Gimnasios están listos para abrir. Son parte de la solución, no del problema

junio 12, 2020 4:54 pm

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Foto: Google para reutilizar

Dentro del imaginario colectivo los lugares considerados de altísimo riesgo en estos meses de confinamiento, figuran hospitales, transporte público, bares, discotecas, y en último lugar de esta lista, aparecen gimnasios y centros de entrenamiento deportivo.

¿Hasta dónde es real que son focos de contagio más que proveedores de servicios de salud? La verdad es que estos centros son parte de la solución más que del problema.

Es hora de dejar de ver a los gimnasios como generadores de conflicto en la pandemia, y empezar a enfocarlos bajo la luz de lo real: gimnasios, centros de entrenamientos deportivos y centro de salud, son parte del alivio de las consecuencias que ha generado el encierro inevitable y necesario, tras la pandemia.

Pero de acuerdo a versiones de médicos y especialistas, este tipo de sitios pueden ser un factor de ayuda y rehabilitación más valioso de lo que se ha considerado hasta ahora, dispuestos a sumar más que a restar, en medio del confinamiento.

De acuerdo a documentos médicos especializados, avalados por universidades y centros académicos tales como la Universidad de Stanford, Hospital de Qatar y Universidad de Zaragoza, entre otros, en los que se basa la Organización Mundial de la Salud, hay resumidas una serie de conclusiones que apuntan a que hacer ejercicio contribuye a disipar y aliviar algunas de las problemáticas que se viven hoy: desde lo más evidente como es la prevención de sobrepeso y obesidad, hasta enfermedades como la diabetes e hipertensión, que se pueden controlar y combatir desde la práctica del ejercicio físico.

Estos mismos documentos sostienen que el bienestar para la salud pública que genera gimnasios y centros deportivos, redundan en un mejor estado de la misma. Por mencionar algunas de las ventajas del ejercicio regular, los médicos coinciden en que prácticas continuadas y sistemáticas (más de tres veces por semana o 150 minutos para niños y adultos también por semana), generan rutinas que contribuyen en puntos concretos como:

Aumento en la productividad; contrarresta males crónicos como diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión arterial; así mismo, contribuye a mejorar la calidad del sueño, combate directamente estrés, depresión, y claramente mejora el sistema inmune, particularmente ayuda a consolidar un sistema respiratorio fuerte, que es justamente lo que se necesita hoy para enfrentar con éxito el Coronavirus.

¿Qué proponemos?
Evidentemente, no se trata de dar la espalda a la realidad del mundo en general y del país en particular creando una falsa expectativa de un funcionamiento regular acelerado de estos sitios. Pero se aboga por una apertura ordenada, regida estrictamente por los protocolos de bioseguridad no solo del gobierno, sino las recomendaciones de profesionales de la salud, quienes en un buen porcentaje apoyan un plan ceñido a unos lineamientos que se cumplirán con apoyo, colaboración y seriedad.

Existe una conciencia general que no se volverá a las rutinas de antes de la pandemia, pero también es cierto que mientras más preparados estemos para la nueva normalidad, esto redundará en un bienestar generalizado. Nuevas directrices como regulación del número de personas en cada gimnasio; visitas a estos centros solo con citas que permitan controlar el número máximo de personas permitidas; un uso racional de los recursos de cada centro, protección primordial de usuarios y trabajadores, quienes garantizarán que los protocolos se cumplan al pie de la letra, para beneficio de todos los involucrados.

En este gran paso es necesario un compromiso de todas las partes: los prestadores de servicio son los más interesados en hacer cumplir las normas, y así como exigen el mismo nivel de compromiso de los trabajadores, de la misma manera solo podrán garantizar la seguridad de todos, si se cuenta al mismo tiempo con la seriedad de clientes y usuarios, quienes deben seguir estas nuevas reglas, en aras de llevar a buen término pruebas piloto que den paso a un funcionamiento regular, de acuerdo a las nuevas
realidades que se están viviendo, y que al parecer, seguirán en las rutinas de todos durante los próximos meses.

¿Por qué regresar?
Además de los evidentes beneficios para la salud pública e individual de nuestros usuarios y en general de la población, existen factores adicionales que hay que tener en cuenta. Aunque no existen cifras oficiales, según la IHRSA –International Health, Racquet & Sportsclub Association-, al menos un 3,7 % de la población asiste a centros para hacer ejercicio, y la cifra traduce en 1,750.000 de colombianos.

Según el mismo informe, el negocio de los gimnasios, se estima que puede generar US$391,5 millones al año, lo que también se puede indicar en un 0,34% del PIB, cifra nada desdeñable para la economía nacional.

Estos números cubren desde gimnasios tradicionales, hasta centros de entrenamientos deportivos por sectores, segmentados por disciplinas, que van desde prácticas comunes, hasta disciplinas alternativas como yoga o prácticas novedosas en el país, que incluyen desde artes marciales como capoeira o centros especializados de boxeo, por citar solo unos de los sectores más destacados en el área de los últimos años.

Se calcula que el gremio puede generar empleo directo e indirecto para alrededor de 50.000 personas, en
sus distintas modalidades, desde médicos deportólogos, hasta nutricionistas, entrenadores, personal de servicios administrativos, y médicos generales que participan en el día a día de cualquiera de estos centros.

No es desproporcionado contemplar la apertura gradual de centros de entrenamiento y gimnasios bajo estrictos protocolos de bioseguridad, porque en países que han sufrido las inclemencias del virus, en mayor proporción que Colombia, como Italia y España, ya han dado vía libre a la apertura moderada y escalonada de estos centros, sin recibir noticias de nuevos contagios o de revertir las medidas debido a errores en el servicio o incumplimientos en las nuevas directrices de uso. Hong Kong, por ejemplo, dio paso a los usuarios de gimnasios, que han regresado con todas las normas de seguridad, sin mayores percances.

Países tan estrictos como Alemania, llevan ya casi un mes con sus gimnasios ofreciendo servicios, reducidos y normatizados por el gobierno, pero con una respuesta positiva de parte de la población, que suman al menos 12 millones de usuarios.

Es hora de considerar seriamente, las ventajas y beneficios que traerán bajo esta coyuntura, volver a contar con servicios generales de gimnasios, centros de entrenamiento físico y deportivos en Colombia.

En la nueva realidad de vida del mundo, es vital encontrar un equilibrio entre la salud y la economía, que funcione a favor de todos. Por la salud y el bienestar global de todos.

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