Primer mensaje del Papa en Colombia fue para los niños y jovenes: No se dejen robar la alegría y la esperanza!
–Tras el multitudinario recibimiento que le dio Bogotá, del Aeropuerto Eldorado a la Nunciatura Apostólica, el Papa Francisco evidentemente emocionado, envió su primer mensaje y fue para los niños y niñas exhabitantes de calle reinsertados luego de haber sido habitantes de la calle y presos de las drogas, a quienes consideró héroes: «No se dejen robar la alegría y la esperanza»
“Muchas gracias por el esfuerzo que han hecho… Eso se llama heroísmo… Sigan adelante siempre, no se dejen vencer, no se dejen engañar”, fueron las palabras del Pontífice en su saludo a los jóvenes que lo recibieron con canticos y música en la Nunciatura.
Rezó un Ave María… Y un grupo de jóvenes, en las voces de Angie y Ferney, recuperados del mundo de las calles y las drogas, saludaron emocionados al Santo Padre, a quien pidieron que tuviera en cuenta al sacerdote Javier De Nicoló (q.e.p.d) como futuro santo de la Iglesia en Colombia.
Allí le entregaron varios regalas, el primero de ellos una ruana blanca, típica colombiana, que el Papa se puso inmediatamente.
Y volvió a repetir: “No se dejen robar la alegría y la esperanza.” Concluyó pidiendo el favor que el mundo le ha escuchado desde el primer día de su pontificado: “Oren por mí”.
El avión de Alitalia que trajo al Papa aterrizó en Bogotá, la capital colombiana, a las 4 y 30 de la tarde, tras recorrer 9.825 km, en un vuelo que duró 12 horas y 25 minutos.
Fue recibido al pie de la escalerilla del avión por el presidente de la Republica, Juan Manuel Santos Calderón junto con su esposa y dos niños vestidos con el traje tradicional que le obsequiaron un ramo de flores.
En la recepción estuvieron también el Nuncio Apostólico, monseñor Ettore Balestrero; al Cardenal Primado, monseñor Rubén Salazar; al presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Óscar Urbina; al director ejecutivo de la visita papal, monseñor Fabio Suescún, y varios obispos.
Luego el Papa saludo a un grupo de niños y niñas, a quienes se detuvo a abrazarlos más allá de lo establecido en el protocolo.
El primero que tuvo contacto con el Papa fue Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, quien nació en cautiverio, en uno de los campamentos de concentración de secuestrados de las Farc.
Emmanuel le entregó una paloma de la paz elaborada en porcelana.“La paloma significa paz en Colombia y nosotros le queremos dar nuestra paz a Dios y como ofrenda al Papa”, explicó el pequeño, nacido en 2014 en medio de la selva colombiana.

Levantó la mano para saludar a los cerca de mil asistentes que le daban la bienvenida en Catam y se dirigió, siempre acompañado por el Presidente Santos y su esposa, al sitio de banderas para los honores de rigor y la presentación de las respectivas delegaciones.
En este lugar, hubo una presentación artística en homenaje a Francisco en la que se cantaron clásicos autóctonos como ‘Yo me llamo Cumbia’ de Mario Gareña, ‘Acuarela’ de Adolfo Mejía, ‘Carmentea’ de Miguel Ángel Martin y ‘Tolú’ de Lucho Bermúdez, interpretación que fue acompañada con los grupos de baile Jocaycú, dirigido por Joaquín Labrada, y la compañía Herencia Viva, dirigida por Mónica Mercado.
En uno de los hechos más emotivos, el sucesor de Pedro saludó y abrazó a integrantes las Fuerzas Militares y de la Policia heridos en combate y a personas en situación de discapacidad.
Visiblemente emocionado, los bendijo a todos, uno por uno, imponiéndoles la mano sobre sus cabezas.
Luego de la recepción que se le dió como jefe de Estado, Francisco abordo el papamóvil para emprender su peregrinación hacia el centro de la ciudad capital en medio de un verdadero río humano, que lo vitoreo y aplaudio, le lanzó flores, tributandole un caluroso recibimiento.

–
Miles de feligreses desde muy temprano esperan la bendición del papa Francisco #BienvenidoFrancisco #ModoPapa @elpapacol pic.twitter.com/mGvjLfgSdE
— Integración Social (@integracionbta) 7 de septiembre de 2017
En un momento dado en el trayecto, la multitud se cerró al paso del pontífice y el vehiculo tuvo que aminorar la marcha, incluso casi se detuvo y la policía y la escolta se vieron en dificultades, mas no para el papa que extendio sus manos para tocar especialmente a niños que le acercaron para su bendición.
El Papa concluyó su primera jornada en tierra colombiana hacia las 6:00 de la tarde en la Nunciatura, su residencia temporal, donde fue recibido por los niños, niñas y adolescentes de Idiprón con cantos y danzas. Allí produjo su primer mensaje dirigido a estos menores, rehabilitados por la Fundación del padre Javier de Nicoló.

Finalmente, el Papa ingresó a la capilla, donde se reunió con personal de la Nunciatura y le ofreció flores a la Virgen y gratitud por la bonanza del viaje. Allí lo esperaba una cena privada, antes de su descanso. El firmamento estaba azul, el día fue soleado. Había la sensación de que Bogotá no era la misma con el Santo Padre en la ciudad. Francisco acababa de dar su “primer paso” en Colombia.

