La fumarola que circunda a América

junio 9, 2020 9:02 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
El Cinturón de Fuego que abarca Canadá, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile y México, es un fenómeno geológico que transcurre a través de los 8500 kilómetros que tiene la cordillera continental más larga de la tierra, Los Andes, que conecta a América del Sur por conducto del arco volcánico centroamericano con Centroamérica y Norteamérica; y en la mitad del mundo lo aguarda el coloso Volcán Cotopaxi, “una belleza, una maravilla, pero también un peligro”, durmiente desde 1887 , a 50 kilómetros al sur de Quito.

En el sur del Perú, punto del volcanismo activo, cualquiera de los siete volcanes activos cuenta con una probabilidad de ocurrencia de una erupción explosiva de leve a moderada; en Chile el cordón se surte con un centenar de volcanes activos que ese país alberga. Llegando a Colombia, el surco està representado por dos de los volcanes más peligrosos del continente, El Volcán Galeras, de 4.276 ms. en el departamento del Nariño; y el Volcán del Nevado del Ruiz de 5.364 metros de altura. En México se reconocen 42 volcanes activos, según el Servicio Geológico Mexicano (SGM); contesta “presente” “Popo” o “Don Goyo” (Popocatépetl) y Colima; y desde hace miles de años luce como un león dormido otros volcanes en este Cordón; por ejemplo, en el centro de Costa Rica, el Turrialba; todos debidamente monitoreados 24X7 y generando quizá una falsa confianza o “percepción equivocada del riesgo”.
Los anteriores son algunos de los volcanes visibles en la cordillera comunicadora del continente americano; otros son los que se observan cuando erupcionan, los volcanes existentes en los fondos oceánicos; la mayoría “pasean” sobre el mar o forman pequeños islotes en el Océano con la expulsión de elementos de lo profundo del agua. En el inmenso mar algunos islotes subsisten; otros por el oleaje desaparecen prontamente.
La erupción, principal fenómeno volcánico, supone extraer o expulsar del fondo de la corteza terrestre el magma por conducto de flujos de lava (materiales balísticos) y los flujos de barro (lahares). En el primer evento, la acumulación de lava puede dar lugar a islas oceánicas, v.gr las islas Hawái o las Canarias. En el segundo evento fue lo que sucedió en 1985 en el Nevado del Ruiz, los flujos de lodo se mezclaron con deshielos o ríos cargados de sedimentos del volcán (cenizas+lluvia) y avalanchas de escombros, convirtiéndose en la causa del segundo desastre volcánico más mortífero del siglo XX en el mundo. La erupción volcánica también expele gases, y roca derretida, mezcla a la que posteriormente se le denomina lava, que se hace sólida al enfriarse. Como lo señala el SGM, hoy existen más de 500 volcanes activos en el mundo; aunque el hombre no los perciba siempre; la Tierra está temblando en todo momento por el movimiento continuo de las placas tectónicas; que cuando alcanzan cierta intensidad, su ruido ya asusta.
Las erupciones volcánicas, los cambios climáticos, las sequías, inundaciones, huracanes y deslizamientos de tierra son los fenómenos naturales que afectan más a la agricultura. En cuanto a salud humana, cuando sucede un desplazamiento por activación de un volcán, los niños son los más afectados, debido al stress que les produce ese acontecimiento; ellos y los adultos pueden sufrir lesiones traumáticas, quemaduras, asfixia, enfermedades en la piel, lesiones oculares, problemas respiratorios, conjuntivitis y hasta la muerte por ese motivo.
En la medida que una erupción volcánica “es un fenómeno que se puede predecir”, según el citado organismo mexicano, y los medios tecnológicos permiten prever el comportamiento de cualquier volcán con el fin de prender las alarmas respectivas para que la población circundante salga de la zona de riesgo; es el conglomerado de vecinos que debe “tener un mapa de riesgos y recursos, que es un croquis elaborado por la propia comunidad”, indica Gestión de riesgos de Ecuador. Una alternativa de mediano plazo es reubicar la población que vive en zonas aledañas a volcanes; empero, la mejor herramienta, conforme la Organización Panamericana de la Salud (OPS) es, en suma, el monitoreo, conocimiento de los diversos escenarios, comunicación, sistemas de alerta, los preparativos adelantados y un “personal entrenado y debidamente equipado”. Para Jeannette Fernández Castro del PNUD, “se requiere contar con buenos sistemas de monitoreo. Se necesitan redes de sismógrafos además de otros equipos. La tecnología y el conocimiento están ahí”.
Existen cinco tipos de erupciones volcánicas: La Peleana, Hawaiana, Vulcaniana, Estromboliana y Pliniana. Una erupción volcánica “puede ser una de las catástrofes naturales con peores consecuencias en lo que a pérdida de vidas humanas se refiere”; en Armero (Tolima), ese fenómeno natural cobró más de 24.000 muertes el 13 de noviembre de 1985. Recientemente, el 3 de junio de 2018 el volcán de Fuego en Guatemala erupción dejando una estela de más de dos centenares de muertes y número similar de desaparecidos. catalogada como la más grande del volcán de Fuego desde 1974. La más devastadora tragedia a causa de volcanes ocurrió en el Monte Tambora en Indonesia en 1815 con 82,000 muertos en pocos minutos. “Es pensar en Pompeya enterrada bajo cenizas y a uno se le encoje el corazón”, dijo Gonzalo Prieto, periodista especializado en comunicación corporativa.
@luforero4

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