
Despedirse de las vacaciones y empezar el año escolar con nuevas rutinas de sueño, de alimentación y enfrentarse a conocer nuevas personas son algunos de los cambios que pueden generar ansiedad en los niños.
Sin embargo, se pude lograr una buena transición con algunas recomendaciones de los expertos frente a estos nuevos retos adaptativos
Para Ivonne Grau González, magíster en psicología clínica comportamental y cognoscitiva de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz este tipo de experiencias escolares se dividen en tres grupos, los niños menores de 4 años que ingresan por primera vez al jardín, los niños más grandes que ingresan a un nuevo colegio y los que retoman en sus colegios habituales.
“En el caso de los niños que ingresan por primera vez al jardín se genera una ansiedad al ser separados de sus padres porque se enfrentan a una situación nueva que les produce alta incertidumbre, además de cambios en sus rutinas, en la alimentación y en conocer a niños de su misma edad”, dijo Grau.
Para los niños que ingresan a un nuevo colegio, la resistencia inicial es normal debido al cambio que experimentan con la rutina, las instalaciones, las dinámicas, los currículos, los nuevos amigos y profesores.
Para la psicóloga “los adultos fallamos en considerar que el niño se mide por su rendimiento académico y no por su valor como persona, lo cual genera una ruptura en la relación y en su adaptación”.
Tome nota de las recomendaciones de Ivonne Grau González, magíster en psicología clínica comportamental y cognoscitiva de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
Las recomendaciones para los niños pequeños:
Anticipar sucesos y experiencias. Varios días antes les vamos a contar que viene un cambio positivo. “Vas a ir a un lugar donde vas a compartir con otros niños”. “Vas a pasar feliz y a conocer nuevos amigos de tu edad”. Esto va ayudar a reducir su ansiedad.
Familiaridad (crearle un vínculo). Es importante que reconozca su jardín, por eso hay que intentar llevar al niño el día de la matricula para que vea su entorno y cuando entre por primera vez se sienta cómodo.
Aceptar sus emociones. Hay que entender que al niño le duele separarse de sus padres. La tarea está en decirles “me voy pero regreso por ti y vamos a estar bien”, esto le va ayudar a sentirse mejor.
Usar apoyos simbólicos. Se les puede poner una manilla o un stiker para que se sientan protegidos. “Cada vez que te pongas triste la miras y piensas en mi”. Esto le ayudar a reducir tensión.
Recordar el reencuentro ( ¿te acuerdas que te dije que me iba pero que regresaba por ti?). El niño se sentirá más confiado.
No engañar Jamás
Para los niños más grandes, adolescentes y para la familia
Gradualmente ir ajustando los horarios de sueño y de alimentación. De tal forma que el día que tiene madrugar estén más adaptados.
Preparar el día anterior las cosas que toman tiempo y vuelven estresante la mañana como por ejemplo, dejar listo el uniforme, la lonchera y la maleta.
Centrarse en la experiencia social. Si solamente le decimos al niño que vienen las tareas, los horarios y los regaños; es normal que sienta rechazo, pero si lo volcamos a la experiencia social de “vas a volver a ver a tus amigos”, “vas a compartir, a jugar, a practicar deportes”, esto motiva más la experiencia del niño.
Programar cambios. Hacer una lista de al menos 5 cosas que quiero hacer para mejorar mi experiencia en este año.
Utilizar agendas visuales como cronogramas y programadores para anotar mis deberes.
Derribar el sentido del aislamiento. Hacer sentir a los niños que todos tenemos dificultades, cometemos errores y nos equivocamos. Esto los hará sentir que hay solución para todo.
