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Grupo Internacional de Contacto se prepara para primera misión política de alto nivel para buscar una solución en Venezuela

Foto OEA
–El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, afirmó este sábado que recibió «con alegría» una comunicación de parte de la Cancillería china en la que dice que se aproxima a una solución a través del Grupo de Contacto encabezado por Europa. Sin embargo, no ahondó en detalles del mensaje de Pekin.

Este domingo se informó que el Grupo Internacional de Contacto (GIC) liderado por la Unión Europea para la búsqueda de una salida pacífica y negociada a la crisis de Venezuela, se prepara para una primera misión política de alto nivel en Venezuela.

«El Grupo está listo para llevar a cabo una misión de alto nivel en Caracas para presentar y discutir opciones concretas para una solución pacífica y democrática a la crisis», indicó el canciller de Costa Rica, Juan Rafael Argüello, tras la cumbre realizada la semana pasada en San José.

Del grupo de contacto hacen parte Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España, Suecia, Reino Unido, Ecuador, Costa Rica, Uruguay, Bolivia y México.

Según un informe de DW, aunque no tenía buen augurio cuando empezó, el Grupo Internacional de Contacto es una de las muy pocas opciones para una salida a la crisis venezolana.

Pasados los noventa días de su primera fase (después de la cual de no haber habido avances se habría disuelto), este grupo -conformado por Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España Suecia y Reino Unido, Costa Rica, Uruguay, Ecuador y Bolivia- «renueva su compromiso con una solución política, pacífica y democrática a través de elecciones presidenciales libres y justas”, dice el comunicado oficial después de su reunión de esta semana en San José de Costa Rica.

Dos puntos definen el accionar del GIC desde su creación a comienzos de 2019: la entrada de ayuda humanitaria con estándares internacionales –en lo cual se detectan logros- y la convocatoria a unas elecciones creíbles con observación internacional.

Si bien la mayoría de los países europeos reconocieron en su momento a Juan Guiadó como presidente interino, que la UE como tal no lo haya hecho le ha dado un margen de maniobra para conversar con todos los actores políticos en Venezuela.

Muy criticado hasta hace poco por la supuesta falta de avances, el GIC es en este momento, en realidad, el único mecanismo que sigue teniendo acceso a todas las partes relevantes para buscar una solución.

Dada la virulencia de los últimos meses, ¿no pecan de inocentes los europeos con su insistencia en buscar la salida a través de elecciones creíbles?

«Siempre el intento de lograr alguna salida negociada en Venezuela enfrenta obstáculos y retos inmensos. No creo que la evidencia apunte a un cambio fundamental en la voluntad de las partes en esta ocasión. Lo que sí ha cambiado en los últimos meses –sobre todo desde la revuelta de la semana pasada- es la necesidad de una salida negociada”, explicó a DW Ivan Briscoe, director de programas para América Latina y el Caribe del think tank Crisis Group, con sede en Bruselas y Bogotá.

«Ambos están en situación de fuerza: Guiadó en el contexto internacional y en el apoyo doméstico público; Maduro con en el respaldo de las fuerzas armadas y el control del territorio y el aparato estatal. Pero ambos tienen enormes debilidades que no pueden ser corregidas en el contexto político actual”, agrega Briscoe.

El peligro inminente de una escalada de violencia, las condiciones sociales y económicas del país harán imperativo, así el analista, que se tome más en serio aún la opción que se plantea desde Bruselas.

«Tal como estamos, es posible que el GIC consiga lo que siempre quiso: unas elecciones cuanto antes. Están logrando cada vez más apoyo para ello”, comenta a DW, por su parte, Patricia Betancourt, desde la plataforma VenEuropa. Esta plataforma se compone de organizaciones ciudadanas de venezolanos en Europa y de representantes de movimientos de oposición.

«El problema es que ésa no es la solución para Venezuela. La solución no es hacer unas elecciones. Si el GIC lo consigue será un gran error histórico, porque lo que los ciudadanos quieren es que los rescaten. Cualquier cosa que se logre negociando con los criminales del actual gobierno no va a llegar a buen fin”, agrega Betancourt.

Como ésta, en las mismas instancias europeas hay tendencias que preferirían la opción tomada por Guaidó. Y que están a favor de una mayor presión.
Discusión sobre opciones concretas

Ante esto, el analista de Crisis Group se muestra escéptico. «No es evidente que la presión sobre las Fuerzas Armadas en particular -que ha sido un enfoque de la campaña de Guaidó- vaya a resquebrajar esa institución. Hay descontento, pero no lo suficiente como para un apoyo masivo a Guiadó. También porque ello podría ser visto como rendirse. No creo que mayor presión y más poder a Guiadó se traduzca en mayor posibilidad del derrumbe del régimen, no lo veo coherente», subraya Briscoe.

Así las cosas, si bien el GIC condena la represión y condena el acoso judicial a los representantes de la Asamblea Nacional, no cierra su puerta y se prepara para una misión política de alto nivel para discutir opciones concretas.

Por otro lado, el acercamiento de representantes de Chile, de CARICOM (la Comunidad del Caribe), del Vaticano y la invitación de los países del Grupo de Lima a un encuentro habla del creciente eco de los esfuerzos del GIC por una solución negociada.

«Los países del Grupo de Lima se han plegado al planteamiento que la Unión Europea y Uruguay hemos hecho. Es el único camino para resolver la crisis. El otro camino es lamentablemente la confrontación y seguramente la pérdida de muchas vidas, algo que no queremos”, declaró el presidente uruguayo Tabaré Vázquez.

«Los miembros del GIC entienden lo difícil de su tarea, pero están conscientes de que es imprescindible pues no hay muchas otras opciones que apunten a una salida negociada. En esa medida tienen que hacer un equilibrio entre ampliar el apoyo y mantener un grupo relativamente coherente y pequeño para coordinar el esfuerzo que habrá que hacer a fin de lograr la negociación de una futura mediación que ni siquiera ha empezado”, concluyó Briscoe. (Informe DW).