitación de la mayoría de cultivadores del caucho, que en su mayoría llevaa a cabo las siembras en terrenos de menos de 5 hectáreas, y como el tiempo de productividad es demasiado largo lo alternan con otras plantaciones. En un caso hipotético si varias personas (más de 100) invierten este año 500 millones de pesos cada una en la siembra de un gran número de plantas del árbol que llora; hasta el año 2025 o antes, en la etapa de transformación y comercialización; el negociante comenzaría a recibir 12 millones de pesos mensuales por la vida útil de árbol, durante unos veinticinco años, y desde el año 2049, la venta de la madera ajustaría el negocio. “Así como es un negocio sumamente rentable también genera mucho riesgo”, indicó Laura Restrepo de la Universidad de los Andes de Bogotá. Máximo a los 8 años de sembrado el árbol comienza a sangrar después de hacerle una incisión muy delicada; técnicamente es el rayado o proceso al que se somete el tallo del árbol de caucho para la preparación del látex. Del látex blancusco, beneficio del caucho natural y que se recolecta gota a gota en recipientes especiales, se obtienen decenas de materias primas, la más usadas los TSR-20, que se utilizan en la fabricación de llantas.
En el propósito de promocionar el cultivo de caucho en agosto de 2001 se estableció la Cuota de Fomento Cauchera (CFC), manejada por el Fondo de Fomento Cauchero. Los recursos obtenidos por la CFC se destinarían para ocho fines específicos, entre ellos la investigación y tecnificación en el sector. Dos años después la Federación Nacional de Productores de Caucho Natural (Fedecaucho) se encargó de administrar el Fondo Nacional de Fomento Cauchero, hasta cuando dio lugar para liquidarlo el 30 de junio de 2009. Muerto a la vida jurídica Fedecaucho, desde el 1º de julio de 2009 continuó administrando el Fondo sin rendir cuentas a nadie. En esa oportunidad también se creó el Consejo Nacional del Caucho y su Industria y la Confederación Cauchera Colombiana -CCC-, ASOCOLCAUCHOS. En un informe de auditoría de 2012 de la Contraloría General de la República se lee que “existe incertidumbre sobre el monto real de los recursos parafiscales recaudados desde el 9 de noviembre de 2009 y hasta la fecha, por cuanto se encuentran en poder de terceros, sin que ni el Fondo ni el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural hayan ejercido control y seguimiento sobre los mismos.” Durante ese período se desempeñaron como ministros de agricultura Andrés Felipe Arias Leiva, Andrés Darío Fernández Acosta que permaneció menos de seis meses en el cargo, y Juan Camilo Restrepo Salazar. Esta tripleta de funcionarios “no (desarrolló) una gestión económica, eficiente y eficaz tendiente a determinar y aplicar un procedimiento efectivo frente a la finalización y liquidación del Contrato de Administración del FNFC”, sostuvo la Contraloría.
Además de estos problemas domésticos, la gran familia cauchera soporta la difícil competencia con el caucho sintético por su precio, la venta de caucho de parte de otros países a precios desleales, el Gusano Cachón, y los efectos de las dificultades del sector en el exterior como la crisis mundial en 2015-2016 que redundó en la disminución del precio del caucho. Para salvar a los caucheros colombianos se han metido la mano al dril hasta la Federación Nacional de Cafeteros en los años 80, y la empresa privada como el Grupo Aval e inversionistas de la Bolsa. El consenso es que el Estado dejó sólo a los caucheros, y supuestamente toleró la apropiación de dineros del gremio con el despilfarro de la cuota. De un tiempo para acá se habla de fomentar el caucho natural en cinco departamentos como sustitución de cultivos ilícitos.
Actualmente Colombia cuenta con 53 223 has destinadas para labranza de caucho natural, calificada la siembra del futuro; en 2020 se estima que esa área llegue a 80.000 hectáreas. El DANE conceptuó que “el establecimiento de nuevas plantaciones de caucho (Hevea brasiliensis) y el aumento de la producción de látex, son importantes para el desarrollo del sector cauchero y de la industria nacional”. Por su parte Edilmer Ducuara, el polémico alcalde de Belén de Los Andaquíes en el sur del Caquetá, señaló, que “si no se presentan proyectos productivos rápidos como solución a los campesinos, muy seguramente se iniciaría una resiembra de cultivos ilícitos”.
@luforero4

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