Internacional

Líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi «Murió gimiendo y llorando»: Trump

El presidente Dionald Trump detalló que las fuerzas estadounidenses mataron a un «gran número» de militantes del EI y acorralaron a Bagdadi en un túnel, donde este detonó un chaleco suicida. «Él detonó el chaleco y se suicidó», dijo Trump. «Como si estuvieras viendo una película», describió.

Y agregó que: «Murió después de encontrarse en un túnel sin salida, gimiendo y llorando y gritando todo el tiempo», agregó el mandatario, que detalló que tres de los hijos de Bagdadi murieron en la explosión. El tiroteo fue intenso y hubo «muchas explosiones», también indicó que ninguno de sus comandos fue herido. La única víctima estadounidense fue un perro militar en el túnel.

El líder del grupo yihadista Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi, detonó un chaleco suicida que lo mató a él y a tres de sus hijos luego de que miembros de las fuerzas especiales estadounidenses lo atraparan en un túnel sin salida en Siria, anunció este domingo el presidente estadounidense, Donald Trump.

«Su cuerpo fue mutilado por la explosión. El túnel también se derrumbó sobre él. Pero los resultados de una prueba lo identificaron de forma cierta, inmediata y totalmente positiva. Era él».

«El delincuente que se esforzó tanto por intimidar a los demás pasó sus últimos momentos con miedo absoluto, en total pánico y temor, aterrorizado por las fuerzas estadounidenses que se cernían sobre él», dijo Trump en la Casa Blanca.

Siempre vivió en las sombras
El jefe del grupo yihadista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, siempre vivió en las sombras, incluso cuando, autoproclamado «califa», presidía los destinos de siete millones de personas en Siria e Irak.

Apodado el «fantasma», fue un estudiante de religión tímido que se convirtió en combatiente yihadista de segundo rango. Pero, el iraquí, de 48 años, logró cerrar una alianza entre yihadistas convencidos llegados de todo el mundo y exmilitares del ejército de Sadam Husein, laico y socialista, una ventaja clave para poder conquistar, en 2014, un territorio del tamaño de Gran Bretaña.

Si bien fue el primer jefe yihadista en instaurar un proto-Estado, su «califato» autoproclamado ya no existe en la actualidad. El último reducto del EI cayó en marzo en Baguz, en Siria, y decenas de miles de sus combatientes están en la actualidad presos de los kurdos de Siria o del Estado iraquí.